Misterios sin resolver

Las Esferas del Diquís

El enigma de la perfección en Costa Rica

Esferas Diquís

A veces buscamos misterios en las profundidades del mar de Japón o en las selvas de Indonesia, olvidando que en nuestro propio patio, en el Pacífico Sur de Costa Rica, descansa uno de los enigmas más fascinantes y menos comprendidos de la arqueología americana: las esferas de piedra del Diquís.

Lo que deja sin aliento a matemáticos y arqueólogos por igual no es solo el tamaño de algunas de estas esferas —que pueden llegar a medir dos metros y pesar 15 toneladas— sino su perfección geométrica. Fueron creadas por la cultura precolombina del Diquís (entre el 500 d.C. y el 1500 d.C.) utilizando únicamente herramientas de piedra y abrasivos. Lograr esa esfericidad casi absoluta sin instrumentos de medición modernos es una proeza técnica que todavía no terminamos de explicar.

Las esferas no estaban puestas al azar. Se han encontrado en alineamientos que sugieren un profundo conocimiento de la astronomía, marcando solsticios, equinoccios y posiciones estelares. Algunos investigadores plantean que el Delta del Diquís pudo haber sido un gigantesco calendario astronómico o un mapa de las constelaciones, utilizado por una élite que dominaba los ciclos del cielo para gobernar la tierra.

Lamentablemente, el misterio fue herido por la ignorancia. Durante la época de las bananeras, muchas esferas fueron dinamitadas o partidas a la mitad bajo la falsa creencia de que en su interior ocultaban oro. Esa «fiebre» nos privó de piezas clave y de su contexto original. Hoy sabemos que son bloques sólidos de granodiorita y gabro, pero el daño cultural fue irreparable.

Más allá de su uso astronómico, las esferas flanqueaban los accesos a las casas de los caciques, elevadas sobre montículos. Eran símbolos de un poder que trascendía lo político; representaban una conexión con el cosmos. ¿Cómo lograron transportar estas moles de piedra desde las canteras en la Cordillera de la Costeña, atravesando kilómetros de selva y pantanos sin el uso de la rueda? Es una pregunta que, al igual que las pirámides de Egipto, sigue sin una respuesta definitiva.

No hace falta viajar al otro lado del mundo para encontrar tecnología perdida. El Diquís es nuestro propio Stonehenge, un testimonio de que nuestros antepasados poseían una maestría del diseño y la astronomía que hoy, con toda nuestra tecnología, nos sigue resultando humillante. Es hora de mirar con otros ojos estos tesoros que yacen en nuestro suelo y dejarnos maravillar por la inteligencia de quienes nos precedieron.

Inspirado en el libro “Misterios sin resolver: Eventos bizarros que han intrigado las grandes mentes”

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