El Vaticano también está en guerra

Por Pablo Gámez Cersosimo*

Guerra-Vaticano

Ante un gobierno y una maquinaria militar estadounidenses que se presentan como invencibles, la lluvia de bombas sobre Irán truena en las salas del Vaticano como un eco de herejías. Entre la Santa Sede y la Casa Blanca se libra una contienda por el sentido del cristianismo en el siglo XXI.

Por un lado, una fe instrumentalizada como ariete geopolítico por un Pentágono envalentonado por su poderío militar y digital; del otro, una Iglesia que recuerda que el Evangelio no es un manual de guerra preventiva.

¿Traerá la «Furia Épica» —nombre dado por Estados Unidos al ataque contra Irán— el fin de los tiempos, y con él, el regreso de Cristo? Así lo creen los cristianos sionistas estadounidenses. Para ellos, Israel y todo Oriente Medio funcionan como el escenario donde se proyectan sus fantasías del Apocalipsis y sus especulaciones sobre una Nueva Tierra. No es poca cosa.

La deriva ultraconservadora en Washington es un fenómeno que adquirió tintes dramáticos. Pete Hegseth, secretario de Defensa, lleva tatuajes de las cruzadas medievales —el grito latino “Deus Vult”, la cruz de Jerusalén—. El Departamento de Guerra invoca la fe cristiana como escudo, en una guerra descrita en términos de civilización contra barbarie. Los fanáticos de MAGA (Make America Great Again) aplauden como focas extasiadas.

En el Despacho Oval, Donald Trump se rodea de predicadores evangélicos. A los soldados norteamericanos se les explica que es el preludio de la batalla definitiva contra Satanás en Armagedón. Entre tanto, Benjamín Netanyahu cita las Escrituras para justificar bombardeos. En síntesis, es la apropiación política del mensaje cristiano por la extrema derecha, elevada a una teología de la dominación -una vez más- que muta la cruz en emblema de supremacía armada.

Frente a este rapto, el Papa León XIV —el cardenal Robert Prevost, americano de formación— reclama que “no es tiempo de oposiciones entre un templo y otro”. El Osservatore Romano publica en portada la imagen aérea de fosas para 180 menores muertos en el bombardeo de una escuela infantil, bajo el título El rostro de la guerra. Lo que el Vaticano quiere decir: el debilitamiento del derecho internacional abre la puerta a un incendio global donde la fuerza suplanta la ley.

El cardenal Robert W. McElroy, arzobispo de Washington, declara que la decisión estadounidense de entrar en guerra contra Irán incumple criterios de la doctrina de la guerra justa. Blase J. Cupich, desde Chicago, califica de “repugnante” el vídeo oficial de la Casa Blanca que responde al lema “Justicia a la manera estadounidense”. Otro vídeo del Pentágono circula al ritmo de la Macarena.

El enfrentamiento ideológico entre Roma y Washington se entiende como una fractura dentro del propio cristianismo occidental. De quienes ven en la fe un instrumento de poder temporal y quienes la reclaman como horizonte de fraternidad universal.

La Casa Blanca y Tel Aviv larvan las condiciones para arrastrarnos a un nada deseable choque de civilizaciones, agravado por la conjunción del poder militar con el dominio digital.

* Escritor, investigador, periodista.

Revise también

lpvs

Las pesadillas de Chaves

Luis Paulino Vargas Solís Ella no buscó hacerse famosa. La hicieron famosa. Nunca lo pidió …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *