Chitmahals │ Bangladés-India
El rompecabezas fronterizo que India y Bangladés heredaron del azar
- India dentro de Bangladés, rodeado por India, enclavado en Bangladés
- Unos 50 000 apátridas olvidados por sus gobiernos.
- Un círculo vicioso imposible de vencer.
Durante décadas, cientos de pequeños territorios salpicaron el límite entre India y Bangladés, 33 enclaves indios dentro de Bangladés, 92 enclaves bangladesíes dentro de India, y hasta un tercer nivel: un enclave de India dentro de Bangladés que dentro de sí contenía otro enclave de Bangladés. La definición de absurdo.
En un mundo que exige pasaportes y sellos para cruzar una línea, los habitantes de estos puntos de tierra —algunos del tamaño de una cancha de fútbol— vivieron fuera de todo: fuera de los censos, fuera de los servicios públicos, fuera del marco de derechos. Eran ciudadanos de un país… que no podía llegar a ellos sin cruzar otro país.
La leyenda popular, y quizá la explicación más poética, dice que los chitmahals nacieron como apuestas entre dos maharajás aficionados al juego. Cada terreno ganado o perdido en la mesa se convirtió en una pieza suelta del mapa. Una historia deliciosa, aunque demasiado romántica para ser cierta.
La versión real es algo menos glamorosa: confusos acuerdos y conquistas entre los reinos de Cooch Behar y Bengala Mogol entre los siglos XVII y XVIII. Luego llegó la partición del Imperio Británico, y la frontera moderna heredó el caos.
Las líneas que se traza un imperio, raras veces coinciden con la vida de quienes las habitan.
Para las personas que habitaron los chitmahals hasta 2015, la frontera era una broma cruel: no había hospitales ni escuelas oficiales, construir una carretera era imposible: implicaba un acto de invasión, ni la policía ni los servicios públicos se atrevían a entrar, los documentos de identidad eran un lujo lejano.
Las noches se iluminaban con lámparas de queroseno y las leyes eran un concepto flotante, si alguien cometía un crimen, ¿de quién era responsabilidad? ¿del país al que pertenecían o del que los rodeaba?
Demasiado complicados para gobernarlos… demasiado humanos para ignorarlos.
Tras décadas de negociaciones, India y Bangladés firmaron en 2015 el acuerdo que intercambió territorios y disolvió casi todos los enclaves. Finalmente, unas 50 000 personas pudieron elegir nacionalidad y recibir documentos que les garantizaran derechos básicos.
Hoy, al recorrer esa frontera, quedan cicatrices cartográficas: aldeas que fueron islas jurídicas, caminos recién conectados y el recuerdo de una vida en intermitencia.
Los chitmahals fueron un recordatorio de que las fronteras no siempre son líneas, sino errores acumulados.
Basado en el libro “Un mundo inmenso, explicación de fronteras inexplicables”
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