La Patrulla Internacional de Bares: El Paraíso está en la Ruta de la Seda (NZS)

SEMPER COMPOTATIUM

Y LLEGO LA PATRULLA DE BARES

Al rescate de la más noble de las tradiciones culinarias costarricenses: la boca
Enemigo mortal del karaoke y los bares de pipicillos

Patrulla de BaresMisión: NZS Piva Zavodu
Dónde: Bakú, Azerbaiyán (ver mapa)

NZS

Este patrullero muy pocas veces ha compartido sus andanzas con esta cofradía, pero hoy amerita hacer una excepción ya que me encontré el Paraíso (y no el de San Francisco de 2 Ríos, aunque al final con resultados muy similares) en el lugar menos esperado, lo cual fue una de las más agradables sorpresas que la vida me ha dado.

En una jugada del destino este patrullero y sus acompañantes nos vimos haciendo una parada inesperada en un país que no estaba en los planes, que a la vez causaba inquietudes que a la postre resultaron totalmente infundadas, me refiero a la Tierra del Fuego y no la de Sudamérica, sino de Azerbaiyán, antigua exrepública Soviética mayoritariamente musulmana, así que no pintaba nada bien para una incursión patrullera, pero no podía estar más equivocado.

Este escrito más que una crónica, es una bitácora de varios días que culminaron con la visita al local más sorprendente de todo este periplo.

Solo aterrizar en el aeropuerto, se ve un modernismo que no se esperaba y con una pasada por el centro de la capital Baku, se puede ver una mezcla de un centro histórico rodeado de una ciudad moderna, con lujosos centros comerciales y agencias de autos lujosos (nada de Lada Niva), con las mejores ofertas de todo el mundo, aunque todavía se siente ese aire de la época soviética con edificios de apartamentos como cajones y pobreza en las afueras y zonas rurales, mezclado con un centro histórico de una riqueza histórica deliciosa y otra ultra moderna que se ha desarrollado en los últimos 10 años, gracias al dios petróleo. Llama la atención que todo el centro de la capital está impecablemente limpio.

En fin, una agradable sorpresa, pero todavía no habíamos visto lo mejor, era el país que todavía nos seguía sorprendiendo.

Desde que los rusos los conquistaron/invadieron enderezaron el asunto de las bebidas espirituosas, ya que conviven como debería de ser, con todas las religiones, aun con las que no las aprueban.

Después de una visita por Baku, nuestro chofer Ilham, que por cosas del destino se terminó convirtiendo en nuestro baquiano, sugirió una visita a otra ciudad Sheki, una parada obligatoria desde los tiempos de la Ruta de La Seda, donde estaba la capital del ultimo Khan, que los rusos depusieron y demolieron su palacio. Dicho y hecho al día siguiente ya íbamos de camino desde temprano, después de un paseo por la ciudad y de culturizarnos, caminando en la acera empedrada, nos abordó un amable personaje que se nos aproximó porque no parecíamos locales y resulto ser un somelier y nos invitó a visitar su tienda de vinos a una cata, como era de esperar no tuvo que convencernos mucho y ni siquiera 5 minutos después ya estábamos descorchando botellas y probando vinos de Azerbaiyán, lo que fue una agradable sorpresa ya que por las costumbres religiosas de la mayoría de la población, no esperábamos ver una pujante industria del vino, benditos sean los Rusos que enderezaron este asunto, y si bien no son los mejores que he probado si son muy refrescantes, pero luego caímos en la cuenta de que el vecino es la cuna del vino.

Otro lugar super interesante está en el puro centro del pueblo llamado El Caravansaray. Cuando se está al frente de la entrada principal y se cruza el umbral de la puerta, se siente esa sensación como de estar entrando al pasado y se puede imaginar todo el bullicio y el tanate de gente alrededor, bebiendo, comiendo, descansando y socializando, eran lugares de reunión y descanso de comerciantes y viajeros en caravanas, donde también se hacían negocios y trueques, se compraban y se vendían mercancías, esclavos y esclavas (y que siga la fiesta de la sociedad machista de ese entonces y los harenes) oasis de descanso que me gustaría pensar que particularmente estaban bien surtidos de buenos vinos y comida, mientras los camellos, burros y caballos se apretaban de pasto afuera o en las proximidades, sus amos se abrazaban con Baco y cometían el pecado capital de la glotonería, por comentar solo uno de los pecados que potencialmente se cometían ahí.

