Eduardo Robert Ureña
La naturaleza nos demuestra; como una estrategia de la evolución de las especies es el congregarse en, manadas, cardúmenes, jaurías u otros nombres que recibe esta suma de esfuerzos de los individuos. El fin último que es la sobrevivencia; se alcanza exitosamente, por medio de la sinergia que se da en la cooperación entre individuos.
Gracias a la cooperación, se trasciende el yo para pensar en el nosotros y se cuida al prójimo como a sí mismo; con lo que se alcanza el bienestar colectivo y por medio de este, el bienestar individual. Constituyendo por tanto esta cooperación, en la estrategia evolutiva clave del ser humano, que permitió su sobrevivencia en el pasado y que continúa vigente actualmente.
A pesar de conocer el valor indiscutible de la cooperación, hoy se pretende imponer la polarización radical, que incentiva la división, el odio y las luchas entre hermanos. Y que, además, elimina cualquier posibilidad de dialogo o negociación; dado que, el único camino viable en la polarización, es el conflicto, que surge por la imposición de uno sobre el otro, o sea, del autoritarismo.
Este autoritarismo, silencia las voces que le adversan (ya que las considera enemigas) y castra el derecho de pensar y expresar puntos de vista. Con lo que, se erradica cualquier cooperación entre individuos; pues como se mencionó anteriormente, impone sus propuestas (lo que se conoce como pensamiento único), desconociendo las opiniones de otros. Por consiguiente, se debe ser enfático al señalar que, ¡el dio no trae paz, el autoritarismo jamás genera consensos y más bien con su violenta eliminación de la participación de todos, mata la democracia!
Este mismo autoritarismo, señala como solución país, la concentración del poder absoluta; lo que, a todas luces, es contrario a la democracia. El sistema de pesos y contrapesos propuesto por Montesquieu, pretende precisamente, a través de la división de poderes, evitar el tirano autoritarismo, que se produce inevitablemente, al concentrar todo el poder.
Hacer parecer la democracia como el problema, no corresponde en ningún extremo a la verdad. Pudiendo afirmar categóricamente que, el dialogo, la pluralidad de criterios y la negociación; lejos de ser un problema, garantizan una construcción participativa, respetuosa e inclusiva. Propia del modelo democrático costarricense. Es por eso que, debemos buscar la creación de sinergias cooperativas; en vez de la mera suma de partes, rechazando la división y el autoritarismo que la destruye.
Precisamente el domingo 01 de febrero, tenemos el deber de elegir, ejerciendo nuestro derecho a votar. Rechazando tajantemente la polarización radical que incentiva el odio y las luchas entre hermanos, contrarias a los valores de dialogo y de respeto al prójimo, que nos enseñaron nuestros abuelos.
Como reflexiones finales, vale le pena recordar que:
- Venezuela y Nicaragua son ejemplos claros de modelos autoritarios, que no queremos tener en Costa Rica.
- No hacer nada, es hacer algo y, por tanto, el no ir a votar, es traicionar a nuestra patria.
- No podemos llorar como cobardes, lo que no fuimos capaces de defender como valientes, en las urnas.
- Nadie puede robar tus sueños, tus esperanzas y más aún, nuestra democracia.
- Eres el protagonista de tú vida y de tu patria; Costa Rica.
¡Votá!
Cambio Político Opinión, análisis y noticias
