El Escorpión

¡Qué clase de expresidente! Del civismo de 1821 a la chota del Súper Ministro

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La noche del 14 de septiembre en Cartago solía ser el escenario solemne donde la luz vibrante de los faroles y el verdadero civismo de la Independencia marcaban el tono patrio. Sin embargo, la altivez, el desdén y la prepotencia oficialista se encargaron de convertir nuestra fiesta nacional más sagrada en un bochornoso circo de chota ordinaria, provocación y absoluto desencuentro con la ciudadanía.

🏰 Pedir cédula para celebrar la libertad

Resulta que para ingresar a la plaza pública en la Vieja Metrópoli a presenciar el Consejo de Gobierno, a la ciudadanía le montaron retenes y controles policiales estrictos, exigiendo la cédula de identidad como si el fervor patrio necesitara un pase especial de abordaje. Ante el justo y pacífico reclamo de un pueblo que solo quería estar presente en la tradición de sus faroles, la respuesta de las altas autoridades no fue el diálogo ni la empatía, sino la pura provocación.

🗣️ El “Súper Ministro” y su estilo “Lero, lero”

Lejos de mostrar la templanza, la serenidad y la altura de miras que el cargo exige en las celebraciones patrias, el expresidente y actual ministro doble de Hacienda y de la Presidencia, Rodrigo Chaves, decidió rebajar la investidura pública al nivel de un berrinche infantil. Acostumbrado a ostentar la doble corona del gabinete, el funcionario prefirió rebajar la investidura pública al nivel de un berrinche infantil. Responder a la gente que exige cuentas con un “Vaya, cómprese un poquito de crema de rosas” o con el grotesco “Lero, lero, calzón de cuero” —mientras hace gestos burlones con las manos— no es solo una falta de respeto al ciudadano: es el reflejo de un estilo de gobernar basado en la burla, la prepotencia y el matonismo verbal de callejón.

Es la arrogancia de quienes olvidan por completo que la plaza pública pertenece al pueblo y no al gabinete de turno. En vez de dar explicaciones o garantizar el acceso libre a una fiesta cívica de todos, prefirieron encerrarse en su burbuja de poder y mofarse de los reclamos desde la comodidad del vallado de seguridad. Pasamos de los discursos elevados y la elegancia cívica de los próceres de la República a las bravuconadas de un Súper Ministro en patio de escuela. ¡Qué clase de liderazgos nos gastamos!

🦂 El Aguijonazo

Tendrá doble cartera en el Gobierno como ministro de Hacienda y de la Presidencia, pero le falta la mitad de la educación cívica para estar a la altura del cargo. Siga mandando a comprar crema de rosas, señor ministro; el único que se está quemando la investidura es usted.

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