El Castillo Azul

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Carlos Revilla M.

Carlos Revilla

Uno de los íconos arquitectónicos de San José, es el edificio conocido como el “Castillo Azul”, que tiene una gran historia, además que el sector urbano donde se ubica conforma un área de inmenso valor historiográfico y patrimonial. El inmueble actualmente es la sede del Directorio de la Asamblea Legislativa. En el pasado fue Casa Presidencial y también sede de la Legación (embajada) de los Estados Unidos de América, además de casa particular. En 1976 fue declarado monumento nacional, y recientemente, a finales del 2015, patrimonio histórico y arquitectónico.

Entre sus “vecinos” tenemos que colinda al norte con “La Casa Rosada”, que es un valioso representante de la “casa criolla” urbana de la segunda mitad del siglo XIX, y por ende, testimonio de la génesis y desarrollo de la arquitectura doméstica urbana costarricense. Al noreste está el “Antiguo Colegio Nuestra Señora de Sión” con su capilla, claustro, aposentos y aulas, que se han mantenido prácticamente inalteradas y que corresponden a un estilo neoclásico, corriente que influyó en las construcciones josefinas de fines del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Al sur están dos viejas casas que albergaron en su día, a los comandantes de plaza y a sus respectivas familias, el conjunto habitacional se conoce como la “Casa de los Comandantes”, y actualmente son parte integral del Museo Nacional. Al oeste colinda cono el edificio de la Asamblea Legislativa cuyo su estilo arquitectónico es reflejo de la corriente hispanoamericana que se da en la década de los cuarenta en nuestro país. Como podemos apreciar, realmente un “vecindario” de alcurnia.

Historia

De los archivos de la Asamblea Legislativa obtuve el siguiente texto:

Esta legendaria mansión fue construida en 1912 por la empresa Andreoli e Induni, para residencia del conocido hombre público don Máximo Fernández Alvarado, quien en 1913 ocupó con su familia el Castillo Azul, nombre que le dio el ingenio popular por su arquitectura y porque en su parte superior tenía un mirador con vidrios azules. Ubicado entre Avenida Central y Calle 17.

En la campaña política para las elecciones del período 1914-1918, el licenciado Fernández Alvarado era el candidato del Partido Republicano y su bandera era azul. Después de efectuadas las elecciones y debido a que ninguno de los tres partidos políticos obtuvo en las urnas la mayoría absoluta requerida por la ley, no se eligió Presidente de la República. Por lo tanto, triunfó en el Congreso una combinación política para nombrar al Lic. Alfredo González Flores a ejercer el poder, en su calidad de Primer Designado a la Presidencia.

Cuando asumió la presidencia el Lic. Alfredo González Flores, don Máximo Fernández le alquiló su residencia para que fuera utilizada como Casa Presidencial. El 27 de enero de 1917, González Flores fue derrocado por su Secretario de Guerra, don Federico Tinoco Granados.

El General Federico Tinoco Granados, ocupó el Castillo Azul primero como presidente provisorio y luego como presidente constitucional, hasta el 12 de agosto de 1919, cuando le entregó el poder al Primer Designado, General Juan Bautista Quirós, remitió al Congreso su renuncia y abandonó el país rumbo a Europa.

El Congreso aceptó la renuncia de Tinoco Granados y nombró como presidente al General Juan Bautista Quirós, cuyo gobierno fue de veinte días, pues presionado por el Presidente Wilson de los Estados Unidos, se vio obligado a entregar el poder a don Francisco Aguilar Barquero. Como consecuencia, se rompió el orden constitucional y el Lic. Aguilar Barquero gobernó como presidente provisorio hasta el 8 de mayo de 1920, cuando asumió la Presidencia de la República, don Julio Acosta García. El 1 de mayo de 1920, se instaló el nuevo Congreso y desde ese momento quedó restablecido el régimen constitucional.

Tanto el señor Quirós como el señor Aguilar Barquero, tuvieron sus despachos presidenciales en el Castillo Azul, pero el señor Julio Acosta García, se negó a usar este edificio.

En marzo de 1923, el Castillo Azul fue vendido por don Máximo Fernández al Gobierno de los Estados Unidos, en treinta mil dólares, para que instalara su Legación, el ministro plenipotenciario norteamericano en ese momento era Mr. Roy Tasco Davis. La Legación norteamericana, convertida después en Embajada ocupó por varios años el Castillo Azul.

En 1954, el Castillo Azul fue arrendado por el doctor Carlos Manuel Gutiérrez Cañas. El 17 de noviembre de 1976, por Decreto Ejecutivo No. 6493-C, se declaró Monumento Nacional el inmueble conocido como Castillo Azul, que prohibió su demolición total o parcial, así como cualquier transformación o remodelación de su interior o de su fachada, que no sea aprobada previamente por el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes.

En mayo de 1979, el Embajador norteamericano Robert H. Woodward, en nombre de su gobierno le vendió el Castillo Azul al doctor Carlos Manuel Gutiérrez Cañas, a quien le perteneció hasta 1989 cuando la Asamblea Legislativa la adquirió por la suma de ochenta y seis millones seiscientos mil colones.

