Luis Fernando Suárez-No al liderazgo heroico

Progresemos

Carlos Manuel Echeverría Esquivel

Carlos Manuel Echeverría

Me quito el sombrero ante el técnico actual de la selección nacional de Costa Rica, la Sele. No es que la Sele sea buen equipo; allí tiene razón David Faitelson. Es que el señor Suárez ha demostrado muchas agallas y un estilo de liderazgo propicio que caló en los muchachos del equipo y les ayudó a lograr lo inesperado para satisfacción de nosotros los costarricenses.

Al inicio de su gestión lo atormentaron y trataron de removerlo a toda costa, sin darle tiempo a conocer siquiera el medio, los equipos, los jugadores. Nadie tomaba en cuenta lo que significa rescindir un contrato y cambiar por segunda vez de cabalgadura a la mitad del río. En un ambiente caracterizado por la voracidad de sectores de la prensa nacional azuzados por personas con intereses muy particulares y algunos con poca visión, el señor Suárez supo mantenerse y en lugar de recurrir al llamado técnicamente “liderazgo heroico”, se inclinó más bien con muy buen ojo, sin soberbia y con humildad, por un estilo de liderazgo participativo, sin ceder su responsabilidad de ser quien toma las decisiones finales. Se dejó asesorar por gente capaz en la comisión de apoyo que se constituyó para solventarle al técnico sus debilidades, no en cuanto a su calidad, pero si en cuanto a su conocimiento del medio, como ya se digo.

Él señor Suárez, trabajando con la comisión, ha sabido consolidarse, cambio la mentalidad del equipo y hoy vemos el resultado: estamos clasificados para el mundial de Qatar, cosa no menuda y que mucho costó.

El liderazgo heroico es aquel en el cual el líder formal es el que toma todas las decisiones con una mentalidad de héroe y de autosuficiencia que no funciona a mediano y largo plazo. En estos tiempos, con tanta información que hay y una realidad compleja con tantas aristas, es imposible que una persona en una posición de liderazgo formal, sea experto en todos los temas y mejor que todos en cada tema. Eso solo se ve, supuestamente, en Corea del Norte.

Así mismo, en la época moderna tiende a haber personas capaces alrededor de un líder formal, que van a querer participar en la toma de decisiones y que esperan gestionar ellas mismas aprovechando mecanismos de delegación. Si esta actitud no está presente es mejor prescindir de este tipo de colaboradores y el líder formal para pasar del formalismo al liderazgo natural, debe incentivar y coadyuvar a la actitud correcta en aquellos. Que no tenga el líder formal que convertirse en líder heroico por inopia. Eso es lo peor que puede ocurrir, para la organización, para quienes sirve la organización y para el mismo líder formal. Los equipos humanos necesitan integrantes creativos, motivados, dispuestos a asumir riesgos y a empoderar subalternos imbuyéndolos de su mismo espíritu. Es intrínseco al liderazgo natural esa capacidad de despertar y estimular el comportamiento ideal recién mencionado.

El líder heroico tarde o temprano fracasará, ya sea por sus errores o porque no se consolida. El líder natural se comporta como un general en casos extremos solamente. Será más bien como un pastor de ovejas, que conduce a su rebaño con suavidad, que logra de ellos lo mejor para beneficio de la organización y que a su vez genera un ambiente propicio para la realización personal de todos, lo que al final de cuentas eleva el nivel de productividad y competitividad.

Ex viceministro-subdirector de OFIPLAN, miembro de la COREC I.

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