Salvemos del fuego y de alguna mano criminal al tesoro que queda en Trinidad de Copey

Camilo Rodríguez Chaverri

Muchas personas me han llamado o me han escrito para preguntarme si esta iglesia que se quemó o que quemaron (la de Copey de Dota), es la misma iglesia a la cual me he amarrado dos veces para defenderla ante intentos de un pequeñísimo grupo de vecinos por demolerlo.

Como han sido tantas las personas que me han llamado o me han escrito para preguntarme, asumo el tema como una premonición colectiva.
A sólo doce kilómetros del templo extinto de Copey de Dota, en la zona alta del distrito, cerca del Cerro de la Muerte, está el templo viejo de La Trinidad.

Este templo de La Trinidad es mucho más pequeño y, la verdad, menos impresionante que el templo de Copey que desapareció o desaparecieron.
Tiene el mismo problema que sufren otros templos viejos: un templo nuevo, enorme, que atenta contra su existencia. Mi posición de muchos años es que los templos antiguos deben conservarse por su riqueza arquitectónica, patrimonial, cultural para la comunidad.

Si la comunidad necesita un templo nuevo, que lo construyan. Pero lo que sigue es un karma de los nuevos tiempos. En absolutamente ningún caso en Costa Rica, el templo nuevo se le acerca en belleza o esplendor al templo antiguo.

Siempre los templos antiguos son más bonitos. Veamos casos de pueblos donde el templo viejo es muy superior y mucho más bonito que el nuevo: Varablanca de Heredia, San Rafael de Montes de Oca, El Llano de Alajuela, Llano Grande de Cartago, Barrio San José de Alajuela, Nicoya y Liberia…

El caso del que más he hablado es el de La Trinidad de Copey de Dota.

El templo antiguo no sólo es bonito (a pesar de que lo tienen tan abandonado), sino que es el único que queda en su estilo en nuestro país.
Devolvámonos a la tragedia de Copey. Costa Rica tuvo al menos veinte templos como el de Copey de Dota. El de Copey, que acaban de quemar o se quemó solito, era el único que quedaba en su estilo. Pues bien, el de La Trinidad de Copey de Dota tiene esa misma particularidad. Hubo al menos otros veinte templos como este (estoy preparando un libro con fotos de templos que ya no existen), pero este es el único que queda en su estilo.

Ya que la estupidez humana se multiplica con tanta facilidad, no quisiera que ahora que desapareció el templo de Copey (o que le “volaron fuego”), la barbarie se ponga de moda y renazca la idea temeraria en el pueblo de La Trinidad de eliminar el pequeño, deteriorado, abandonado, “dejado” templo antiguo.

Si tuviera que amarrarme a ese templo por tercera vez para que no lo boten, con mucho gusto lo haré.

Iglesia de La Trinidad de Dota



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