El 7 de noviembre de 1989 se inauguró como propiedad del Estado y como sede del Directorio Legislativo al celebrarse el primer centenario de la democracia costarricense.

En la inauguración de gala estuvieron presentes el Dr. Oscar Arias Sánchez, Presidente de la República y Premio Nobel de la Paz, los señores expresidentes del Directorio Legislativo, Cuerpo Diplomático, Ministros de Estado y autoridades eclesiásticas.

Arquitectura del inmueble

Les transcribo una descripción detallada elaborada por la Arq. Elena Troyo V. con la colaboración de la Arq. Sandra Quirós B. del Centro de Patromonio Cultural y que es parte de la documentación para declararlo patrimonio:

El Castillo Azul posee una entrada principal en la fachada sur, la cual se accesa por dos escalinatas con balaustrada a ambos lados, en el centro en su parte superior se ubica un balcón de base circular. Una acera perimetral rodea a la vivienda en este sector, la cual se comunica con otra escalinata más pequeña (cinco huellas) con un corredor hasta la entrada de la vivienda.

La puerta en esta entrada es de por lo menos dos metros de ancho, de madera con relieves de diseño floral, molduras y vidrio.

Esta entrada conduce al vestíbulo principal, que distribuye hacia otros espacios, en la planta baja salones, zonas de oficinas. En la izquierda se sale a un patio posterior, abierto en su lado este y cerrado al oeste por otro cuerpo de la vivienda destinado a servicios y garaje. En el lado norte el Castillo Azul limita con la Casa Rosada edificación de adobe, también propiedad de la Asamblea Legislativa y que conforman un solo conjunto por medio de la integración con jardines.

En la fachada este, se encuentra otra entrada principal pero de menor importancia jerárquica y formal. Este acceso se comunica con la vivienda por medio de un gran pasillo de dos metros de ancho, con un piso de mosaico ornamentado.

En el interior de la vivienda en el vestíbulo principal se encuentra una escalinata principal de mármol con balaustrada, con detalles ornamentales, remates y aristas, posee doce huellas, y llega a un descanso donde se ubica un pequeño ventanal o mirador de base de medio círculo, con tres ventanas alargadas con modulaciones en vidrio pequeñas. Esta escalinata a partir del descanso se divide en dos laterales.

Este sector de la escalinata es de loza chorreada. En el descanso el piso es de cerámica, conformando un mosaico con motivos ornamentales, la cerámica son módulos de 2×2 cm.

En las habitaciones del segundo piso, el cielo raso posee molduras en madera, y un cuadriculado logrado con piezas de madera de 40×40 cm, en forma de tapís.

Las paredes en la unión con cielo presentan remates de una cornisa ancha, también ornamentada, a 30 cm de esta cornisa se presenta otra con molduras. Los rodapiés (15 cm) también presentan molduras. En la parte sur de este segunda piso se encuentra un balcón de base medio pentagonal.

La escalera principal dirige por medio de dos puertas a dos pasillos laterales, por donde se accede a diferentes habitaciones.

Al fondo del servidor se encuentra otro balcón cubierto y cerrado por medio de ventanas con una puerta central de dos hojas, la baranda presenta balaustrada.

En el lado izquierdo, se encuentra un aposento que conduce a una pequeña terraza a la derecha el fondo se conduce a otra terraza pero de dimensiones mayores- Esta última se ubica en la parte superior del área de servicio y garaje. En este sector las ventanas, presentan diferentes formas desde medio círculo, guillotina, rectangulares.

En el primer piso las divisiones de algunos aposentos son de madera y las puertas son de tablero con molduras.

El cielo en esa parte superior sobre la. escalinata es logrado con piezas de madera, formando unas X, en el punto donde unen se ubica una lámpara o araña.

En las cuatro esquinas que forman el rectángulo se registran detalles de ornamentación en relieve, en el centro una loza chorreada, cubierta con madera.

El cielo del vestíbulo es una loza con repello y aplicaciones de yeso con motivos florales. En los laterales de la escalinata la ornamentación es hecha con repello trabajado.

El entorno de la vivienda posee un zócalo en piedra, que deja una cámara de ventilación (70 cm) para facilitar que el aire corra y se mantenga un nivel de temperatura estable

En el exterior de la vivienda se pretende mostrar tres cuerpos, dos laterales, uno remetido, con una jerarquía hacia la entrada principal, acentuada por la escalinata con un balcón en la parte superior- Posiblemente la intención fue romper con la simetría por medio de elementos ornamentales y de gran volumen, de base pentagonal adosado al cuerpo oeste. La edificación posee una gran riqueza en el uso de ventanas.

Rodeando la vivienda se encuentra un muro de contención, en su parte superior que permite un nivel de transpariencia ornamental por una viga de hierro con decoración, el portón del acceso forjado, de gran elaboración. En la parte este, lá tapia es interrumpida en dos puntos por dos portones que convergen en la escalinata de entrada oeste. Un tercer portón conduce al área de servicio y garaje.

