Reflexiones de Fe – El Nombre de Dios

Vía costarricense

Johnny Soto Zúñiga

Johnny Soto Zúñiga

Una vez al año cuando los católicos y cristianos celebran las pascuas de Semana Santa, y que a veces coincide o se acerca en las fechas a las celebraciones judías de Pésaj (Liberación del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto); y al ser tiempos de reflexión y meditación; respetando a cada uno con sus creencias religiosas, me he propuesto analizar algún tema bíblico específico y en esta oportunidad he elegido uno de enorme importancia referente al “Nombre de Dios”. Dentro de un contexto universal los que somos creyentes absolutos de la existencia de un Ser Supremo, Eterno, Señor Celestial, Creador Universal del Cielo y Tierra, Santo Bendito, Omnipotente, Rey de reyes; podemos expresar todas las palabras y denominaciones con el mayor de los respetos a la esencia divina, y a quien le debemos nuestra existencia terrenal.

Llena de emoción poder acercarse a su sabiduría, a la verdad divina que algún día El Señor nos revelará; y uno de los misterios es conocer el verdadero Nombre de Dios. Aclaro en primer lugar que la mayoría de las religiones conducen hacia El Señor como un Ser Supremo; por lo que me duele observar que todavía en el mundo y en pleno siglo XXI existan guerras entre grupos por querer imponer sus creencias, religiones y formas de pensar; incluso asesinando a seres humanos que piensan diferente o tienen una concepción de la forma de vida, usos, costumbres y rituales diversos, atentando contra las más elementales libertades públicas de las personas en un determinado espacio y tiempo. El fundamentalismo degenera en crímenes de lesa humanidad y violan el sagrado principio de amarás a tu prójimo como a ti mismo irrespetando a nuestro Creador Esencial.

Los nombres de Dios tienen que ver con las formas de concebir la naturaleza de la divinidad. En el idioma español, y en el monoteísmo conocemos más la palabra “Dios” para referirse al Eterno y su Esencia Divina; incluso esta palabra es conocida por otras lenguas alrededor del mundo, que la utilizan para denominar a una deidad adorada. En muchos países, culturas, lenguas y religiones son creyentes de un Dios, (Deus), y puede conocerse con otros nombres, pero generalmente sabiendo que se refiere al Creador Universal. Según La Biblia, las Sagradas Escrituras en Éxodo 3, 13-22, Moisés es el primer ser humano que pregunta el nombre de Dios, expresando que el Dios de nuestros padres lo había enviado a vosotros, y estando ante una zarza ardiente le expresa ¿Cómo te llamas? ¿Cuál es tu esencia? Y Dios le responde “Yo Soy el que Soy”, “Soy El Eterno”.

La palabra hebrea del nombre de Dios, es compuesta por solamente las letras consonantes, porque no usan vocales y se llama: “YHVH”, son las 4 letras o Tetragrama, y sus raíces son “El Ser” “Dios Es Eterno”, siendo el equivalente en español “Yahveh”, en hebreo contiene Yod-Heh-Vav-Heh; algunos lo han confundido incorrectamente con la palabra “Jehová”, y no debe pronunciarse así, por ejemplo la congregación Los Testigos de Jehová la utilizan. Sin embargo el nombre de Yahveh se había pronunciado hasta el año 586 A.C. hasta la destrucción del Primer Templo. Para el siglo III antes de Jesús la pronunciación se había sustituido por Adonai y Adonai Elohim (Señor Dios), luego se cambió por Hashem o el Shema arameo que quiere decir El Nombre. Los judíos por respeto no se refieren al nombre de YHVH, incluso al escribirlo lo ponen como Di-s, porque que mundanamente no sea constantemente borrado o desechado. (Fuente: Wikipedia)

En la Biblia el nombre de Dios fue sustituida con la palabra: “El Señor”, y aparece alrededor de 7000 veces; la palabra Aleluya significa “Alabad a Yahveh” o sea al Señor, exclamación bíblica de júbilo, y en español se pronuncia mucho. En Éxodo 34,6-7 expresa: “El Señor Dios misericordioso y generoso”; contiene los 13 atributos de Dios y es efectiva para obtener el perdón divino. En Génesis 14, 19-22 señala: “Creador del Cielo y la Tierra”, “Creador de Israel” en Isaías 43,15, “Rey de reyes” en Isaías 41,2 y “La Roca” en Deuteronomio 32,4. Otros Nombres de Dios o variaciones son: El Eloah (Mi Dios) y Elohaynu (Nuestro Dios), Yahveh Sabaot (Dios de los Ejércitos) se dice que no aparece en la Torah (5 Libros del Pentateuco o Antiguo Testamento), pero si en los libros proféticos.

