Parque Bansen: Curiosidad josefina

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Carlos Revilla M.

Carlos Revilla

En esta oportunidad voy a salirme de una norma establecida, desde que inicie esta serie de artículos de parques y plazas de San José, cual es escribir solo sobre espacios públicos. No la estoy exactamente rompiendo, esto porque les voy a hablar de un parque dentro de un hospital de la CCSS, pero lo que pasa es que no es sencillo visitarlo.

Me refiero al Parque Bansen, que está dentro del complejo hospitalario del Hospital San Juan de Dios. Cuando lo conocí, me sorprendí bastante ¿un parque dentro de un hospital? Algunos nosocomios importantes alrededor del mundo tienen un parque o plaza a la entrada y algunos hasta jardines internos, pero un parque, me atrevo a decir que deben ser muy pocos. Y cuando digo parque me refiero a uno con todas las de ley, incluidos nuestros famosos poyos y todo lo demás. Por ser interno sin acceso al público en general, es “para el disfrute de los funcionarios del Benemérito Hospital San Juan de Dios” como dice una placa en el lugar.

Lo interesante es que esto no fue realmente pensado de esa forma, pero resultó así. Pero esto es parte de su historia, que está ligada al propio hospital, y a lo que se conocía como el “Asilo Chapui” o simplemente como el “asilo de locos”. Recuerdo chiquillo, que cuando uno actuaba extraño, le decían que iba ir a parar al Chapui. El Chapui ya quedó en el olvido, al trasladarse en el año 1974 a Pavas y ahora solo le dicen Hospital Psquiátrico, aunque oficialmente se llama “Hospital Nacional Psiquiátrico Manuel Antonio Chapuí y Torres”.

Al trasladarse el asilo a Pavas, sus antiguos edificios pasaron a formar parte del conglomerado de edificaciones del hospital San Juan de Dios. Dentro de esos edificios estaba uno construido en 1911, usado como pensión para pacientes psiquiátricos y cuarto de internamiento. Este tenía un patio interior o jardín frontal, que se conoce en la actualidad como Parque Bansen. El edificio también lleva el mismo nombre.

Entonces, me dí a la tarea de investigar de donde viene el nombre de Bansen, y descubrí que es en honor al doctor alemán Maximilian Bansen, que fue unos de los primeros Directores del Chapui, a finales del siglo XIX y principios del XX. El Dr. Eduardo Pinto fue el primer director, renunció y fue sustituido por Bansen, quien funge como director de 1889 a 1901, año en que fallece en Berlín cuando visitaba a su familia.

Para conocer un poco de la gran labor desempeñada por Bansen a su paso por el país, me permito transcribir unos pocos párrafos del texto “Reseña Histórica de la Psiquiatría en Costa Rica” de la Dra. Oliva Brenes Antonini:

En 1890, atendían a los pacientes el Dr. Pinto y el Sr. Large, del Holloway Hospital de Londres, como superintendente y cuatro enfermeros más. A los tres meses de haber tomado la medicatura del Hospital, el Dr. Punto renunció. Lo sucede como Director, el Dr. Maximiliano Carlos Bansen, nacido en 1827, en Silesia, Reino de Prusia y fallecido en Berlín, en 1901. Él estudió medicina en Berlín y se graduó en Zurich; y trabajó en un manicomio en Alsacia. Al Dr. Bansen le tocó el período del Imperio Alemán, época en la que este adquiere un gran desarrollo económico y un creciente prestigio científico. Es muy probable que el Dr. Bansen tuviera contacto con las clínicas psiquiátricas de Zurich y Estrasburgo, por lo que podría pensarse el Dr. Bansen como en un médico neuropsiquiatra de formación clínica, con teorías somáticas acerca de la enfermedad mental y con conocimientos de psicopatología.

El Dr. Bansen era un clínico y ello destaca en su primer informe a la Junta de Caridad en 1891, en que, además de otros datos estadísticos, informa sobre el diagnóstico, causas probables de enfermedad y edad en que se presentó, condición mental del enfermo al egresar y otros padecimientos. Él funge como director de 1890 a 1901.

Puede decirse que, de 1890 a 1960, con excepción del Dr. Federico Alvarado Quirós, Director de 1912 a 1929 y graduado en Francia, y le Dr. Nilo Villalobos Quirós, Director de 1952 a 1954, graduado en los Estados Unidos, el ejercicio de la psiquiatría en el Asilo Chapuí fue de predominio en la Escuela alemana; así, el Dr. Teodoro H. Prestinary (1910 a 1912) se gradúa en Heidelberg, lo mismo pasa con el Dr. Roberto Chacón Paut (1932 a 1952); el Dr. Golttlieb Friederich Brickman (1930 a 1932) se gradúa en Hamburgo y el Dr. Fernando Quirós Madrigal en Bonn, en 1936.

Y para conocer la historia del Chapui, vale la pena leer también este texto que transcribo del sitio web de la CCSS:

Los inicios del Hospital Nacional Psiquiátrico datan de 1869, siendo presidente de la Junta de Caridad, el Lic Vicente Herrera Z., quien observó la necesidad de atender pacientes con enfermedad mental que estaban internados en el Hospital San Juan de Dios. En ese mismo año regresaba de Europa el Dr. Carlos Durán Cartín, con conocimientos y nuevas ideas de atención en salud.

Para 1877, la Junta retoma el tema de los enfermos mentales, y dispone ubicar un salón para estos enfermos, en la construcción que se lleva a cabo en el Hospital San Juan de Dios.

En 1883, el Gobierno de Costa Rica a través del ministerio de policía, solicita a la Junta de Caridad que se sitúen a todos los individuos que deambulan por las calles en un lugar apto para ellos. Se nombró entonces una comisión integrada por el Dr. Carlos Durán C. y Francisco Brenes Robles, mientras el Poder Legislativo dictó el acuerdo No. 34, de julio de 1883, para crear lo que años después se llamó Asilo Chapuí.

