El Cuarto de Ámbar
La octava maravilla que se desvaneció en el humo de la guerra

El Cuarto de Ámbar nació en Prusia en el siglo XVIII y fue un regalo del rey Federico Guillermo I al Zar Pedro el Grande de Rusia en 1716, como símbolo de alianza. Durante siglos, fue el orgullo del Palacio de Catalina, cerca de San Petersburgo.
Pero en 1941, durante la Operación Barbarroja, los nazis llegaron a las puertas del palacio. Los conservadores rusos intentaron esconder la sala bajo capas de papel de colgadura para engañar a los invasores, pero el truco no funcionó. Los soldados alemanes, bajo órdenes directas, desmantelaron la habitación completa en apenas 36 horas, la empacaron en 27 cajas y la enviaron a Königsberg (hoy Kaliningrado).
Aquí empieza el misterio. La sala fue exhibida en el castillo de Königsberg hasta 1943. Cuando el curso de la guerra cambió y los aliados empezaron a bombardear Alemania, el director del museo recibió órdenes de volver a embalar el tesoro.
En 1945, tras el brutal bombardeo británico y el posterior asedio del Ejército Rojo, el castillo quedó en ruinas. Y el Cuarto de Ámbar simplemente dejó de existir.
¿Dónde está el ámbar hoy? Las teorías:
Destrucción por fuego: La teoría más lógica (y triste). El ámbar es resina fósil altamente inflamable. Es muy probable que se quemara durante los bombardeos o durante el caos de la toma rusa de la ciudad.
El tesoro en el fondo del mar: Algunos creen que las cajas fueron subidas al vapor alemán Karlsruhe, que fue hundido por aviones soviéticos en el Mar Báltico en abril de 1945. Recientemente, buzos han explorado los restos del naufragio buscando las cajas.
Bunkers secretos: Se dice que fue escondida en minas de sal o bunkers subterráneos en algún lugar de Alemania o Polonia. De vez en cuando, aparece un panel original (como ocurrió en 1997 en manos del hijo de un soldado alemán), lo que alimenta la esperanza de que el resto siga oculto.
La «maldición» del Cuarto: Como suele pasar con estos tesoros, existe la leyenda de una maldición. Varias personas ligadas a su búsqueda han muerto en circunstancias extrañas, incluyendo al historiador Georg Stein, encontrado asesinado en un bosque en 1987.
Hoy, lo que los turistas visitan en Rusia es una réplica exacta, terminada en 2003 tras 24 años de trabajo. Pero el original, el que vio pasar zares y dictadores, sigue siendo el fantasma más brillante de la historia.
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