🎓📚❌ La Inquisición en Zapote: Cuando el pensamiento crítico le da salpullido al oficialismo
Se armó el griterío de proporciones bíblicas en la Asamblea Legislativa porque al parecer en la Universidad de Costa Rica se atrevieron a cometer el peor de los pecados en los tiempos que corren: ¡pensar, debatir, analizar la realidad y ponerle nombres incómodos a las cosas! La diputada oficialista Kattia Calvo pegó el grito al cielo y armó un tremendo drama con informe al rector incluido, porque descubrió horrorizada que en las aulas universitarias se discute sobre autoritarismo, se estudian fenómenos sociológicos y se analizan críticamente las figuras del poder de turno.
🪧🔥 El drama de la curul ofendida por una clase de historia y sociología
Según denunció la legisladora con pruebas en mano, capturas de pantalla y un celo investigativo digno de una serie de misterio, una profesora —que para colmo milita en las estructuras del Frente Amplio en Tarrazú, ¡horror de horrores para el bando oficialista!— se atrevió a usar la foto de la presidenta Laura Fernández para ilustrar clases sobre fenómenos políticos e históricos, y hasta propuso ensayos académicos con títulos desafiantes como los que cualquier politólogo revisa un día cualquiera en busca de debate crítico. Para la bancada gobiernista, que la academia examine los matices del ejercicio del poder y ponga sobre la mesa conceptos teóricos como el fascismo o las derivas autocráticas es una ofensa imperdonable que amerita casi una cruzada inquisitorial en lugar de un debate intelectual; una reacción desproporcionada que más bien termina confirmando de la manera más grotesca aquello mismo que se intenta criticar en las aulas.
🧠💨 La libertad de cátedra asusta a los que solo quieren aplausos
Lo verdaderamente risible de todo este sainete político es la profunda y olímpica contradicción de quienes exigen libertad absoluta para criticar a todo el mundo y destrozar instituciones, pero se escandalizan y se rasgan las vestiduras en cuanto la academia ejerce su razón de ser histórica. La universidad pública no es una sucursal de relaciones públicas del gobierno de turno ni un club de fans donde se aplauden acartonadamente los decretos presidenciales. Pretender que los estudiantes e intelectuales se traguen sin rechistar una sola narrativa oficial y silenciar cualquier cátedra que incomode a Zapote es, irónicamente, el mejor ejemplo de lo que se intenta criticar en las aulas. Con su rabieta legislativa, sus cartas amenazantes al rector y su persecución de pasillo, la diputada no hizo más que comprobar el viejo y sabio refrán: la verdad no peca, pero incomoda horrores a los que solo toleran los coros de alabanza servil.
🦂 El aguijón
Se rasgan las vestiduras pidiendo mano dura ideológica, pero tiemblan como gelatina cuando un aula universitaria se atreve a pensar sin pedir permiso.
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