Misterios sin resolver

El Arca de la Alianza

El Objeto Sagrado Perdido de la Historia

Arca de la Alianza

De todos los tesoros desaparecidos de la antigüedad, ninguno ha capturado tanto la imaginación del mundo como el Arca de la Alianza. Según los textos bíblicos, no era solo un cofre de oro, sino el receptáculo de las Tablas de la Ley y una «herramienta» de comunicación directa con lo divino.

Descrita en el Éxodo con una precisión técnica asombrosa, el Arca estaba construida de madera de acacia y revestida de oro puro por dentro y por fuera. En su parte superior, el Propiciatorio sostenía a dos querubines de oro cuyas alas se tocaban, creando lo que los textos llaman el «estrado de Dios».

Sus Poderes: Las crónicas relatan que el Arca podía abrir ríos, derribar murallas (como las de Jericó) y emitir una energía letal para quien la tocara sin estar consagrado.

El Arca estuvo resguardada en el Sanctasanctórum del Templo de Salomón en Jerusalén hasta el año 587 a.C., cuando los babilonios de Nabucodonosor saquearon la ciudad. Curiosamente, en la lista detallada de los tesoros llevados a Babilonia, el Arca no aparece.

Existen tres teorías principales sobre su destino:

La Ruta Etíope (Aksum): Según la tradición etíope (Kebra Nagast), el hijo de Salomón y la Reina de Saba, Menelik I, llevó el Arca a Etiopía. Hoy, la Iglesia Ortodoxa Etíope afirma custodiarla en la Capilla de las Tablas en Aksum, donde solo un monje guardián puede verla.

Oculta bajo el Monte del Templo: Muchos arqueólogos e investigadores creen que, ante la inminente invasión babilónica, los sacerdotes levitas la ocultaron en un laberinto de túneles secretos excavados debajo del propio Templo de Salomón, donde permanecería hasta hoy.

El Monte Nebo: En el libro de Macabeos, se menciona que el profeta Jeremías, por revelación divina, llevó el Arca al Monte Nebo (en la actual Jordania) y la selló en una cueva que quedó oculta a los ojos de los hombres.

Desde una perspectiva de «arqueología alternativa», algunos investigadores han sugerido que el diseño del Arca (madera aislante entre dos capas de oro conductor) se asemeja a un condensador eléctrico masivo, capaz de acumular electricidad estática en el clima seco del desierto, lo que explicaría las «descargas» mortales descritas en la Biblia.

Inspirado en el libro “Misterios sin resolver: Eventos bizarros que han intrigado las grandes mentes”

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