Como consecuencia de esta ley, se destina del tesoro público cinco mil colones, para iniciar la construcción del “Hospital de Dementes”, así mismo, se crea la lotería del “Hospicio Nacional de Locos”.

El 15 de marzo de 1886, la Junta dispuso dar inicio a la construcción de un nuevo edificio para la atención de enfermos mentales; los planos costaron ochenta colones y todo el material fue traído de Europa. La distribución del edificio, los colores y la ventilación fueron determinados por los consejos de médicos y de entendidos en casas de sanidad.

El Hospital de Insanos queda oficialmente inaugurado el 4 de mayo de 1890. A partir de este momento, y con la intención de procurar proveer del mejor personal a este centro se inicia la búsqueda del personal idóneo para la atención de los enfermos mentales. Es el Dr. Daniel Nuñez quien busca en Europa, y en diferentes asilos de dementes, al personal que atenderá la sección de hombres y de mujeres del nuevo hospital.

El Dr. Eduardo Pinto fue el primer director, renunció y fue sustituido por el Dr. Maximiliano Bansen, luego la dirección pasa a manos del Dr. Teodoro Prestinary quien permaneció en el puesto 10 años.

Para 1891 ya se contaba con una población de 158 pacientes, lo que llevo a la Junta a comprar terrenos a diferentes personas para ampliar las instalaciones. El 26 de Abril de 1896 la Junta decidió cambiar el nombre de “Hospital de Insanos” por “Hospital Chapuí”, debido a que fue el Pbro Manuel Antonio Chapuí y Torres quien donó al estado los terrenos donde se levantaría el nuevo hospital, lugar conocido como Mata Redonda.

Pasaron algunos años y fue el diputado Arnulfo Carmona quien presenta un proyecto de Ley para que se destinen varios impuestos a la construcción del nuevo Hospital Nacional Psiquiátrico Pbro Manuel Antonio Chapuí y de la Torre, en la llamada “Hacienda las Pavas”, que al igual que el hospital anterior se construye con las contribuciones del pueblo costarricense, y de los excedentes de la lotería nacional. Su construcción dura cerca de cuatro años, y queda oficialmente inaugurado el 15 de setiembre de 1974.

El 23 de noviembre de 1924 muere Carlos Durán Cartín, por lo que en su honor, la junta dispone perpetuar su nombre con un busto, que se mantiene en la actualidad frente a las oficinas administrativas del Hospital Nacional Psiquiátrico.

Realmente una historia muy interesante.

El hospital San Juan de Dios mide 65.000 m2, de los cuales 4.000 corresponden al edificio Bansen. En 1994 la oficina de patrimonio del Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ), declaró todo el hospital como patrimonio nacional.

El edificio o Pabellón (como se le llamaba al inicio) es una belleza, fue construido por el arquitecto costarricense Jaime Carranza Aguilar (1871 – 1930), muy famoso en su época, y que diseñó edificios emblemáticos del centro de la capital, como la estación del tren al Atlántico, la Ferretería Macaya o el viejo Banco Anglo, entre muchos otros.

El frontispicio cuenta con unos escalones magníficos y las ventanas, pisos, barandas, interiores, puertas, son de finos acabados y de un gusto exquisito, algo que se reafirmó en una reciente restauración. Cuenta con jardines a los costados y una pequeña área de descanso en la parte trasera, que da a una calle interna del hospital, que en algún momento tuvieron la “brillante” idea de habilitar al tránsito vehicular, pues atraviesa todo el complejo de este a oeste, y que por suerte fue desechada rápidamente.

En los jardines del costado este, hay cuatro preciosas esculturas de mármol de Carrara, que por décadas flanquearon por ambos lados la entrada de la consulta externa del hospital sobre el Paseo Colón, y que originalmente se ubicaron en la mansión art nouveau conocida como la “Casa Jimenez de la Guardia” en el centro de San José, por el parque Morazán. Estas representan a los cuatro continentes reconocidos en aquella época, en este orden Europa, Asia, África y América. Buscando en el Internet encontré que son propias del sigo XIX cuando estaban de moda. Incluso encontré un lugar donde las venden por la módica suma de 45 mil dólares (me avisan por si las quieren comprar).

El parque es relativamente pequeño, aunque grande para ser uno interno. Está muy bien integrado con su entorno, y ahora lo usan como dije al inicio, para solaz y esparcimiento de los funcionarios del hospital. Tiene poyos antiguos y modernos, además de un par de mesas. Muy convenientemente, a la par está ubicado el comedor del hospital, por lo que es muy frecuentado. La vegetación es pobre, con unos pocos árboles, aunque destacan algunas palmeras.

De Google Maps, obtuve esta vista en 360°, para que puedan contemplar el parque en su todo su esplendor.

Para los que quieren conocer un poco más de la historia del San Juan de Dios, pueden ver la excelente reseña que está en el sitio web de la CCSS, que se puede leer aquí.

En cuanto al acceso para ir a conocerlo, es algo medio complicado; hay que conseguir una autorización o permiso de las autoridades del hospital, claro a menos que se tenga una razón legítima para ingresar, o un poco de suerte y que no estén vigilando el acceso a esa área del edificio.

El San Juan de Dios también cuenta con la “Plaza de los Próceres”, de la que les había escrito anteriormente.

La galería de imágenes es extensa, incluye del parque y el edificio Bansen, así como algunas del San Juan de Dios y del Chapui; además de una colección importante de fotos antiguas. También pueden ver las imágenes en alta resolución en el álbum que preparé en Facebook.


 
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