Al final del día, por recomendación de nuestro baquiano fuimos a una estancia nada más y nada menos que se llama Qaqarin Restorani (en honor al cosmonauta ruso Juri Gagarin), y gracias a que teníamos interprete (zonas rurales hablan principalmente ruso y azerbaiyano, que es muy parecido al turco) pudimos disfrutar las viandas locales y porque no, echarnos unas birritas a nombre de Gagarin. Técnicamente es un restaurante pero en las áreas rurales si bien se puede expender licor, no es socialmente bien visto que las mujeres tomen licor por lo cual no se ven comúnmente bares abiertamente al público.

La especialidad de la casa y de la ciudad es un plato llamado Piti, es un estofado de oveja al horno con garbanzos, papa, cebolla, frutas secas y especias, que lo cocinan y sirven en pequeñas vasijas individuales de barro y, cuando lo presentan en la mesa te lo majan con un mortero en la vasija y te hacen un “pure” con todos los ingredientes. Se come con pedazos de un pan plano local que va excelentemente con las cervecitas.

Ya comidos y bebidos, como dice el dicho indio comido puesto al camino, ya nos estábamos montando en el vehículo para emprender el regreso, cuando nuestro baquiano recibió una llamada de su esposa y su madre, recordándole que nos tenía que llevar a probar “Shaki Halva”, una especialidad de la cuidad que es un dulce que dicen era el preferido del Shaki Khan, pero tenía que comprarlo en un local especifico que supuestamente era el mejor de la cuidad, para la mala fortuna de nuestro baquiano, cuando llegamos al local en cuestión estaban las luces encendidas pero el negocio estaba cerrado, obviamente nuestro amigo se empezó a poner nervioso pensando en la regañada que le iban a pegar, como siempre pasa: “lo único” que le pidieron y ni eso pudo hacer bien. Tal vez muchos de nuestros lectores masculinos se puedan identificar con nuestro pobre baquiano que de fijo estaba con los calzoncillos pesados del susto, en la distancia se podían escuchar el inicio de las oraciones de la de la tarde en las mezquitas y en los parlantes de los minaretes, así que lo más seguro nuestro pastelero se había ido a rezar en el momento que más lo necesitaba nuestro amigo.

Afortunadamente una vez que le volvió el alma al cuerpo, se acordó de otro local que también tiene muy buena reputación, y sin ningún atraso enrumbamos a dicho local, después de ver el nerviosismo de nuestro baquiano al pensar que no podía cumplir con el encargo de tan especial dulce, obviamente había que ir a probarlo también, cuando entramos al local que es pequeño, nos encontramos con fotos de personajes famosos que han disfrutado de su delicioso postre, pero la que más nos llamó la atención fue la foto del presidente turco y el presidente azerbaiyano con sus respectivas esposas comprando el halva en este local, así que también nos aventuramos y compramos una caja de 1 lb, para también estar a la altura de tan “destacados” personajes.

En esta área del mundo los dulces o postres son muy dulces porque generalmente se acompañan con el té, que no se endulza con azúcar, sino que se mezcla el dulce de los postres con el té en la boca lo que evita la necesidad del endulzar el té con azúcar. En Azerbaiyán a veces sirven el té con algún tipo de mermelada, a nosotros nos lo sirvieron con una de cerezas blancas.

Pero lo mejor estaba por venir, en el viaje de regreso a Baku el baquiano nos comentó de un establecimiento en su barrio que solamente los locales lo visitan y que esta fuera del radar de los pocos turistas que llegan, donde sirven una cerveza local muy especial. Con esas referencias había que programar la visita sin tardanza, así que quedó en firme para la noche del día siguiente.

Al día siguiente, pasamos visitando parques de petroglifos de siglo II, la última marca del imperio romano y parques donde sale gas natural cuya flama no se ha apagado desde hace 4 000 años (de ahí el nombre de la Tierra del Fuego, como es conocido Azerbaiyán).

Todo muy bonito pero nuestra atención estaba puesta en nuestra cita de la noche, que nos había mantenido a la expectativa todo el día, finalmente llego el momento de llegar a disfrutar de este antro tan especial, aunque la sorpresa fue mayor cuando llegamos y nos dimos cuenta que el bar era la fachada de la cervecería local (http://www.nzs.az – simplemente se nos salieron las lágrimas) y que solo se puede catar en pocos lugares, porque casi toda la producción se consume localmente o se exporta a Rusia principalmente y pocos países vecinos.

Como íbamos con patrulleras en nuestro grupo, y como mencionamos anteriormente, que socialmente no es bien visto que las mujeres tomen en público, ellos tienen una solución muy creativa a esta situación, cuartos o pequeños salones privados donde libremente nuestras compañeras pudieron disfrutar de una birrita, todos los salones están alineados a ambos lados de un zaguán central como habitaciones de un motel, donde hay un timbre donde se llama al mesero cuando se necesita, cualquier semblanza es pura casualidad, al parecer las sociedades solucionan sus problemas ético-morales de maneras similares.

