🙏 La piñata estatal y la factura evangélica
El clientelismo político no conoce la vergüenza ni disimula el cobro de favores. La reciente iniciativa de la diputada oficialista Cindy Blanco —quien pretende despojar al Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU) de un jugoso terreno de 5.000 m² en Aguacaliente de Cartago para regalárselo a la Asociación Cristiana Sinaí del Príncipe de Paz— no es un acto de caridad ni de visión social. Es, pura y simplemente, la factura de cobro por los votos de la fe, el pago en especies de la alianza de poder entre el oficialismo y el sector neopentecostal.
⛪ El INVU transformado en agencia inmobiliaria de la fe
Resulta irónico y hasta perverso que una institución pública nacida para dar techo, urbanismo y solución de vivienda a las miles de familias costarricenses en extrema necesidad sea utilizada como la caja chica para obsequiar bienes del Estado a agrupaciones privadas. Argumentar que la iglesia “necesita el título de propiedad para calificar a financiamiento” es una coartada infantil. Lo que hay de fondo es la consolidación del «chavismo a la tica» en su versión más patrimonialista: usar la infraestructura y el patrimonio de todos para amarrar la lealtad y el apoyo electoral de sus socios confesionales.
🤝 La aritmética de la aplanadora en comisión
El camino pavimentado para el expediente 25.730 demuestra el nivel de control sobre la institucionalidad. Al tratarse de una donación ordinaria que solo requiere 29 votos, y teniendo el oficialismo la mayoría absoluta en la Comisión de Asuntos Municipales bajo la batuta del diputado Ariel Mora, la maquinaria está lista para aprobar el proyecto a espaldas del interés público. La fe convertida en moneda de cambio parlamentaria deja de ser una vivencia espiritual para transformarse en un negocio transaccional de alto calibraje.
📌 Un patrón peligroso de entrega de bienes públicos
No nos engañemos: este no es un hecho aislado. Es la continuidad de una práctica perniciosa que ha visto cómo bienes de la Junta de Protección Social (JPS) o del propio INVU terminan transferidos a asociaciones religiosas amigas del gobierno de turno. Convertir el patrimonio del Estado en una piñata para premiar bancadas aliadas o pastores influyentes erosiona el carácter laico, equitativo y transparente que debe regir la administración de los recursos públicos costarricenses.
🦂 El aguijonazo
Cuando las necesidades de vivienda del pueblo se posponen para pagar los favores electorales del altar, el verdadero “milagro” oficialista consiste en convertir 5.000 metros de terreno público en votos privados para el gobierno… ¡vaya manera de predicar con el garrote y el despojo!
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Esto está horrible. La propuesta indonesia del GolKar, el Partido de los Grupos Funcionales, trabajando a full. Importante denuncia de El Escorpión.