Anecdotario costarricense

Anecdotario

EL LICENCIADO don Ernesto Martén Carranza fue un hombre de una gran cultura. Los costarricenses lo consideraban como uno de los primeros oradores parlamentarios del país.

Su verbo se encendía cada vez que defendía los intereses de la República. Convencía a sus enemigos con sus argumentos y salía siempre airoso y triunfante en sus luchas parlamentarias.

En alguna ocasión, en una memorable sesión celebrada en el Congreso de la República, hablaba nuestro brillante orador y las barras lo escuchaban con devoción y respeto.

Un admirador suyo, que se encontraba presente ocupando un lugar en una de las barras, se le acerca al Licenciado Martén Carranza y le dice:

—»Don Ernesto: ¿es muy difícil llegar a ser un orador tan bueno como lo es usted? Por lo visto se necesita sangre fría, buenas ideas y desde luego ¡saber expresarse!» …

Y el señor de la oratoria; el jurisconsulto de nota, le responde al instante:

—»Hay algo más importante todavía, mi amigo: ¡tener público!».

Tomado del Anecdotario Nacional de Carlos Fernández Mora. Usado con autorización.

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