No me dejes caer en tentación

Volví a Suiza No. 4

Mauricio Castro Salazar
mauricio.castro.salazar@gmail.com

Mauricio Castro

Desde muy niño rezo todas las noches. Rezo pidiéndole al Creador que no me deje caer en tentación y por supuesto me libre de todo mal…de verdad que lo hago con fe y convicción.

Pero, todos los días pasó y la veo…soy un ser humano como todos, sujeto a las tentaciones…con la carne débil.

Salgo a hacer mandados, orondo y lirondo con “el carrito” y la veo…

“Castrosalazar: vas a caer en la tentación muy pronto, ya verás…”—me dijo maliciosamente mi vocecita interna.

Un día me dije autoconvenciéndome: “…y si caigo en la tentación… ¿qué?, la vivo, y luego me arrepiento, me darán remordimientos, nadie se dará cuenta y asunto arreglado…como lo hace mucha gente…”

No se imaginan lo que es vivir con “la tentación” debajo de tu casa…es inevitable no verla, no toparse con ella de frente, no tienen idea lo bien que huele, lo bien que se ve…es una combinación de todo, hasta se me eriza la piel al verla…mejor lean esos libros en que se describen con precisión las tentaciones.

Todos los días al salir de la casa me pregunto cuándo será el día en que caeré…

“Castrosalazar: no caigas, tus ojos te delatarán…”—me dijo mi conciencia.

Vengo del súper y me la topo de frente, me hago que no la veo, como güila de escuela hago a veces un recorrido más largo para no topármela, a veces por el frío se me olvida y pa…de frente me la topo.

Como vivimos tan cerca, su olor es tal que noto cuando abre la puerta por la mañanas ¡su olor inunda todo!

“Castrosalazar: por eso hay tantos textos bíblicos que hablan de la debilidad de la carne, de las tentaciones y de cómo no caer en ellas…”—me recordó mi conciencia

Y recordé de películas, de Semana Santa y del Código Da Vinci, en las que he visto gente que cae en tentación y luego se autoflagelan hasta sentir que expiaron la culpa. ¿Podré hacer eso, en secreto, sin que se dé cuenta?

¿Caigo y luego a punta de latigazos me arrepiento y ya?

Los días siguen, trato de hacerme el maje, así de literal, ya casi teníamos encima la Semana Santa y me dije: “voy a pasar tan ocupado armando chunches y desarmándome las manos… que ni saldré y posiblemente no la veré, ni sentiré su olor…”

Lunes Santo, de nuevo la encontré de frente, el Martes Santo otra vez, pucha y ese olor que me llega tanto, Miércoles Santo y de nuevo, me sentía como en una película que bien podría haberse llamado: tentaciones de Semana Santa.

“Castrosalazar: tu carne es débil, contrólate”—me dijo con fuerza mi conciencia, a manera de regaño porque claramente caería en la tentación…

“Dios mío –hablé con el de arriba un día—como es posible que me pongás esa tentación justo debajo de mi casa, salgo y la veo, regreso y ahí está, por qué a mí ¿es una prueba?”

Las idas al súper son un toque complicadas porque antes de ir tengo que practicar un rato frente al espejo, viéndome los labios y pronunciando: rrrrr trrrrre “entrrrre Monique” abriendo la boca haciendo “O” y cerrando la boca para hacer “u” frente al espejo, tapándome la nariz para pronunciaciones nasales…

…y con el celular al lado con un App de traducciones abierto para practicar poder pedir lo que quiero en caso que no lo encuentre….por eso tardo mucho en el súper, prefiero buscar por todas la góndolas como un loco sin mama, solito, cuando me rindo y no encuentro lo que busco, simplemente voy con un artículo que quiero —pero sin gluten— …“Bonjour Madame, avez vous sans gluten, sans lactose, sans sucre?”— repito lo que he practicado una y otra vez frente al espejo.

“Castrosalazar: no jodas, esas frasecillas no son nada complicadas, a qué jugás…”—me dijo un día con burla mi vocecita.

Castrosalazar: “…con todo eso ´sans´, ´sans´, ´sans´ un día te van a decir “la glace est là” [el hielo está allá] —te dirán”—me dijo burlonamente.

Pues un día venía del súper, con “el carrito” hasta las cachas, hasta había comprado una palangana para lavar cosas a mano, color celeste turquesa para más señas, que la llevaba como tapa, porque en la lavadora todo se hace m…..en particular lo delicado (las medias y calzoncillos en particular se “jetonean”) y me la encontré de nuevo de frente y caí…sí, caí de la forma más vulgar…

Palangana

“Hola, soy su vecino del piso de arriba”—dije de primera entrada, su olor y los colores que usa me tiene descontrolado y ya ve aquí estoy, creí que por ser Sábado Santo no abriría su puerta temprano, no sentiría su olor, pero ya ve, lo sentí y aquí estoy —créanlo o no todo esto en francés, chapuceado, pero en francés— me sentí puro Tarzán, y de inmediato le pregunté: “Avez-vous le fameux gâteau au chocolat? sans gluten, sans lactose et sans sucre?

Y me dijo que sí, no lo podía creer, sí, porque con tal de comer lo que me tentaba tanto estaba dispuesto a comer con gluten, con lactosa y con azúcar…a pecar de verdad, aunque después sufriera como chancho en matadero ilegal…
[La fama de los queques de chocolate de esa panadería es gigantesca, hay filas para comprarlos]

Salí en carrera con el “gató” tan feliz y cuando llegué arriba me acordé de la palangana, la había dejado perdida, no sabía dónde pero supuse que fue en la panadería. Regresé a buscarla…y la dependiente apenas me vio me señaló donde la había dejado.

Me comí el queque a escondidas, casi la mitad de un solo ñangazo, pero no lo pude manejar y tuve que compartir.

Es difícil vivir con la panadería más famosa de la ciudad dos pisos más abajo, sobre todo cuando la carne es débil, el olor a las 7 de la mañana lo inunda todo. Un olor, unos colores con la que la decoran, que de verdad para nada sirven las oraciones.

“Castrosalazar: te lo dije, te dije que caerías”—me dijo mi vocecita interna.

Sí, es verdad, pero no hubo pecado, todo fue sin gluten, sin lactosa y sin azúcar—respondí
(Confieso que con esa respuesta me sentí Bill Clinton…)

“Di… Castrosalazar, casi como comer tortilla, solo espero que el chocolate tuviera cacao…”— dijo mi vocecita a modo burlesco.

Lo cierto es que estaba buenísima la torta de chocolate, como dicen los libros que son las tentaciones…

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2 comentarios

  1. Gustavo Elizondo

    Mauricio, gracias por darnos ese rato de jocosidad en medio de tanta trifulca, conociendo su rectitud descarté desde el principio que la tentación fuera una dama, luego se trató del ¡qué sería?, excelente mi amigo.

  2. Enrique Lahmann

    Jajaja. Ya te caigo un día de estos, pero que el queque sea con todo (que no se interprete que la torta sea completa…). Un abarzo.

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