“El asunto no es eliminar el control político que tanto le estorba a cualquiera de los gobiernos de turno por razones obvias. El desafío es ACTUALIZARSE tecnológicamente.”
Oscar Arévalo S.
¿Alguna vez han escuchado que tal proyecto se fue mal, porque se “carrereó”? ¿Porque no tuvo suficiente tiempo de análisis?
El «Efecto Ulysses»: De la idea a la vanguardia
No es mitología. Ulysses, es la plataforma de Inteligencia Artificial de la Cámara de Diputados de Brasil. Este proyecto no nació ayer; sus cimientos se pusieron en 2017, cuando el parlamento entendió que la transformación digital era una cuestión de supervivencia democrática.
Lo que comenzó como un sistema para clasificar documentos y sugerir temas relacionados, ha evolucionado en una suite completa que hoy incluye:
- Análisis inteligente de enmiendas: Capaz de detectar similitudes en miles de textos legales en segundos.
- Ulysses Chat: Una herramienta de última generación (potenciada en 2025) que permite a los servidores y ciudadanos interactuar con la base de datos legislativa usando lenguaje natural. Además de recibir y clasificar la retroalimentación ciudadana.
- Transparencia activa: Etiquetado automático de documentos en el portal web para que el ciudadano encuentre lo que busca sin ser un experto legal.
Resultados que hablan (y ahorran)
Imaginate que un equipo de asesores necesita saber cómo afecta una nueva propuesta a leyes existentes. Antes, este rastreo manual podía tomar días. Con Ulysses, Brasil ha logrado reducir tiempos de procesamiento de horas a segundos, permitiendo que el equipo humano se dedique a lo que mejor sabe hacer: analizar, debatir y tomar decisiones políticas.
La iniciativa no ha pasado desapercibida. En 2022, la Unión Interparlamentaria (UIP) calificó al Parlamento de Brasil como una institución “digitalmente madura”, un título que pocos pueden ostentar a nivel global.
Lo que Brasil ha demostrado es que la IA no viene a reemplazar el juicio humano, sino a rescatarlo del tedio. En el Senado brasileño, la automatización de las transcripciones y el uso de datos abiertos han transformado la transparencia de una “buena intención” a una realidad cotidiana.
No se trata de “digitalizar” papeles, sino de hacer que los datos hablen. Cuando la información es accesible y está organizada, la deliberación se vuelve más rica, más informada y, sobre todo, más conectada con lo que la ciudadanía demanda.
La lección del vecino
¿Por qué Brasil es un referente? Porque no esperaron a que la tecnología fuera “perfecta” para empezar. Implementaron un enfoque de aprendizaje continuo desde hace casi una década, empezando con tareas pequeñas y hoy liderando foros internacionales.
La gran lección es que la tecnología es el medio para devolverle al Parlamento su recurso más valioso: el tiempo. Tiempo para pensar, tiempo para analizar y consultar expertos, tiempo para negociar y tiempo para representar.
¿Y quien hizo esta maravilla para contratarlo? Pues lo hizo el propio personal del Parlamento Brasileño al que se le brindaron recursos y confianza por parte de sus señorías.
Al final del día, este camino iniciado en 2017 es un paso valiente hacia una institución ágil. Brasil ya demostró que es posible; el futuro no es una amenaza, sino el mejor aliado que los pasillos del Congreso pueden tener.
¿Podría hacerse en Costa Rica? Si. El volumen de datos es mucho menor y se pueden ir desarrollando móduclos en “sandboxes” seguros de inicio.
Señores, el asunto no es eliminar el control político que tanto le estorba a cualquiera de los gobiernos de turno por razones obvias. El desafió es ACTUALIZARSE tecnológicamente.
– Abogado y asesor parlamentario
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