Las palizas no son bonitas

Erwin Wino Knohr

Erwin Wino Knohr

Los desajustes son inevitables cuando los mejores se enfrentan a los equipos pequeños. A la Selección le anotaron 11 goles en dos partidos, pero la actuación de Costa Rica en la parte emocional fue exitosa para una gran mayoría, que sintió que la selección no había fracasado en la cancha.

Siempre hay marcadores de paliza. Los últimos sembrados en un Campeonato Mundial tienen que jugar contra los mejores. ¿Se dan sorpresas? Las hay, aunque lo importante es detectar el nivel y el funcionamiento dentro y fuera de la cancha.

Frente a Alemania hasta por tres minutos estuvimos clasificados a la siguiente fase, pero fue como ver un inexistente oasis en el desierto de donde salen borbollones de agua.

En este partido la Selección salió de su madriguera a buscar goles, algo que no sabe hacer, porque no fueron adiestrados para esa fase del juego. La estrategia desde la eliminatoria siempre fue defenderse, pero el ataque se quedó en la pizarra del entrenador.

Fue extraño o sorpresivo ver a los jugadores saliendo en manada desorientada, cada uno por su lado, sin orden para regresar a la madriguera cuando se perdía el balón. Ahí fue el éxtasis para la selección que con ganas, fuerza y emotividad lograron anotarle a los alemanes en dos ocasiones.

El marcador de 4 a 2 no fue sorpresa, incluso la mala puntería de los alemanes, pegando cuatro tiros en los postes y dos o tres atajadas de Keylor Navas, evitaron un marcador más escandaloso.

Fue un marcador cruel. Todas las palizas son crueles, aunque muchos salieron satisfechos, felices por el esfuerzo, animados porque vieron una selección alegre pero sin sustento para ubicarnos entre los mejores.

Siempre que termina una competencia, como este Campeonato Mundial, se comprometen los dirigentes, delegado, Comisión Técnica y Cuerpo Técnico a realizar un análisis exhaustivo de lo sucedido.

Quizás, antes que llegue ese análisis, el más sensato que escuché fue el emitido por Keylor Navas al terminar el partido contra Alemania: “En Costa Rica hay talento, pero lo más importante es que los jóvenes salgan a buenas ligas. En el futbol no hay secretos y si logramos que estos jóvenes lleguen a esas ligas será más fácil un mundial”.

¿Cuántos de los jóvenes que fueron seleccionados para este mundial juegan en buenas ligas? ¿O cuántos tendrán la oportunidad de salir de nuestro campeonato? Sacando a Jewisson Benneth que lo hace en el alto rendimiento del Sunderland AFC, un excelente comienzo para este jugador, no hay ninguno.

Keylor tiene razón: de los 416 jugadores que llegaron a los octavos de final en este mundial, 369 juegan en equipos europeos: o sea el 88,8%. Ocho selecciones son de Europa , 3 de Asia, 2 de Africa, 2 de Suramérica y 1 de Norteamérica. Es decir: el mundial es una competencia entre jugadores que juegan en Europa.

Es interesante cuando se analizan a las selecciones que no son europeas. Por ejemplo Brasil solo tiene en su nómina 4 jugadores que juegan en su campeonato. Senegal no tiene ninguno. Estados Unidos, único representante de CONCACAF a cuatro. Argentina a uno. Australia siete. Japón siete. Marruecos seis y Corea del Sur con 18 jugadores que participan en el campeonato local. El resto lo hacen en las ligas de Europa.

Costa Rica, está claro, llevó al mundial una Selección Financiera para beneficio económico de algunos equipos. Pero en la parte futbolística, será interesante comprobar cuántos de estos jugadores fueron contratados por equipos de esas buenas ligas que dijo Navas.

¿Podrán esos jóvenes seleccionados evolucionar en nuestro campeonato para conseguir un nivel apropiado que les permita dominar los conceptos del futbol moderno? ¿Podrán mejorar los defectos de fábrica que tiene nuestro futbol para competir en el alto rendimiento?

Más que el análisis de los dirigentes y el cuerpo técnico, donde quedó de manifiesto una débil gestión logística (solo recordar el fallido partido frente a Irak como punta del iceberg), el pobre trabajo sicológico con el objetivo de ser los campeones del mundo, aún a sabiendas que fue irreal establecer esa finalidad y la escasez en la parte ofensiva y estratégica, es importante señalar las personas culpables de esta paliza.

Lo peor, terrible, pésimo, fatal y espantoso, es que se sigan repitiendo las frases de siempre: “fue una gran experiencia, seguimos aprendiendo, tenemos calidad, esta generación es el futuro de nuestro futbol, vamos a prepararnos desde ahora, y estamos muy contentos porque la selección hizo vibrar el país y quedamos en el lugar 27”.

El futbol de Costa Rica no merece realizar estos papelones y que se siga alcahueteándolos, aunque el próximo mundial con 48 equipos vaticina que no habrá mayores cambios y por consiguiente descenderemos nuestro nivel competitivo.

Tomado de FB

El autor tiene una Maestría en Comunicación. Licenciatura en Periodismo y Educación Física. Además es entrenador de Futbol y Baloncesto.

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