Ahora bien, si hay un salón general como un bar normal con mesas y barra donde todo mundo está en su mesa y meseros atendiendo al público, pero principalmente para hombres y rusas, que no tienen ningún problema o pudor con tomar en público. Solamente a manera informativa, la moneda local se llama Manat y en el momento de nuestra visita el tipo de cambio era 1 USD = 1.7 Manat. Pero volviendo a nuestro “privado”, nos asignaron el No. 6 y una vez instalados y listos para probar las delicias locales, nada más empezar, abrir el menú y llevarnos la sorpresa de que la cerveza se ofrece en 2 presentaciones “pintas” de 300 ml a 1.00 Manat o en magnificas jarras de 1 lt a 3.00 Manat. Cómo es de esperar todos los patrulleros nos aventuramos con esa hermosura de jarras, que les soy honesto cuesta levantarlas para brindar, por lo cual hay que alivianarlas cuanto antes.

Después de hacer nuestra orden de bebidas, pues pasamos a la siguiente hoja del menú y cual va siendo la sorpresa que era un menú de “bocas” y no como erróneamente habíamos asumido que era un restaurante/bar como en Shaki.

Así que sin mayor retraso nos dedicamos a navegar y salivar por todo el menú, que además es bastante extenso. La verdad es que no podíamos decidir, queríamos pedir todo el menú para hacer una degustación cruzada, pero aunque el grupo era numeroso hubiéramos necesitado varios estómagos extra, así que aconsejados por nuestro baquiano seleccionamos una variedad de las bocas locales más típicas o populares, además de una que otra más que nos parecieron apetitosas, pero en el menú hay de todo desde frituras, pescado del Mar Caspio ahumado o frito, variedad de embutidos de todas las formas y tamaños posibles, inclusive algunos que seguro se inspiraron en el negro del WhatsApp.

Para iniciar nos sirvieron garbanzos hervidos y salados, que al parecer es como el maní o semillas en nuestra parte del mundo, que van bien con la cervecita como arranque, con un plato variado de encurtidos en vinagre, tomates verdes, pepinos, pepinillos repollo picado y repollo rojo, estos dos estaban bien como entrada, pero no levantaban ningún ánimo extraordinario.

Después empezaron a llegar de la cocina los protagonistas. Sacaq Pendiri Quizartma, que son tiritas de un queso similar al queso palmito con algún tipo de empanizado y aparentemente fritas, pero simplemente deliciosas, saladas, hulosas y crocantes a la vez y se les exprime el jugo de un limón encima, exquisitas con la cerveza. Sardel que son unas salchichas bien condimentadas y sabrosas que las sirven con mostaza, algo típico de esa área del mundo. Luego aparecieron los aros de Kalmar con una salsa tártara, muy bien hechos y frescos, seguidos por los Krivetlar Klyarda que en cristiano son camarones empanizados. Luego apareció et langeti que resultó ser un “bistecsote” muy bien preparado y jugoso. Pero la estrella de la noche fueron los dushbara, que son una especie de mini albóndigas de carne de oveja envueltas en pasta, y hervidas en un consomé reducido de oveja y condimentados/espolvoreados con sumag (una especia de color rojo típica de esa área del mundo y que es de una raíz que se da en esos lados, que tiene un sabor acido), simplemente exquisitos y adictivos (de chuparse los dedos). Es una costumbre azerbaiyana calificar la calidad culinaria de la esposa/ama de casa de acuerdo a la calidad de sus dushbara y entre más pequeña la albóndiga mejor, le da a la chef más derechos de presumir de su buena cuchara.

En sí, no pudimos terminar la noche de mejor manera, con un festín de bocas locales y unas cervecitas de acompañamiento, que no nos queda duda son un tesoro local.

Como mencione anteriormente nos faltaron estómagos para poder degustar más delicias del menú, pero tuvimos que sacar la bandera blanca y después de 2 jarritas de cerveza igualmente tuvimos que botar la toalla, porque esta batalla ya había terminado.

Como la vida tiene sorpresas, lo único que nos queda decir es que

¡El Paraíso está en la Ruta de la Seda!

Finalmente, hay que dejar constancia de semejante oasis de abundancia, que nos hizo sentirnos como si estuviéramos de fiesta en un Caravansaray del siglo II, solo nos faltaron los camellos.


 
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