Ante el altar de la patria

Cuaderno de Vida

Gustavo Elizondo Fallas

Elizondo

Papá, aquí estoy ante su tumba donde reposa con mis dos hermanas, aquí estoy ante el altar de la patria, aquí estoy para decirle que aquella decisión suya de tomar las armas con tan solo 19 años, cuando el catalán de ojos claros como llamaba abuelita Ana a don Pepe los convenció, no fue en vano. Pero tampoco deben ser vanas las vidas de más de 2 000 costarricenses, un bando en defensa del sufragio y el otro, de las garantías sociales, que tiñeron de sangre las tierras de El Empalme, San Isidro del General y El Tejar del Guarco.

Hoy, la Costa Rica por la que ustedes lucharon están en peligro, una posible dictadura está en ciernes, impulsada por personajes que nos quieren llevar a vivir lo de Nicaragua, Venezuela y Cuba, lo peor papá, usando las tácticas populistas que impulsaron otrora a Hitler, Mussolini, Stalin y Franco, usando la molestia del pueblo, para condenar el sistema y presentarse como los salvadores “ante los enemigos de la patria”. Quieren debilitar los demás poderes, ser dueños absolutos del parlamento, nombrar los jueces, la defensoría de los habitantes y el contralor de la República, colocar en ese puesto gente de su confianza y obediencia, con un único requisito como lo dijo don Rolando Araya respecto al presidente del Banco Central “lo único que sabe es hacer caso”. Tras de eso están metiendo la religión en la danza, algo que usted también detestaba y por eso nos metió en la cabeza la necesidad de un estado laico.

Recuerdo que usted odiaba las dictaduras, incluyendo las que arriba mencioné, pero también la de Perez Jiménez, Trujillo, Pinochet y Somoza, por cierto, tengo presente cuando en el aparato de radio que llevábamos al cafetal, se anunció la huida de Somoza, sus gritos de alegría y tanto se motivó, que en forma ingenua quiso ayudar a la Revolución Sandinista y marchó tres meses a Nicaragua para participar en la Campaña de Alfabetización. No es tan cierto lo que usted decía papá, que en Costa Rica después del 48 nunca íbamos a tener una dictadura, pero lamentablemente el peligro es evidente, desde Casa Presidencial se colocó una pseudo candidata que busca el continuismo del presidente actual que, de ganar, abrirá el espacio para que este siga gobernando con métodos de intimidación a la ciudadanía y confrontación con aquellos que no comulgan con su gobierno, incluyendo niños.

Por eso estoy ante su tumba y ante el altar de la patria para tomar mi juramento, de que haré todo lo que esté a mi alcance para denunciar y prevenir del peligro que enfrentamos, ya no para tomar las armas que ustedes usaron, sino para llamar a ejercer la defensa de la democracia con el arma que ustedes nos garantizaron, el arma del voto. Tengo la esperanza papá, que el pueblo reaccione, que se de cuenta hacia el precipicio que lo quieren llevar, al igual que hicieron con don Pepe en 1942, hay dirigentes que nos amenazan con callar y sacarnos del país porque no pensamos como ellos. No es una novela papá, está sucediendo y la apatía de muchos lo está facilitando.

Yo trataré de hacer mi parte, saludos hasta el cielo.

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2 comentarios

  1. Gustavo Elizondo

    La foto corresponde a Luis Carlos Elizondo Ureña, mi papá.

  2. Como bien nos lo dice Gustavo, en 1948 la democracia la defendimos con balas y este 1 de febrero lo haremos con votos. ¡Es una promesa!

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