En los 10 Mandamientos de la Ley del Señor entregados a Moisés; el nombre de Dios no ha de ser usado en vano; amarás al Señor tu Dios sobre todas las cosas, con todo tu corazón, toda tu alma y fuerza de tu espíritu, esto excluye cualquier “tipo” de idolatría (La Ética del Sinaí, en Éxodo 20:2-17 y Deuteronomio 5:6-21). En el Cristianismo el nombre de Jesús (Joshua) es un nombre personal en hebreo que significa “Yavé salva” o “Yavé ayuda”, es un salvador para sus creyentes. Cristo significa “el ungido” en griego y traduce la expresión Mesías. La misma palabra Dios proviene de la expresión griega, que era usada para el Dios Supremo antes del Cristianismo. Los evangélicos cuáqueros se refieren a Dios como “La Luz”. En el año 325 d.C., el emperador Constantino, pagano romano decidió hacer del cristianismo la religión oficial del Imperio; esto dentro del Concilio de Nicea, Turquía, además estableció la divinidad de Jesús. Luego promulgaron la “Trinidad” (El Padre, el hijo y el Espíritu Santo) en el Concilio de Constantinopla en el año 381 d. C.

Dios Padre se le denomina Abbá, El Altísimo, el Espíritu. Son muchos los nombres de Dios, incluso se dice que existe alrededor de 72 nombres que se usan, pero pueden llegar hasta 99 nombres como en el Islam. En el Islam se usa Allah (Alá) es el nombre de Dios en árabe, enfatizan la “unicidad divina”. Los musulmanes lo identifican con el mismo Dios del Cristianismo y el Judaísmo, siendo el Dios de Abraham, Isaac y Jacob (los 3 grandes profetas y patriarcas que habla la Biblia). Todo está expresado en su Libro Sagrado El Corán (compuesto por 114 capítulos que se llaman suras y son la predicaciones de Mahoma); lo consideran un enviado por Alá. El Islam significa también sumisión, entrega a Dios, fue fundado por su profeta en el siglo VII, se basa en 5 fundamentos: la profesión de fe, la azalá (orar cinco veces al día), el azaque (limosna), la peregrinación, y el ayuno en el mes del Ramadán.

En las religiones chinas el nombre de Dios se denomina: “Shangdi” literalmente Rey Superior, era el Dios Supremo adorado en la Antigua China. “Shen” significa: Dios, Espíritu o deidad. “Shú”: Señor en el Cielo, se traduce al español como Señor. “Tian” es el Cielo o Paraíso, se usa para referirse al Cielo o a éste como personificación. En las religiones de la India tenemos el Hinduismo, que usan la palabra “Bhagavan que posee opulencia o “Ishvará” que es capaz, amo, soberano, una parte de los textos hinduistas adoran la forma personificada de Dios Supremo como “Vishnú” o “Shivá”, o “Krisná”. Existen decenas de Devas (deidades) dentro del hinduismo, que son consideradas como diferentes cualidades de Dios.

En el Sijismo, Dios es una entidad universal, el Creador, Iluminado, perpetuo y sin género. En el Budismo, se señala que la concepción es la de una religión o filosofía sin un ser superior en el sentido de creador universal o creador de la raza humana. Buda (Siddhartha Gautama Budda) es considerado un ejemplo de cómo un humano ha alcanzado lo primordial, lo eterno, la esencia contenida dentro de los seres y fenómenos. (Fuente: Wikipedia y el Libro: Religiones del Mundo)

Finalmente traemos esta oración de liturgia israelita: “Que tu nombre grande y santo, oh nuestro Rey y potente Señor, sea para siempre glorificado en el Cielo y sobre la Tierra. A Ti Eterno, nuestro Dios y Dios de nuestros padres, nuestros cantos y nuestra adoración, nuestra alabanza y el son de nuestras arpas. A Ti pertenecen la grandeza y la potencia, la victoria, la gloria y la dominación. A Ti solo van nuestra bendición y nuestras acciones de gracias, hoy y para siempre jamás. Bendito seas, oh Eterno, Todopoderoso Señor, superior a todas las bendiciones, superior a todas las alabanzas, único digno de nuestras acciones de gracias, autor de toda maravilla, creador de todas las almas, dueño de toda cosa, que te dignas aceptar con bondad nuestros cantos melodiosos, Rey todopoderoso y Eterno, Vida de los Mundos. Amén.”

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