A propósito del 23 de abril, Día Mundial del libro…
Caryl Alonso Jiménez
En la historia de los Chiriguanos, indígenas que se llaman asimismo Ava Guaraníes, asentados en la región andina en el Gran Chaco de Bolivia, reafirmaron la verdad del libro. Su historia a través de Eduardo Galeano (1940-2015), reconstruye uno de los relatos que eleva la metáfora al mayor acercamiento de las profecías. Los Chiriguanos llamaban al libro “La piel de Dios”, porque se podían enviar mensajes futuros a los amigos…
La potente interpretación Chiriguana confirma la verdad de todos los tiempos… los libros son mensajeros. Seguro, por eso Eduardo Galeano desafía a la razón y previene que la existencia humana deviene de la revelación que ilumina el camino al paraíso.
No existe hasta ahora otra metáfora que haya definido el libro como el arca, en el que su silencio sonoro, resguarda signos que trasmiten inspiración, poesía, relatos, pasiones, historias, crónicas, capaces alcanzar la afirmación de los Ava Guaraníes, que reconocen que el libro es la piel de Dios…
Vale recordar que en el Día Mundial del Libro coinciden fechas potentes, la muerte de Shakespeare, Cervantes, Nabokov, De la Vega, Droun y finalmente San Jordi…
De repente San Jordi es figura lejana en este continente, pero en Cataluña, España, es su patrón. Personaje mítico, religioso y trágico. Es esa mezcla de relatos y pasiones mundanas que hacen de las razones una excusa para emociones, en los que, solo los espíritus con sentido de vida pueden percibir. Es verdad, leer libros no es para todos. Las luchas del poder, el interés y la charlatanería jamás tendrán esa dicha…
San Jordi es el relato mezcla de mito e ideal. Aparece en el siglo III como mártir en defensa del cristianismo enfrentado y en lucha con un dragón, que busca salvar a una princesa, y en la batalla, de su sangre derramada nace una rosa…
San Jordi representa hoy día la rosa roja, el emblema más poderoso del mensaje de calidez que encierra el sentido de amistad, que acompañado por la Piel de Dios, envía mensajes de todos los tiempos a través del libro. ¿Mensajes ocultos de los Dioses…?
Es Irene Vallejo, extraordinaria escritora contemporánea, dueña de una pluma que excede al mensaje, tiene la excepcional y sutil habilidad de hacernos parte de sus relatos. En su obra cumbre, “El infinito en un junco” (2020), extenso y exquisito relato histórico, es capaz de desentrañar la historia de la humanidad a partir del libro, en el que refleja ese sentido de discernir los mensajes llamado hoy día pensamiento crítico…
Bien dicen que las ideas poderosas nacen de un libro… La historia personal se explica por lo que leemos, por eso los mensajeros siempre comenzamos con un relato.
En la historia de la evolución del libro está la humanidad… Es a partir de la lectura que se construye la imaginación, creación e inventiva. Ver la realidad y sus perspectivas… es ilusionarse, soñar una mejor humanidad. De repente quien entendió esos códigos ocultos fue Ray Bradbury (1920-2012), en su novela cumbre, “Fahrenheit 451” (1953).
Leer se hace en la intimidad. Leer en silencio con ojo escrutador es invención de San Agustín de Hipona en el siglo IV. Descubrió que la lectura era una de las intimidades capaces de mover la imaginación aquellos mundos que relatan ideales. Aunque no lo dijo, la cima de pasiones en devaneos de seda nocturna… que llevan a paraísos donde la intimidad se aloja en ese planeta que revela “Las mil y una noche”, y retratado en el otro planeta de Saint-Exupery, en el “Principito” (1943).
Miguel Manguel, en “La historia de la lectura”, (2005), con el escalpelo del tiempo y extraordinaria lucidez, navega en la profundidad de la historia que recorre e interpreta signos con mensajes del pasado, y revela los mensajes para el futuro.
Pero, no cabe duda, fue Dan Brown quien trazó el mapa de loa mensajes ocultos. Robert Langdon, su personaje clave, es profesor de historia antigua y erudito de la criptografía, dotado de extraordinaria capacidad para interpretar lecturas ocultas, descifra mensajes que transcienden el tiempo. El personaje es una metáfora. Dan Brown descubrió los mensajes ocultos en los libros… ¿Acaso es poder de pocos? No, el que lee ¡descubre…!
Aunque algunos libros seduzcan con motivaciones y fórmulas para la felicidad, que no existen, es en la novela “Rojo y Negro” (1830), de Stendhal (1783-1842), que retrata la codicia y el poder. O, como bien lo reseña Ricardo Castro en Costa Rica, que seguro será una tabarra que sentirán algunos al leer “Charlatanes” (2026), de Naím y Toro.
Es muy probable que la metáfora de los Chiriguanos también haya creado esas simbiosis en aquellos puntos de la evolución de la literatura, con incitaciones y provocaciones sobre aquello que no entendemos… pero es indudable, el libro tiene mensajes.
Leer no resuelve la felicidad… pero no nos hace infelices… como repetía Vargas Llosa. Y tenía razón. Una larga noche o un amanecer leyendo, crean la imaginación capaz de transportar a mundos donde las ideas superan la realidad. Eso hacemos los lectores…
El libro tiene también esas extrañas sensaciones. Quién, sino muchos… sufrimos el duelo al final de un libro. Pero queda el mensaje y la revelación. De repente es allí donde está la iluminación… Pero, ¿Podrá alguna vez convertirse en libro en iluminación y discernir el desconcierto, la duda y los miedos contemporáneos…?
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