Manifiesto público sobre Crucitas

En Crucitas la defensa de la vida, la democracia y el futuro de Costa Rica NO SON NEGOCIABLES

PCA

San José, Costa Rica / 16 de febrero del 2026

El Parlamento Cívico Ambiental (PCA), se manifiesta como espacio de articulación de la sociedad civil en defensa del patrimonio natural, la justicia social y el Estado democrático de derecho, se dirige al país tras la comparecencia del Ministro de Seguridad Pública ante el Plenario Legislativo para referirse a la situación en Crucitas, San Carlos.

Luego de escuchar los planteamientos expuestos, declaramos:

1. La crisis de Crucitas es real, pero su instrumentalización es inaceptable

Las 42 organizaciones que componemos el Parlamento Cívico Ambiental manifestamos y reconocemos la existencia de una problemática compleja marcada por minería ilegal, vulnerabilidad social, presencia de redes criminales, deterioro ambiental y abandono institucional acumulado durante años.

El daño ambiental incluye problemas de contaminación de mantos acuíferos, uso indebido y no autorizado de arsénico y esterilización de suelos con los desechos de las lagunas clandestinas de lixiviados y desechos de lodos tóxicos. Ciertamente el status quo no es beneficioso ni para la zona ni para el país.

Sin embargo, ninguna crisis puede utilizarse como argumento para imponer soluciones que agraven el daño ambiental o debiliten la democracia. Convertir un problema social y de seguridad en justificación para reabrir la minería metálica a cielo abierto constituye una desviación peligrosa del interés público.

2. La minería metálica a cielo abierto no es una solución: es la profundización del conflicto

La evidencia científica, la experiencia internacional y la propia historia reciente de Costa Rica demuestran que este tipo de explotación:

  • amenaza acuíferos, ríos y fuentes de agua esenciales para la vida;
  • destruye biodiversidad en ecosistemas de altísimo valor ecológico;
  • genera economías extractivas de corta duración y alto costo social;
  • incrementa la conflictividad territorial y la desigualdad;
  • compromete la imagen y credibilidad ambiental del país.

Presentarla como alternativa frente a la inseguridad o la pobreza, como se pretende promocionar en el proyecto de ley 24717, equivale a ofrecer espejismos donde se necesitan soluciones estructurales.

3. Costa Rica ya tomó una decisión país, nacida de la conciencia por la vida

La prohibición de la minería metálica a cielo abierto no fue un accidente político, sino una decisión país, nacida de la conciencia por la vida y del amor por nuestra tierra, construida por la ciudadanía, la ciencia y la dignidad ambiental de Costa Rica.

Retroceder significaría renunciar al principio de precaución ambiental, debilitar el Estado de derecho, desconocer luchas sociales legítimas e hipotecar el futuro ecológico de la nación. Asimismo, constituiría una violación al principio de no regresión en materia ambiental que impide que se retroceda en los avances en materia de protección ambiental que se van logrando.

El PCA sostiene que hay decisiones históricas que no deben revisarse porque protegen la vida misma.

4. Decimos un NO ciudadano, ético y definitivo

Ante cualquier intento de habilitar directa o indirectamente la minería metálica a cielo abierto en Crucitas o en cualquier punto del territorio nacional, declaramos UN NO ROTUNDO, FIRME E IRREVERSIBLE.

Este NO:

  • no es ideológico, es científico;
  • no es político-partidario, es ciudadano;
  • no es coyuntural, es generacional;
  • no es negativo, es una afirmación profunda de la vida.

Decimos NO porque proteger el agua, la biodiversidad y la dignidad humana no son negociables.

5. El verdadero camino: seguridad con justicia social y restauración ambientalEl verdadero camino: seguridad con justicia social y restauración ambiental

Costa Rica sí necesita actuar en Crucitas, pero en la dirección correcta como lo plantean propuestas como el Proyecto de Ley 24675:

a) con presencia estatal permanente con enfoque social y comunitario;
b) combate integral a las economías ilegales y al crimen organizado;
c) restauración ecológica de las áreas degradadas;
d) inversión en educación, empleo digno y desarrollo local sostenible;
e) participación activa de las comunidades en las decisiones sobre su territorio.

La paz social y la seguridad duradera no nacen de la extracción, sino de la justicia ambiental y la dignidad humana.

Declaratoria final

Costa Rica enfrenta una encrucijada moral entre el oro que se agota y la vida que debe protegerse. El Parlamento Cívico Ambiental y la sociedad civil costarricense eligen, sin ambigüedades, la vida.

El oro de Costa Rica no está bajo la tierra. Está en sus bosques, en su agua, en su gente y en su conciencia democrática.

Convocamos a toda la ciudadanía, comunidades, organizaciones sociales, academia y sectores productivos responsables a defender juntos esta decisión histórica. Porque hay momentos en que un país debe hablar claro y este es uno de ellos.

Crucitas no es un problema de seguridad solamente. Ha quedado más que claro que es un desafío ambiental, social y democrático que merece respuestas integrales, participativas y respetuosas de la vida y del bien común.

NO a la minería metálica a cielo abierto. SÍ a la vida, al agua y al futuro de Costa Rica.

¡SÍ a la vida, al agua y al futuro de Costa Rica!

Organizaciones firmantes (entre las 42):

ACEPESA, UNA, ARCA, ASIREA, Colegio de Químicos, Frente Solidaridad, Movimiento Laudato Si, entre otras.

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