Navegar sin instrumentos es despreciar la inteligencia
Caryl Alonso Jiménez

O, lo que hoy entendemos como los escenarios del poder y luchas geopolíticas que cambian el escenario… y justamente ello recuerda la fábula de los elefantes que al pelearse hacen sufrir la hierba… interpretación sutil de sus consecuencias en la realidad que tienden a disputas que alteran el presente y marcan el futuro.
Un piloto experimentado, amigo y colega, tiene la agudeza explicarme que controlar trayectos en condiciones de presión obliga actuar bajo reglas de inteligencia. El vuelo como en la vida, es la clave es anticiparse. Controlar del tiempo y los indicadores de altitud, rumbo y viraje permite control de horizonte, velocidad y cálculo de llegada.
No cabe duda, controlar el presente no solamente es poder, es capacidad de entender contexto y horizonte. ¿Solo dime a dónde vamos y anticipare colisiones…? Entendí que ese era justamente el principio de la inteligencia: anticipación.
Superar el debate del hoy y dedicar tiempo a ver el futuro sin la ilusión mesiánica y sin la magia de poderes sobrenaturales convocados dominicalmente, seguro es tarea de política, políticos y consensos, sin obviar inteligencia y estrategia.
En la región al parecer requiere de otras variables, como entender las líneas rojas. Mi profesor, Doctor Secundino Valladares (1939-2021), excepcional conocedor de la política y los poderes de la región preguntó alguna vez en los estudios doctorales en la Universidad de Salamanca -Si se prolongan las crisis y se pusieran en riesgo las líneas rojas, ¿todo se hubiera terminado? Allí aprendimos que el presente no está en riesgo, son crisis del control de espacios que no alteran la realidad, excepto por daños colaterales…
Al parecer la clase intelectual y los centros de pensamiento transitan con cautela esperando el desenlace de la pelea de los elefantes para empezar el control de daños y tomar partido por el vencedor. Extraño fenómeno… Aunque no está claro el rumbo, ni navegantes y tampoco el horizonte, los liderazgos estarán obligados explicar el rumbo y el control de la incertidumbre… Pero es notable que no saben…
Mientras el cronometro del tiempo avanza con simpatías extrañas, no da muestras de respuestas reales, excepto por incidencias retoricas, algunas veces con ruidos semánticos altisonantes que distraen en ambientes virtuales…
La realidad hace apremiante los riesgos ambientales, sociales y políticos con impacto en indicadores desempleo que hacen de la desnutrición la explicación estructural… Las áreas rurales con históricos abandonos y riesgos alimentarios a causa de los efectos ambientales, que por extraño que parezca no conmueve a nadie y pareciera que la realidad social dejaron de ser prioridad…
A ello se suma el desempleo urbano con el enredo intencionado de la alteración del tráfico como estrategia de control… consumado por la ausencia de transporte público masivo… lo que adelanta el calendario de las crisis regionales que por ahora no son parte de la agenda geopolítica.
Aun y cuando las tendencias de corto, mediano y largo plazo se mantienen, no se debate el futuro. Se debate la apremiante gestión de la coyuntura donde resulta, por extraño que parezca, un recurrente enredo de repartos con desencuentros en el volumen.
Al parecer las nuevas agendas del debate aterrizarán en las franjas grises territoriales, la opacidad, y las migraciones, donde el tema audaz acudirá a la reactivación económica vía la obra pública, a partir de la demanda agregada que ampliará el endeudamiento público, y que ahora compite con otras franjas de la economía informal…sin repartos reales.
Por ahora el cronometro político sigue detenido en arreglos que maquillan y matizan orientaciones para bajar tensiones supranacionales, buscando que la democracia no entre en fragilidades innecesarias… Si ha persistido por cuarenta años sin mayores contratiempos seguramente la salida será un consenso feliz que mantenga el ritmo en dos o tres concesiones sociales.
Curioso, las teorías políticas enseñan que las crisis de la democracia tienen salidas políticas, pero estamos acudiendo a escenarios donde se reescriben nuevas maneras de entender el Estado. Aunque la democracia en la región ya venía empaquetando estrellatos salpicados de poderes absolutos… y fuera de la línea roja
Los liderazgos regionales deberán ser capaces de comprender que no es la inauguración de pequeñas obras rurales y periféricas urbanas, que eran apenas la lista en los Programas liberales de medianos del siglo XIX que quedaron pendientes (Arriola, 1962).
La retórica no resuelve la pobreza ni salva vidas y de paso, la contraparte territorial que podría compensar presiones se encuentra en debilidades por la baja densidad Estatal (PNUD, 2010) que nunca fue superada, con liderazgos locales debilitados y algunos fuera del radar del control institucional.
Por ahora la realidad sigue siendo el fata morgana (ilusión óptica) que abriga esperanzas en escenarios de incertidumbre. Si realmente la inteligencia es anticiparse… ¿Por qué navegar a ciegas…? ¿Por qué despreciar la inteligencia…?
Cambio Político Opinión y análisis



Este artículo me recuerda una convicción que ha guiado gran parte de mi vida: el futuro no se espera, se construye. Anticiparse significa ver oportunidades donde otros ven limitaciones y apostar por la educación como la mejor estrategia para enfrentar la incertidumbre. Si queremos una sociedad más próspera y justa, debemos mirar más allá de la coyuntura e invertir en el talento de nuestra gente, especialmente de los jóvenes que esperan una oportunidad para demostrar su potencial.
Saludos Dr. Caryl. Creo que muchas veces navegamos a ciegas no porque falte información, sino porque no se usa como debería. Se termina actuando por presión, intereses o simplemente reaccionando a lo que pasa en el momento, dejando de lado la planificación y la visión de futuro, así que más que falta de inteligencia, lo que realmente falta es aplicarla con responsabilidad y pensar más allá de lo inmediato.