20 de enero, 2026

Corresponsal de IPS
LONDRES – La riqueza de los milmillonarios del mundo creció tres veces más rápido en 2025 y alcanza un máximo histórico, con peligrosas consecuencias para la desigualdad política, indicó un nuevo informe de la coalición internacional contra la pobreza Oxfam.
“La brecha entre los superricos y el resto de la población se amplía cada vez de manera más intensa y está generando también una brecha política enormemente peligrosa e insostenible», afirmó Amitabh Behar, director ejecutivo de Oxfam.
En 2025, la riqueza conjunta de los milmillonarios en todo el mundo creció más de 16 %, tres veces más rápido que el promedio anual de los cinco años anteriores, y alcanzó un máximo histórico de 18,3 billones (millones de millones) de dólares.
Desde 2020, la riqueza combinada de estos milmillonarios creció 81 %, según el informe publicado coincidiendo con el inicio del Foro Económico Mundial que se reúne cada año en la ciudad de Davos, en Suiza.
Mientras, una de cada cuatro personas no tiene lo suficiente para comer, y casi la mitad de la población mundial vive en situación de pobreza, apuntó el informe “Contra el imperio de los más ricos. Defendiendo la democracia frente al poder de los milmillonarios”.
El informe analiza cómo los más ricos controlan el poder político, lo cual les permite definir las normas que rigen economías y sociedades en su propio beneficio y en detrimento de los derechos y libertades del conjunto de la ciudadanía.
El repunte en el nivel de concentración de la riqueza conjunta de los milmillonarios ha coincidido con el mandato de Donald Trump en Estados Unidos, un gobierno que impulsa una agenda que favorece los intereses de los más ricos.
Entre otras medidas, ha bajado los impuestos a los superricos, e impedido avances y consensos en la cooperación sobre la fiscalidad internacional de las grandes corporaciones.
También ha revertido los intentos de frenar el creciente poder monopolístico y contribuido a aumentar el valor de las acciones relacionadas con la inteligencia artificial, lo cual ha generado importantes beneficios tan solo para los inversores más ricos del mundo.
Sin embargo, el informe de Oxfam pone de manifiesto que este fenómeno no es exclusivo de Estados Unidos: el auge de las oligarquías impacta negativamente en todas las sociedades del mundo.
Entre las conclusiones del estudio destaca que la riqueza conjunta de los milmillonarios aumentó el año pasado en 2,5 billones de dólares, una cifra que prácticamente equivale a la riqueza total en manos de la mitad más pobre de la humanidad, es decir, 4.100 millones de personas.
Con los 2,5 billones de dólares de incremento de la riqueza combinada de los milmillonarios en 2025 se podría erradicar hasta 26 veces la pobreza extrema.
El año pasado, el número de milmillonarios superó por primera vez las 3.000 personas. El más rico de todos ellos, Elon Musk, se convirtió en la primera persona en acumular más de medio billón de dólares.
Los milmillonarios tienen 4000 veces más probabilidades de ocupar un cargo político que la gente corriente.
La Encuesta Mundial de Valores realizada en 66 países reveló que casi la mitad de las personas encuestadas percibían que las personas más ricas solían comprar las elecciones de su país.
“En todo el mundo, son muchos los gobiernos que están tomando decisiones equivocadas al complacer a las élites y proteger su concentración de riqueza, mientras reprimen los derechos y las protestas de la ciudadanía que sufren los efectos de un coste de vida insostenible», asegura Behar.
Miles de millones de personas se enfrentan a dificultades que podrían tener solución, como la pobreza, el hambre y las muertes por enfermedades prevenibles, debido a que el sistema va en contra de sus intereses.
Una de cada cuatro personas en el mundo se encuentra en situación de inseguridad alimentaria, lo cual incluye tener que saltarse comidas de manera habitual.
La reducción de la pobreza se ha estancado, y hoy nos encontramos en niveles similares a los de 2019, mientras en África la pobreza extrema ha vuelto a aumentar.
Además, las libertades civiles y los derechos políticos están sufriendo un retroceso e incluso desapareciendo en algunos países.
En 2024, por decimonoveno año consecutivo, se recogió este empeoramiento, con restricciones a la libertad de expresión en una cuarta parte de los países, y más de 142 protestas masivas contra gobiernos en 68 naciones, a las que, por lo general, las autoridades respondieron con violencia.
“La pobreza económica produce hambre. La pobreza política genera ira”, afirma Behar.
Los países con un elevado nivel de desigualdad tienen siete veces más probabilidades de experimentar un retroceso democrático, por ejemplo, por la erosión del Estado de derecho o la desvirtuación de las elecciones. »
Por otra parte, los gobiernos están permitiendo que los superricos controlen los medios de comunicación y las redes sociales. Más de la mitad de las mayores empresas de medios de comunicación del mundo y la totalidad de las principales empresas de redes sociales están bajo el control de milmillonarios.
El informe recoge ejemplos concretos como la adquisición de The Washington Post por parte de Jeff Bezos, de Twitter/X por Elon Musk, de Los Angeles Times por Patrick Soon-Shiong y de un porcentaje considerable de las acciones del The Economist por parte de un consorcio de milmillonarios.
En Francia, el milmillonario de extrema derecha Vincent Bolloré controla el canal de televisión de noticias CNews, cuya imagen ha renovado para convertirlo en la versión francesa de Fox News.
En el Reino Unido, tres cuartas partes de los periódicos que se distribuyen están controlados por tan solo cuatro familias extremadamente ricas.
Asimismo, tan solo el 27 % de los principales editores del mundo son mujeres, y apenas 23 % son personas racializadas.
Así, las opiniones de estos grupos quedan por lo general excluidas y las voces críticas silenciadas, mientras las minorías, como las personas migrantes y racializadas, suelen verse estigmatizadas y utilizadas como chivos expiatorios.
Oxfam insta a los gobiernos a priorizar medidas como poner en marcha Planes Nacionales de Reducción de la Desigualdad, realistas y con plazos concretos, e impulsar agendas efectivas de tributación a los superricos a fin de reducir su poder.
También, reforzar los “cortafuegos” entre la concentración de riqueza y la política, por ejemplo, con regulación estricta de los lobbies y de la financiación de las campañas electorales, garantizando una mayor independencia de los medios de comunicación y prohibiendo los discursos de odio.
Por último, se debe garantizar el empoderamiento político de las organizaciones de la sociedad civil, de los sindicatos y de la ciudadanía, por ejemplo con mayor protección de las libertades individuales de asociación, reunión y expresión.
A-E/HM
Cambio Político Opinión, análisis y noticias