Votar para salvar la Democracia costarricense

Manuel D. Arias Monge

Manuel Damián Arias

Aunque pudiese parecer, desde la verdadera izquierda democrática, progresista, ecologista y feminista, que la decisión de por quién votar el próximo 3 de abril debería ser un asunto muy complejo, lo que ha motivado a sectores irresponsables a llamar a la abstención, la triste realidad es que ante un populista, demagogo, prepotente e irresponsable candidato, como lo es el señor Rodrigo Chaves, es evidente que, en procura de reivindicar el sistema democrático vigente y sus instituciones republicanas, no queda otra opción que sufragar por el Partido Liberación Nacional y por su aspirante, el expresidente José María Figueres Olsen.

Como Socialdemócrata convencido y como alguien que, durante la mayor parte de su vida se identificó con los colores verde y blanco, no habría mayor ilusión que votar por Liberación sobre la base del convencimiento de que es la mejor alternativa político-ideológica para el futuro de Costa Rica; sin embargo, votaré bajo protesta, no tanto porque crea en los cuestionamientos éticos que se le hacen a don José María, sino por la manera, absolutamente frustrante y decepcionante, en la que, para este 2022, ha gestionado su campaña, en la que no dudó en entregar los que, supuestamente, eran sus ideales vinculados con cierto grado de discurso progresista, en procura de granjearse el apoyo de los más conservadores y retrógrados sectores del otrora glorioso Partido Liberación Nacional (PLN), con tal de obtener, primero, la candidatura de esa agrupación y, ahora, la Presidencia de la República.

Ojalá, en el fondo, a pesar de estar rodeado por esa jauría de neoliberales, oligarcas, oportunistas y figuras desgastadas anhelantes de sostener cuotas de poder, aún subsista, en don José María, algo de el espíritu de justicia para el mayor número y de progreso con sentido humano que inspiró a su padre, don José Figueres Ferrer y a otros grandes líderes históricos de ese partido, como Francisco Orlich, Daniel Oduber, Luis Alberto Monge o Carlos Manuel Castillo.

Bueno, al margen de mi crítica al actual PLN, desconectado de la calle y de las verdaderas inquietudes, problemas, esperanzas y sueños de la ciudadanía costarricense, la verdad es que prefiero a ese partido a otro que ni siquiera existe y que se ha forjado bajo la demagogia, el populismo, el chauvinismo y la prepotencia de un señor que, diga lo que diga, es un machista, un misógino y un agresor, que da vergüenza ajena y que, además, desconoce temas fundamentales para la Costa Rica del siglo XXI, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, la economía circular o la transición energética.

Como Ministro de Hacienda de la actual administración, el señor Chaves no hizo nada, excepto traicionar al presidente que había depositado en él su confianza. Como funcionario de organismos financieros internacionales, tampoco parece haber tenido una carrera muy destacada, a pesar de vivir más de 30 años fuera del país, ya que su legado fueron escándalos sexuales por acoso y abuso de autoridad.

Chaves, interesada e hipócritamente, sólo dice lo que su audiencia quiere escuchar; pero jamás, bajo ninguna circunstancia, plantea la manera de llevar adelante sus propuestas, como no sea mediante ocurrencias que vulneran el Estado de derecho y la institucionalidad democrática, como arrogarse ilegalmente una potestad que, constitucionalmente, el Presidente de la República no tiene, como la de gobernar por decreto. Su ascenso, hasta alcanzar la segunda ronda de los comicios 2022, es producto de un voto protesta, — que entiendo, pero no puedo compartir —, porque se ha canalizado hacia un “líder” que, en el mejor de los casos, recuerda a Trump, Bolsonaro, Maduro o Bukele, personajes que, en sus países, han provocado graves daños a la democracia y a sus instituciones, con esa manía de otorgarse un carisma mesiánico de hombres fuertes, supuestamente ajenos al gremio político, capaces de “comerse la bronca” con “mano dura” y “testículos de acero”. ¡Qué peligro! Esa retórica, de moda hoy en muchas democracias occidentales, tiene un desagradable aroma a fascismo.

Su gran aliada, la señora Pilar Cisneros, es otra alquimista de la manipulación y de la desinformación. Antes adalid de la prensa corronga, “light”, sensacionalista y amarillista que, actualmente y sin la menor de las vergüenzas, denomina “canalla”, la otrora periodista estrella del canal de La Sabana olvida que mucha de la comunicación social mediocre y manipulada que hoy perjudica a la ciudadanía costarricense fue producto de su quehacer “profesional”. La señora, verdaderamente, no tiene la más mínima decencia y parece, además, que perdió la memoria, cuando fue la mayor ideóloga y culpable de que el principal noticiero televisivo del país renunciara a la responsabilidad que le otorga el periodismo de formar, es decir contribuir a educar, e informar a la población con veracidad, rigor y conciencia social.

Bajo estas circunstancias, y aunque no me emociona votar por Figueres, siento que, como ciudadano consciente, amparado en el pensamiento lógico y racional, así como en el sentido común, es necesario que mi sufragio sea para el Partido Liberación Nacional, por lo que, también, hago un llamado respetuoso, aunque vehemente, a todas y todos mis conciudadanos, para que, responsablemente, también se presenten en las urnas, el próximo domingo 3 de abril, para darle un respaldo a la única opción que garantiza que, en el futuro, Costa Rica seguirá siendo un país admirado en el mundo, por su institucionalidad democrática y por su respeto a la voluntad popular.

De lo contrario, la abstención, el voto nulo o en blanco o el apoyo a Rodrigo Chaves es, a todas luces, un empujón para que este país transite por caminos que no conoce y que conducen a la inseguridad jurídica, la improvisación y, en definitiva, a la tiranía de uno solo o de unos pocos.

Hoy más que nunca, con una guerra desatada por el populismo en Europa del este y aún enfrentando las peores consecuencias de la crisis sanitaria y económica de los últimos dos años, lo peor que puede hacer Costa Rica es deslizarse hacia el abismo por la pendiente del populismo y la demagogia, con la consecuente pérdida de prestigio que algo así significaría para el país en el contexto mundial.

Si es posible sostener la división de poderes, la seguridad jurídica, el principio de legalidad y el régimen liberal, burgués y representativo, ya llegará la hora para el socialismo democrático de ganar el apoyo del pueblo soberano en las urnas, para construir una Nación más justa, equitativa y libre, sobre la base de un modelo de democracia más deliberativo, participativo, transparente y plural, que pueda garantizar una vida digna para cada costarricense. Sin embargo, cualquier retroceso democrático, como la elección de un populista sin equipo y sin programa, con aires de “hombre fuerte” y ambiciones totalitarias, alejaría la probabilidad de que esta revolución social y democrática sea posible algún día en el futuro.
En conclusión, la abstención es una cobardía y el voto por Chaves es poco más que un suicidio colectivo, por lo que lo prudente, sin lugar a dudas, es votar por Figueres.

Comunicador Social

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Un comentario

  1. Gustavo Elizondo

    Posiblemente a muchos les pasa lo de don Manuel, no les es fácil apoyar a JMF, pero hay un tema de riesgo con la otra opción que debe llevar a las personas a pensar en la mejor decisión aunque no sea del todo de su gusto.

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