La reforma política

Fernando Berrocal

Fernando Berrocal Soto

Estoy absolutamente convencido de que, si no hay Reforma Política, no habrá cambio en Costa Rica. Es un problema estructural y no solo de buen o de mal liderazgo.

¿En qué consiste la Reforma Política?

1.- En superar el presidencialismo que no da para más. Gastamos fortunas públicas en elegir al Presidente de la Republica y, una vez juramentado, el elegido se encuentra con que el actual sistema político, en las áreas esenciales de control presupuestario y en el desarrollo de políticas públicas, su poder real y efectivo se reduce a no más a un tercio del Estado y el poder efectivo de la Casa Presidencial es limitado, impreciso o nulo, con los otros dos tercios que son las instituciones autónomas y descentralizadas que están por la libre.

Se acuerdan: “Una cosa es verla venir y otra bailar con ella”. Este gobierno no pudo.

2.- En que los ciudadanos no se sienten representados y la Asamblea Legislativa está amarrada por un Reglamento que es una camisa de fuerza que impide el buen funcionamiento del sistema de pesos y contra pesos y el equilibrio democrático entre las mayorías y las minorías. El sistema, de elección actual no garantiza que los mejores ciudadanos y ni siquiera los que ganan los procesos internos, lleguen a la representación popular. Sólo llegan los incondicionales del candidato y su círculo de poder e intereses económicos.

Si queremos cambiar, el sistema político hay que reformarlo en la Constitución Política, e ir hacia uno más flexible, abierto, realista y representativo, más de naturaleza parlamentaria, sin abandonar la figura y la iniciativa necesaria del jefe de estado que es nuestra tradición histórica. A la vez, para elegir a los Diputados, debemos cambiar a un sistema de dos papeletas, una partidaria a nivel territorial y otra de lista nacional abierta y personalizada, para elevar el nivel intelectual, saber por quién se ha votado y ejercer efectivo control ciudadano en y desde la Asamblea Legislativa.

Otros temas: el plazo del período gubernamental y la reelección del Jefe del Estado, la carrera parlamentaria y las penalidades inherentes y propias de un sistema moderno, eficiente y funcional, expresado en votos de censura vinculantes para los miembros de los Supremos Poderes, en casos de corrupción y de probidad. Hay que institucionalizar la rendición de cuentas y medir la gestión pública de Ministros y Presidente Ejecutivos por resultados.

El país se nos está cayendo a pedazos y la solución no es solo elegir a un Presidente de la República y una nueva Asamblea Legislativa, para que después todo siga igual. Hay que realizar una Reforma Política a fondo por la vía parcial del artículo 195 constitucional. De otra forma nunca habrá cambio real ni efectivo control ciudadano en Costa Rica.

Mi voto consciente será por el candidato que ofrezca cambios estructurales y la reforma gradual del Estado Costarricense y que demuestre voluntad y visión de cambio. La democracia es un sistema siempre en construcción que se puede y se debe perfeccionar. No hay que tenerles miedo a las buenas reformas.

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