¡Vaya tranquila doña Rocío!

Cuaderno de Vida

Gustavo Elizondo Fallas

Gustavo Elizando

Este Cuaderno de Vida lo abrimos cada dos semanas, pero esta vez y con el permiso de don Carlos Revilla, vamos a tener que abrirlo de emergencia. No podemos pasar por alto lo ocurrido, una excelente persona, una valiente Ministra y una costarricense de verdad, tomó la decisión de dar un paso al lado, renunciando como Ministra ante la torpe, inconsecuente y hasta perversa decisión de la Contraloría General de la República, de solicitar una sanción de 30 días para ella, por el pecado de tomar una decisión heroica de pagar a los deudores del Tesoro, sin tener aun el contenido presupuestario, porque si no lo hacía, el país entraba en la calificación de no pago con consecuencias funestas para la posibilidad de financiamiento externo y con gravámenes para la Hacienda Pública.

Pero la miopía de algunos diputados que vieron esto como una oportunidad de saltar como jaurías sobre doña Rocío y sacar réditos políticos, lo mismo que el poco tacto de la Contralora, quien posiblemente tiene alguna “factura” que cobrarle a su antecesora, llevaron a esta institución, que muchas veces ha demostrado ineficiencia, sin sanciones por incumplimiento de deberes, a tomar esta nefasta decisión y obligar a la hoy ex Ministra, a salvaguardar su honor y señorío, como lo manifestó el presidente Alvarado, renunciando al puesto.

Desde aquí lo que podemos manifestarle a doña Rocío es agradecimiento; gracias por mantenerse firme hasta lograr la reforma fiscal que tantas administraciones pospusieron, gracias por lograr la contención del gasto y romper privilegios añejos, que establecían diferencias repudiables en el sector público, gracias por entender que había decisiones que no se podían posponer. Vaya usted con la frente en alto, los que tienen que bajarla son aquellos que han usado las peores artimañas para lograr su caída, entienda que un “diamante aunque lo tiren en el lodo, sigue siendo diamante”, mientras que un buitre, aunque se ponga corbata, no pasa de ser una ave carroñera.

Por último nos preguntamos, a la Contraloría ¿quién la controla?, ¿cuántos millones no se han perdido por su ineficiencia y por llegar muchas veces tarde, a revisar al muerto? Y cuando se les ocurre, en lugar de ayudar obstruyen el desarrollo del país.

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