El Escorpión

🦂 El código de vestimenta de la dictadura

El Escorpión

👔 La sociología del guardarropa y el descaro oficialista

En el fascinante y surrealista tratado de sociología política que la bancada del Partido Pueblo Soberano (PPSO) nos regala a diario, la responsabilidad del desorden institucional y la parálisis del debate legislativo ha sufrido una mutación insólita. Ya no es culpa del autoritarismo, ni de la incapacidad de diálogo, ni del matonismo de barra importado a la provincia… ahora la culpa es del clóset.La “sesión solemne” de la Asamblea Legislativa celebrada en la Casa de la Cultura en Puntarenas terminó convertida en un auténtico circo de gradería de sol. Pero cuando la oposición en pleno denunció la presencia de “agitadores profesionales” contratados para acallar a gritos a los congresistas, el oficialismo no tardó en encontrar al verdadero instigador del caos: el pantalón blanco y el cinturón verde de la diputada liberacionista Norjelens Lobo.

🧵 El cinturón verde como delito de alta traición

Según la deslumbrante exégesis del diputado oficialista José Miguel Villalobos en los micrófonos de la radio, presentarse frente a un público “anti-liberación” vistiendo los colores del PLN constituye una provocación inadmisible que justifica plenamente la catarsis y la furia de la turba. Bajo esta peregrina lógica democrática, la Constitución y el respeto a la representación popular no se defensan con ideas ni con urbanidad política, sino analizando la paleta de colores de la vestimenta de los diputados.

A partir de hoy, si a usted lo abuchean, lo insultan o un legislador oficialista le chifla cobardemente desde su curul mientras se tapa la boca —al mejor estilo del diputado Ariel Mora, quien luego tuvo que salir a grabar un video de disculpa obligada tras ser descubierto en cámaras—, no cometa el error de quejarse. Según el manual del PPSO, la culpa no es del maleducado ni del agresor, sino del sastre que le diseñó la ropa al agredido.

🚌 Turismo de turba, arroz con pollo y sordera reglamentaria

Mientras la presidenta en ejercicio del Congreso, Esmeralda Britton, prefirió aplicar una oportuna sordera reglamentaria y se negó a desalojar las barras descontroladas —incumpliendo descaradamente las potestades que le exige el Reglamento de la Asamblea Legislativa—, en las afueras se documentaba con total claridad la logística del civismo oficialista: autobuses contratados, logística coordinada, horarios asignados y la infaltable repartición de alimentación.

Resulta enteramente conmovedor escuchar a las diputadas del PPSO jurar que aquellos gritos destemplados eran la “expresión espontánea del pueblo humilde y los pescadores que alzan la voz”. Un pueblo “humilde” que casualmente viaja en transporte privado patrocinado, recibe su respectivo arroz con pollo en vaso con fresco de sirope, y es azuzado desde el propio plenario por diputadas del gobierno para impedir que las legisladoras de la oposición puedan hacer uso de la palabra.

🪡 El “debate de altura” que dura lo que tarda el bus

El mentado “debate de altura” que el oficialismo predica en los discursos de redes sociales dura exactamente lo que tarda en salir el bus de regreso a San José. En Puntarenas quedó al desnudo el verdadero código de conducta del régimen: si la oposición habla, se le ahoga a gritos; si denuncia la violencia, se le acusa de victimización; y si protesta por el zafarrancho organizado, se le responsabiliza por el color del cinturón.

En la Costa Rica de la “nueva política”, violar el orden constitucional es un trámite administrativo sin importancia, pero ponerse un cinturón verde frente a la barra brava del gobierno es considerado un acto de provocación criminal. Vayan midiendo el dobladillo y eligiendo bien los tonos de la camisa, porque el autoritarismo criollo ya no solo persigue las ideas: ahora también juzga por el guardarropa.

🦂 El Aguijón

Si para el oficialismo un cinturón verde justifica el zafarrancho de la barra, prepárense para cuando la oposición use corbata: les van a achacar el colapso del puente sobre el río Virilla y el calentamiento global. Con esta “democracia textil”, en cualquier momento proscriben el hilo dental por amenaza a la seguridad nacional.

Ver también

El Avispón Verde

El Avispón Verde – Edición especial

Sección de opinión y sátira política en Cambio Político A raíz del revuelo causado por …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *