El domingo 21 de junio a las 02.24 horas vendrá el Solsticio de verano de 2026
Caryl Alonso Jiménez

El Solsticio de verano desde tiempos antiguos ha sido una forma de conectar con fenómenos metafísicos que se tornan en arcanas, como la celebración Celta de Litha, diosa de la tierra y fertilidad… Y sobre todo la cosmovisión de los pueblos ancestrales de América, que legó la conexión astral a la vida cotidiana con el entorno de vida y valores milenarios que hoy sostienen convicciones de vida…
No cabe duda, el solsticio conecta con lo que viene. Justamente esa ha sido siempre una de las maneras de encontrar esos hilos imperceptibles que revelan la fortaleza o debilidades humanas. Seguramente quien mejor lo entendió fue Arthur Clarke (1917-2008) en su libro “Las Fuentes del paraíso” (1979), cuando demostró que el híper cable no era simplemente conductor de viajes a la estratosfera…era el principio de la conexión con el infinito…
Pero, ¿Por qué dejamos de ver la inmensidad del firmamento…? ¿Por temor o simple distracción…? “No estas confundido, estas distraído”, advirtió alguna vez Facundo Cabral (1937-2011). Que por cierto lo olvidamos, porque su filosofía era más metafísica y al parecer estamos expuestos más a fanatismos que al sublime valor humano.
Para Clarke no se trataba de simples viajes espaciales, como pareciera ser… y como finalmente terminaron hoy día los tours a la ionosfera, que no son más que portafolios mercadeables de un turismo celebrado con pompa intencionada en medios y redes sociales para exacerbar emociones, que de repente se pierden el contemplar la línea de Kármán que define el límite terrestre con el espacio infinito…
Arthur Clarke en ese relato construye la metáfora de conexión con el infinitum… Ese cable era el resultado de la mente extraordinaria que había construido y anticipado los viajes interestelares. Creo la historia de HAL 9000, aquella súper computadora que acompaño el periplo espacial del Dr. Floyd en la nave Discovery 1, en la profética cinta “Odisea del 2001” (Kubrick, 1968).
Entender la metáfora de Clarke en un contexto y realidad de miedo, ignorancia y sobrevivencia diaria de la América Latina, puede resultar distante y desconocido. Justamente, el Solsticio es curiosamente una preclusión entre la Primavera que detona esos extraordinarios sentidos de lo nuevo…es el momento de dejar atrás las cargas emocionales de aquellas historias inventadas o pasadas… es el momento para escribir nuevos relatos en derroteros de valentía, talento y extraordinaria vocación por la vida. Sin miedo y la claridad que nada es para siempre.
Sentir el Solsticio más allá de los atemperados grados Celsius, por encima de los 30 ó 40 grados en días luminosos, donde lo tórrido del sol allá área rural consume vidas en tierras improductivas, y que posiblemente haga de la metafísica una distracción festinada para aquellos de mente lúdica… pero la realidad en mujeres, niños, ancianos, jornaleros del campo y la ciudad, será dramática cada día…
Pero no siempre fue así. La cultura Celta del norte del Reino Unido, las regiones nórdicas y la península ibérica registran vestigios, y aun tradiciones que se prolongan al mundo occidental y que hoy desde la religión se denostan, por ser relatos del inframundo buscando distanciarse de todo aquello que separa el prisma de sus creencias.
Pero, ¡vaya riqueza y tradición que por su sentido metafísico asombra y fascina…! Como los viajes en el tiempo que conjugan ritualismos espirituales que conecta con otras épocas.
Es esto la creencia occidental lo llama epifanía, es ese momento capaz de extraer de la realidad novedades explicables que afirman la fe, o el entusiasmo de la circunstancia por motivaciones nuevas que no necesitan explicación y tampoco justificación…
De repente para algunos el Solsticio es eso, romper con relatos que quedaron en el tiempo en historias imaginarias…que ya se diluyeron con los años y que, en los umbrales del tiempo solo son los fantasmas de esas capas de conciencia profunda que Carl Jung (1875-1961) denominó el inconsciente colectivo, con sus imágenes y símbolos.
El domingo 21 empezará la luminaria de nuevas historias por venir…! Serán el comienzo de novedades y narrativas, algunas reales otras inventadas… que son eso, el proscenio de la imagen del tiempo, que al igual que Dalí en “Nobleza del tiempo” (La Rotonda, Andorra La Vella), disfrutamos una tarde con Irma. Entendimos que simboliza lo que viene y cómo se diluirá en el tiempo… Ese es justamente el Solsticio de verano, una oportunidad para ver lo nuevo…que enseña que nada será para siempre.
“El futuro comienza con un destello de imaginación”, dijo alguna vez Arthur C. Clarke y, justamente, de eso se trata la vida… Entonces, ¿Vamos hacia el encuentro de epifanías o, hacia a los destellos para imaginar el tiempo que viene…?
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