Juan Rafael Mora, empresario

Carlos Denton
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Carlos Denton

Recientemente más de un líder se ha permitido hablar de los “millonarios que no pagan impuestos”, “los capitalistas salvajes”, y de las “trasnacionales explotadoras.” Este tipo de lenguaje se oye en los corredores de las facultades de ciencias sociales de las universidades estatales, en las oficinas de los sindicatos de empleados públicos, en las aulas de los colegios públicos, y en ciertos ministerios. ¡Dónde hay resentidos! Cualquiera pudiera pensar que todos los problemas nacionales tienen su raíz en los empresarios “mezquinos” que no quieren “pagar su cuota.”

¿Cómo han llegado a estas conclusiones en un país con una larga vocación con la economía de mercado? El héroe nacional, Juan Rafael Mora, fue un empresario exitoso. Como él y a través de los casi 200 años de la existencia nacional la gran mayoría de la actividad económica ha estado en manos de empresarios. José María Castro Madriz, médico, filósofo, abogado siempre tuvo que tomar tiempo para administrar sus “bienes.” (leerse negocios). José María Figueres Ferrer se dedicaba a la agroindustria cuando no estaba haciendo sus aportes políticos. No es accidente que el primer astronauta costarricense, Franklin Chang, regresó a Guanacaste para hacer un emprendimiento.

En la actualidad se estima que hay 140 mil microempresas y entre los que han quedado cesantes durante la pandemia una cuarta parte intentó algún tipo de emprendimiento para lograr aportar a las necesidades a sus familias. No extraña que un número importante de las microempresas nuevas se dedicaron a preparar y vender comida – pupusas, helados, hamburguesas, arepas, pasteles, gallo pinto, casados, arroz con pollo, pan hecho en casa, salsas picantes “receta de abuelo” y muchos más. “¡Capitalistas salvajes!”

De pequeñas y medianas empresas PYMES existe un igual número, aunque algunos quebraron durante la pandemia. Pero lucharon hasta donde pudieron y estarán de regreso tan pronto que el gobierno autoriza la apertura. Son personas de brega, creativas, trabajadoras; toman riesgos y apuestan su todo al éxito de su actividad.

Los que desprecian a la empresa privada “apuntan sus cañones de palabras” en contra de las zonas francas que albergan “trasnacionales.” Señores, lo interesante es que todas las empresas en esas zonas mantuvieron sus puertas abiertas durante la pandemia. Ninguno de sus trabajadores fue remitido a su casa “por mientras.” Hay una proporción importante que se dedica a fabricar implementos médicos usando la mano de obra de miles de técnicos costarricenses.

Todas las empresas, incluyendo las más grandes del planeta, comenzaron como emprendimiento. A Jeff Bezos se le ocurrió poner una librería virtual y hoy es el empresario más exitoso del planeta. Ingvar Kamprad comenzó con una idea de facilitar a los hogareños “armar” sus muebles en casa. Steve Aronson decidió vender café de mejor calidad a los costarricenses—antes todo lo bueno se exportaba.

Ocho de diez trabajadores del país laboran en el sector productivo en empleos creados por empresarios, pequeños, medianos y algunos grandes, que pagan impuestos y son honrados. Proverbios 14:23 dice “el trabajo produce ganancia; pero el hablar mucho y no hacer nada, empobrece.” Más comentario sobra.


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