Algunas curiosidades

Cuando era la embajada de EE.UU., funcionarios de ese país decidieron modificar la construcción por razones de seguridad y colocaron doble piso de madera, un sistema contra incendios y enormes vigas antisísmicas que “amarran” todo el edificio y que todavía cumple su cometido.

Además modificaron la disposición de las salas para hacer oficinas y estudios, y colocaron en las verjas de las ventanas las letras USA.

En 1932 un grupo de militares rebeldes se apoderó del Cuartel Bellavista para dar un golpe de estado, conocido como “El Bellavistazo”. Los contingentes leales realizaron la defensa desde la Penitenciaría Central (actual Museo del Niño) y un artillero afinó su puntería contra el Bellavista con tan mal pulso, que le dio a la torre azul de la Embajada de EE.UU. Cuentan que el embajador Roy Tasco Davis envió una carta a Washington en la que relataba que solo fue un gran susto y que inclusive tuvo la virtud de traerse al suelo un enorme panal que había en la torre por lo que pudo disponer de miel fresca por muchos meses.

Esto convenció a los norteamericanos de que lo mejor era retirarse de allí cuanto antes y la pusieron en venta. Fue así como la propiedad pasó a ser del Dr. Gutiérrez quien invirtió casi $1 millón, en 1954, en reacondicionarla en sus formas originales y amueblarla. En esta época se bajó el cielo raso en algunas habitaciones para tapar la viga antisísmica que pusieron los norteamericanos, se cambió el piso del vestíbulo pues no correspondía en cuanto a arquitectura con el resto de la casa, se remodelaron los baños y se cerró el balcón del frente, entre otras cosas. Una pequeña edificación en la parte posterior fue demolida.

Algunas personas insisten en que la torre se cayó como consecuencia de una serie de temblores; otros afirman que los vidrios eran todos azules pero nada de esto se ha podido comprobar. Tampoco es cierto que existiera alguna vez un túnel que comunicara la casa con el Bellavista, o que se tuviera listo un explosivo para hacer volar a distancia el arsenal del ejército en la Penitenciaría y cosas similares.

 
La edificación mide 1.824 m2 y es de dos pisos, con una altura máxima de 8 mt, y de influencia victoriana; es una de las más antiguas en pie del centro de San José.

En la actualidad la entrada principal en lado sur sigue clausurada, y se ingresa por el costado este, que da al Paseo Peatonal Ricardo Jiménez Oreamuno, que ayuda a destacar aún más el inmueble.

En el primer piso tiene varias salas: “Alfredo González Flores”, costado este, lugar de reunión del Directorio Legislativo; “Máximo Fernández”, costado sur, se usa para reuniones pequeñas de trabajo y pequeños cafés; “Próceres de la Libertad”, antiguo comedor de la casa, utilizado para desayunos, almuerzos, cenas y recepciones; que está adornada con retratos de algunos próceres americanos, como Abraham Lincoln y Simón Bolivar. En el segundo piso se ubican varias oficinas, entre las que destacan las del presidente y vicepresidente de la Asamblea Legislativa.

Con una inversión de 260 millones de colones y tras 5 meses de trabajos, fue restaurado. Las obras se realizaron con el fin de reforzar y preservar la estructura original. En la intervención estructural se utilizó una técnica novedosa mediante la cual se hizo un reforzamiento no invasivo, de tal forma que no se dañara el estuco de la pared del edificio. Esta técnica fue aplicada por la empresa Herile S. A. y aprobada por la Oficina de Patrimonio del Ministerio de Cultura. Las mejoras incluyeron la recuperación de espacios como balcones, los cuales además fueron impermeabilizados, además, se renovó el sistema de agua potable y de aguas negras. Se instaló un sistema de alarmas contra incendio, se uniformaron los apagadores y las lámparas que no fueran originales, se sustituyó el sistema de red y se renovaron por completo los jardines. Dentro de las reformas también se instaló un ascensor y de rampas de acceso para personas con discapacidad, cumpliendo así con lo estipulado en la Ley 7600.

El interior es bellísimo, las cortinas, los pisos, el acabado de las salas y cuartos es impecable; incluso todo el menaje fue escogigo similar al original. También está el retrato de don Máximo Fernandez, el constructor y primer inquilino de la casa, sempiterno candidato a la presidencia de la República y que nunca pudo ganar. Sobre él escribí hace poco un artículo titulado “Los Máximos Fernández de nuestra época”, por si quieren leer detalles sobre su vida.

Los jardines están muy bien cuidados, con una glorieta en lado oeste. Los del lado norte se integran muy bien con la Casa Rosada, donde entre los dos inmuebles construyeron un corredor de acceso al edificio principal de la Asamblea.

Preparé una galería que viene un poco cargada, pero vale la pena, dado que obtuve un pase especial, y pude tomar fotos del interior, que es desconocido para casi todos. Como tenía cita, y además es un lugar con seguridad, aproveché y llevé mi cámara profesional para tomar las fotografías. Incluí también una selección de fotos antiguas, de las que hay muchas.

En resumen: El Castillo Azul es sencillamente espectacular.

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Con aportes de TicoVisión, Wipipedia y la Asamblea Legislativa.


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