Felipe Andrés Pérez Cabrera
Nacido en el seno de una familia chií en los suburbios de Beirut en 1960, Nasralá terminó su educación en Tiro, cuando se unió brevemente al Movimiento Amal, y luego en un seminario chií en Baalbek. Más tarde estudió y enseñó en una escuela Amal. Se unió a Hezbolá, que se formó para luchar contra la invasión israelí de Líbano en 1982. Después de un breve período de estudios religiosos en Irán, regresó al Líbano y se convirtió en el líder de Hezbolá después de que su predecesor fuera asesinado por un ataque aéreo israelí en 1992.
Quienes de manera miserable apoyaron la extrema derecha dentro de Israel, son culpables de esta tragedia, un tipo como Netanyahu que sólo alberga odio en su corazón, no tolera los justos. Netanyahu sigue asesinando todos los liderazgos sensatos de Oriente medio, no sólo dentro de Palestina y los países vecinos, dentro del mismo Israel asesina o persigue los liderazgos sensatos. Netanyahu cuenta de su lado con los extremistas, no sólo con los que lo siguen, también con los extremistas que dicen querer acabar Israel, gente sin el más mínimo sentido común, gente que se deja manipular por el odio y termina enceguecida favoreciendo los intereses de quien dice es su enemigo.
Murió un justo, un hombre que realmente quería la paz para los judíos y palestinos, pienso detrás de su muerte hay traición, fue esta la única capaz de asesinarlo, como los grandes mártires de la humanidad. Nasralá aún vive Netanyahu no lo asesinó, ahora acompaña las luchas justas de la humanidad en nuestra alma.
Netanyahu no podrás con el Líbano, como no has podido con Gaza, eso está escrito en un libro, el libro sagrado de la vida, serás castigado por lo que has hecho contra pueblos hermanos, la tempestad que sembró lo lanzará a lo oscuro de nuestra historia humana.