¿Qué quiere Putin?

Progresemos

Carlos Manuel Echeverría Esquivel

Carlos Manuel Echeverría

Es difícil saberlo con precisión, pero voy a atreverme a opinar.

Desde mucho antes de ejercer como Director General de Política Exterior en el gobierno de don Miguel Ángel Rodríguez y aún antes de estudiar economía soviética en la Universidad de Harvard en 1976, he mantenido un interés que se renueva, primero en la URSS y actualmente en Rusia y su vecindario. Cuando en 1977 era representante de mercadeo de la Coca Cola Co en Panamá, le ayudé a un señor (George) Mobley, fotógrafo de la National Geographic Society a hacer un reportaje sobre Panamá y como agradecimiento me mando un libro espectacular, Journey Across Russia-The Soviet Union Today, que todavía atesoro, humanista por cierto. Aclaro que nunca me gustó la economía soviética. Más bien me decanté por la economía autogestionario que logré incluir en mi marco conceptual social cristiano. Entremos en materia.

Rusia es un país complejo, diverso y enorme, poco poblado además. Está regido por una poderosa cultura, la de la Madre Rusia, emanada del Rus, eslava como la de varios países vecinos, incluyendo algunos alejados como Serbia por ejemplo. El clima es severo especialmente en invierno y esto hace que los rusos sean un pueblo duro y estoico, además acostumbrado a liderazgos autoritarios, que vienen más atrás de Vladimir el Terrible o el zar ilustrado Pedro el Grande. Vladimir Putin no es fortuito, ni es detestado por la mayoría. Al contrario, transmite a los rusos seguridad y les ha dado un mejor vivir que el que proveía la fallida planificación centralizada soviética. Actualmente el esquema ruso podría decirse es corporativista, con una economía híbrida con ciertos aires de fascismo más que de socialismo. El control estatal es sólido y omnipresente.

Durante siglos Rusia ha sufrido los embates bélicos provenientes de Europa y otros puntos cardinales, destacando por supuesto los fracasados pero de terribles consecuencias intentos de dominación de la Rusia europea por parte de Napoleón Bonaparte y el nazismo hitleriano. La barbarie de esas dos invasiones deja huella y la noción que no considero errada desde la perspectiva rusa, de que siempre es bueno tener una zona de amortiguamiento entre la Europa tradicional y Rusia. De allí se puede explicar por qué Rusia cercena de Georgia los minúsculos pero estratégicos territorios de Abjasia y Osetia del Sur, hoy reconocidos como estados independientes por Rusia, Nicaragua y Venezuela. Con ello protege su frontera sur de cualquier intento, remoto lo veo sin embargo, de Irán o Turquía de entrar por allí a Rusia.

Ucrania, es un enorme y estratégico país eslavo rico en recursos naturales algunos también estratégicos, punto que no debe soslayarse cuando se realizan análisis como éste por la integralidad de la temática política internacional. Los rusos lo consideran muy cercano a su corazón aunque lo ven como vasallo. En su concepción estratégica defensiva es zona de amortiguamiento por excelencia. Por ello cuando Ucrania se siente suficientemente independiente y soberana como para coquetear con la OTAN, a pesar de su dependencia del gas ruso y sus fuertes vínculos económicos con Rusia, el gobierno de este país inmediatamente reacciona, con una mezcla de agresiva diplomacia, pero más aún, agresivo accionar militar.

Sabemos que Lugansk y Donetsk son territorios donde prevalece la cultura rusa más que la ucraniana, como en el caso de la Crimea, que a mi juicio se la anexo Rusia irremediablemente. Rusia no se anexará a aquellos, pues si lo hace desde la perspectiva de seguridad quedaría igual. Lo que me parece quiere es tenerlos como zona de amortiguamiento, uno con millón y medio de ciudadanos y el otro con 2.3 millones, en calidad de estados independientes, así como “fichas de cambio” en una negociación.

Sin embargo esto no es suficiente para Rusia, pues el peligro latente que representa desde su óptica histórica marcada por la historia de un posible aunque no inmediato ni a corto plazo ingreso de Ucrania a la OTAN se mantiene. Pienso que Rusia tiene como objetivo el instaurar en Ucrania un gobierno amistoso y vasallo, que se aleje de la OTAN. Utiliza herramientas diplomáticas y militares, para ir poco a poco debilitando al actual gobierno ucraniano que no puede ofrecer seguridad a la ciudadanía ucrania, algo fundamental -ofrecerla- para cualquier gobierno exitoso. A lo mejor no logra ese objetivo, pero consolida la posesión de Crimea y a los dos mini estados Lugansk y Obnetsk los utiliza. No es monopolio ruso el invadir territorios para cambiar gobiernos: en la época reciente lo hizo EEUU en Panamá y Grenada; se podría argumentar que Francia en la “francofonía” africana lo ha hecho también.

Mucho depende como vea el asunto Occidente, que también tiene sus intereses de diversa índole. Tengo el sinsabor de que los países de la OTAN han manejado mal su relación con Rusia, un país fundamentalmente europeo, al menos en su parte occidental. La confrontan también atrapados en atavismos históricos; un peligroso círculo vicioso. Me parece no debió ser así; hoy es más difícil retroceder, pues aunque se le pudieran hacer algunas concesiones a Rusia los riesgos son altos, incluyendo inclusive, el enviar un mensaje equivocado a la China sobre Taiwán, así como a otros países. Hablando en broma pero sin dejar de ser serio, espero que a Daniel Ortega no se vengan ideas a la mente, considerando sus posiciones sobre Guanacaste, donde a diferencia de la Ucrania del este, nadie está deseando ser nicaragüense.

La posición de Putín es delicada. Me parece que por el interés alemán en el nuevo gasoducto que no pasaría por Ucrania, el Nord Stream 2, no previó que Occidente se uniría como lo ha hecho. Hoy día la certificación del Nord Stream 2 está detenida. Esto y el rechazo de la mayor parte del mundo a la actitud agresiva no favorece a Rusia.

No es por casualidad que la presente situación en Ucrania haya sido precedida hace pocos días por la subscripción de un acuerdo de amistad entre China y Rusia, que podría suponer un involucramiento chino en el conflicto si éste se agrava. Lo veo difícil desde la perspectiva militar pues China tiene otros intereses y no creo quiera “comprarse broncas” que no le pertenecen, pero en la guerra y la paz todo puede suceder. Rusia es potencia mundial desde la perspectiva nuclear pero regional desde la perspectiva militar convencional. Es económicamente débil. La China a lo más la apoyaría financieramente, aunque actualmente Rusia tiene recursos financieros suficientes para aguantar sanciones por un largo tiempo. Sabe además, que el precio del petróleo es volátil y de impacto significativo en la economía mundial, lo que hace vulnerable a Occidente.

Veamos como empezaron la primera y segunda guerra mundial. Muy peligroso el escenario, especialmente con capacidad nuclear ultra destructiva de por medio. Un error humano o uno de cálculo puede ser fatal. En la ONU el Secretario General Guterres ha condenado el accionar ruso; el Consejo de Seguridad por diseño ha fallado.

Confío en que prevalecerá la diplomacia y la capacidad de negociación y entendimiento para que la humanidad supere este delicado entuerto.

Ex director de Política Exterior de Costa Rica.

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