Misterios sin resolver

El Mary Celeste

El enigma del «Buque Fantasma» original

El Mary Celeste

Océano Atlántico, 5 de diciembre de 1872. El capitán del bergantín Dei Gratia observa por su catalejo un barco que navega de forma errática hacia las Azores. Una inspección más cercana revela un misterio que desafiaría toda lógica. Al abordarlo, sus marineros se encontraron con una escena que parecía congelada en el tiempo: el Mary Celeste, un bergantín mercante estadounidense, estaba intacto, con su valiosa carga de 1.701 barriles de alcohol industrial perfectamente estibada, las provisiones aún frescas y las pertenencias personales de la tripulación en sus puestos. Sin embargo, ni una sola alma a bordo. La desolación era absoluta.

A diferencia de tantos naufragios conocidos, el Mary Celeste no era una víctima de la furia del océano. El barco estaba en condiciones de navegar, con sus velas parcialmente desplegadas y el timón amarrado. El diario de bitácora se hallaba en la cabina del capitán con su última entrada fechada diez días antes, y objetos tan mundanos como un juguete de la hija del capitán, Mary, yacían en el suelo. Pero lo que realmente faltaba era lo crucial: el bote salvavidas, el sextante, el cronómetro y, lo más perturbador, el capitán Benjamin Briggs, su esposa Sarah, su hija Mary de apenas dos años, y los siete miembros de la tripulación. Ninguno de ellos fue visto jamás, ni se encontró rastro alguno de su destino.

Durante décadas, las teorías sobre esta desaparición masiva se sucedieron, abarcando desde lo puramente racional hasta lo más fantástico. La hipótesis de la piratería fue rápidamente descartada; la valiosa carga estaba intacta y no faltaban objetos de valor. Un motín a bordo también se consideró improbable, pues no había signos de lucha ni manchas de sangre que indicaran violencia. Incluso el joven Arthur Conan Doyle, fascinado por el caso, escribió un relato de ficción sobre un calamar gigante que, aunque popular, no dejaba de ser una fantasía literaria.

Hoy, la teoría más aceptada para explicar este desconcertante misterio no involucra piratas ni monstruos marinos, sino un fenómeno químico. El Mary Celeste transportaba alcohol industrial, y se cree que algunos barriles pudieron haber tenido fugas. Los vapores de alcohol se habrían acumulado en la bodega y, al abrirla, el capitán Briggs podría haber presenciado una «explosión de vapor frío»: una llamarada azulada, no destructiva por el calor, pero sí sumamente aterradora. Convencido de que el barco iba a estallar en cualquier momento, Briggs habría ordenado a todos subir al bote salvavidas, el cual fue atado con una cuerda al bergantín. Es plausible que esta cuerda se rompiera durante una racha de viento inesperada, dejando a la tripulación a la deriva en el pequeño bote, observando con impotencia cómo su propio barco —su única esperanza de supervivencia— se alejaba, navegando solo por el vasto y misterioso horizonte del Atlántico. Un final irónico para una tripulación que buscó la seguridad, solo para encontrar un destino aún más incierto que el de su «buque fantasma».

Inspirado en el libro “Misterios sin resolver: Eventos bizarros que han intrigado las grandes mentes”

Revise también

Efemérides

Un día como hoy 09 de enero 2026

Recopilación Carlos Revilla El 9 de enero es el noveno día del año. Quedan 355 …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *