Los edificios del Colegio Superior de Señoritas

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Carlos Revilla Maroto

Carlos Revilla

Una de las construcciones más señeras de la capital es el edificio del Colegio Superior de Señoritas, que aporta elegancia a la ciudad desde hace ya casi 130 años. Son en realidad dos edificios ubicados en Avenidas 4 y 6, Calles 3 y 5, que abarcan una cuadra completa del centro de la ciudad. Ambas construcciones son patrimonio arquitectónico, con gran simbolismo por lo que representan para la educación, especialmente en la formación de las mujeres y el movimiento feminista.

Para el transeúnte común, no es evidente que sean dos edificios diferentes. De hecho no fue sino hasta que vi la maqueta que está en el museo del colegio, que llegué a darme cuenta cabal de esto. Y más aún, que con las últimas restauraciones se uniformó el color para que los edificios parezcan que integran un solo conjunto arquitectónico.

El Colegio Superior de Señoritas es un edificio de gran valor arquitectónico de tipo renacentista, parte del grupo de edificios monumentales, como son el Teatro Nacional, la Catedral Metropolitana, el Palacio Arzobispal; con un estilo que marcó toda una época en la construcción costarricense de finales del siglo XIX. Cuya fachada es del orden dórico, con un orden superpuesto corintio ejecutado en piedra, cuya fachada está perfectamente balanceada, tanto sus ejes verticales como horizontales, elementos clásicos en el renacimiento. Por el otro lado, el edificio que albergó la Escuela Superior de Niñas No. 2, construido entre 1910-1914 y denominado en 1927, como Escuela Vitalia Madrigal, constituye también una obra de gran valor arquitectónico y un hito urbano en el corazón de San José.

Para una descripción más detallada de los inmuebles, transcribo el texto del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural Ministerio de Cultura y Juventud, escrito por Carlos Ml. Zamora Hernández:

Colegio Superior de Señoritas

El 14 de enero de 1888, se emite el Decreto Ejecutivo No. XIX, en cuyo artículo se lee: “Fúndase por el Estado en la capital de la República un colegio destinado a la enseñanza secundaria de la mujer y a la formación de maestras de enseñanza primaria”. Durante la administración de Bernardo Soto inició la construcción de lo que sería el primer centro educativo exclusivo para las jóvenes costarricenses; este fue levantado entre 1888 y 1893 y diseñado por Lesmes Jiménez.

El colegio fue creado en 1888, como parte de la Reforma Educativa que impulsó Mauro Fernández Acuña, desde su cargo de Secretario de Instrucción Pública del gobierno de Bernardo Soto Alfaro (1886-1890). Además, representó la nueva visión educativa de la época (Ley de Educación Común de 1886), que buscaba integrar y preparar a la mujer costarricense como sujeto de cambio y progreso.

Inicialmente funcionó en una, casa localizada cerca del Parque Central, que era propiedad de Virginia Bonnefil de Jiménez. Para el nuevo edificio se procedió a adquirir una serie de terrenos en el centro de la ciudad, entre ellos el que pertenecía a José María Zeledón (compositor de la letra del Himno Nacional). La edificación se inauguró en 1893 y el diseño arquitectónico de influencia neoclásica, correspondió al Ing. Lesmes Jiménez Bonnefil. Cuenta con un esplendido patio central de carácter conventual.

Posee una armadura de hierro para el techo, contratada a Federico Medcalf. Las paredes son de ladrillo repellado, cuenta con zócalos de piedra de granito almohadillado y molduras de piedra de mollejón. En su fachada destacan dos volúmenes que sobresalen de uno central, dando lugar a un pórtico de acceso en donde se aprecian elementos de orden dórico para la planta baja y corintia para la superior. Su primera directora fue Marian le Cappellain. Fue declarado patrimonio histórico arquitectónico el 5 de Mayo de 1981.

Antigua Escuela Vitalia Madrigal

En la esquina Noroeste del actual edificio estuvo la casa de Manuel González Zeledón (Magón). El edificio fue inaugurado en 1915 para alojar a la Escuela Superior de Niñas No. 2. El diseño correspondió al Arq. Luis Llach Llagostera y la construyó la empresa The English Construction Company Ltd, y Wenceslao de la Guardia superviso las obras. Esta compañía también tuvo a su cargo la construcción de importantes inmuebles en nuestro país durante los primeros años del siglo XX.

El edificio de influencia neoclásica posee forma de “U”, es de una sola planta, con doce aulas y salón de actos. Cuenta con una estructura en concreto armado y paños de fachada en ladrillo repellado. En su fachada resaltan un frontón semicircular y trabajos de ornamentación en bajorrelieve. Sobre el zócalo se elevan pilastras con basa, fuste y capitel. La coronación de la fachada la dan pináculos ovoidales. Las puertas presentan una decoración bastante profusa con motivos vegetales y florales propios del art noveau. En 1927 cambió su denominación a Escuela Vitalia Madrigal, como un homenaje a una distinguida educadora y exdirectora del centro educativo. A mediados del siglo XX la escuela, como institución, fue trasladada a las inmediaciones del Parque Morazán y tuvo que compartir el mismo edificio de la Escuela Perú. En la década de 1980 fue absorbida por ésta desapareció como centro educativo. Su antigua planta física fue incorporada al Colegio Superior de Señoritas hasta el día de hoy.

Fue declarada patrimonio histórico arquitectónico el 3 de Diciembre de 1999.

Como vimos, la escuela como tal ya no existe, dado que se unió a la Perú, pero formalmente conserva todavía el nombre. Siempre me llamó la atención, por lo que me interesé en conocer acerca de quien fue Vitalia Madrigal, así que investigué un poco, y me encontré una pequeña biografía de ella en el portal de Sinabi:

Cumplió una labor destacada en el campo de la enseñanza, el mejoramiento; de condición educativa de la mujer costarricense y de los internos de las cárceles; participó en las luchas feministas de su época y, junto con Lilia Ramos, fundaron el Club Cultural “Víctor Hugo”. Se graduó en el Colegio Superior de Señoritas, de maestra Normal en 1902, trabajó en la Escuela de Párvulos, la Escuela Superior de Niñas No. 2, donde fue directora en 1917, así como de la Escuela Colón. La Escuela Superior de Niñas No. 2 de San José fue bautizado con su nombre en 1927.

Como decía al inicio, desde su fundación el colegio se constituyó en un pilar fundamental de la educación de las mujeres en nuestro país. En octubre de 1923, las graduadas, profesoras y la directora del Colegio, participaron en la fundación de la Liga Feminista Costarricense, la primera organización feminista del país, para presionar a favor del sufragio femenino. Por sus aulas, en su cuerpo docente y directoras(es) han pasado figuras cimeras de la sociedad costarricense en los ámbitos político, social, cultural y de las artes. Figuras que con su trayectoria vital y profesional han coadyuvado a afianzar las bases de una sociedad democrática, participativa, igualitaria y equitativa. La lista de profesores y egresadas distinguidas que pasaron por la institución es enorme.

En el 2010 los edificios recibieron la última restauración completa, que rondó los 1 800 millones de colones. Lo anterior, junto a la inauguración de los bulevares de la avenida 4 (Unión Europea) y el de calle 5, hizo que los edificios recuperaran su antigua majestuosidad; tanto formalmente como estéticamente en su conjunto. El antes y el después de la restauración es muy notorio, como se puede ver en el fotograma que preparé especialmente. La restauración fue completa incluida la biblioteca del colegio “Jesús Jiménez Zamora”, que ahora luce esplendorosa. Recientemente el grupo Cebra, fue el ganador del certamen Salvemos nuestro patrimonio histórico-arquitectónico 2020 con una nueva propuesta para reforzar los trabajos de restauración.

Dentro de las muchos elementos arquitectónicos de los edificios, quiero destacar tres que me llamaron la atención. Me refiero a la puerta principal de la antigua escuela, el Patio Español más conocido como el “Patio de la Fuente” y la puerta de la entrada principal, que normalmente permanece cerrada, siendo el acceso de las párvulas y administrativos por una entrada lateral. Pueden var imágenes detalladas en la galería.

La puerta de la entrada principal del colegio, que está en una especie de antesala, tiene un enchapado de bronce en forma de herradura —hecho en los talleros del FE. al P.—, agregado al marco de la puerta en 1938, en la celebración del 50 aniversario de la institución. El enchapado tiene un texto que incluye a los directores y directoras de la institución hasta esa fecha. Por su importancia se los transcribo de forma completa:

COLEGIO SUPERIOR DE SEÑORITAS

AL CUMPLIR EL PRIMER CINCUENTENARIO DE VIDA, EL COLEGIO SUPERIOR DE SEÑORITAS DEJA ESTAMPADA EN BRONCE SU GRATITUD PARA QUIENES CON SABIURIA Y AMOR GUIARON POR CAMINOS DE ACCION VIRTUOSA, DE ARTE Y DE CIENCIA, A LA MUJER COSTARRICENSE ESPERANZA CREADORA DE LA PATRIA.

1888 1938

FE AL P

DIRECTORES

MARIAN LE CAPELLAIN 1888 1908

J. FIDEL TRISTAN 1908 1921

ESTHER DE MEZZERVILLE 1922 1926

AURISTELA DE JIMENEZ 1926 1931

HERNAN ZAMORA E. 1932

CLAUDIO CORTES C. 1932 1936

SALVADOR UMAÑA C. 1936 1938

También en la antesala hay una placa dedicada a Miss Marian Le Capellain, la primera directora, que fue una educadora nacida en la isla de Jersey (Canal de La Mancha, perteneciente a Inglaterra) que migró a la ciudad de York, donde terminó sus estudios, trasladándose a Costa Rica en 1872 con su hermana Ada (posteriormente esposa de Mauro Fernández).

También hay que destacar el museo del colegio, que se inauguró el 10 de octubre de 1988 con motivo del centenario. Su colección incluye mueblería, objetos de uso cotidiano, uniformes y material didáctico utilizado por las alumnas del Colegio durante su extensa historia y miles de fotos cuentan la historia de las primeras graduadas, y de quienes fueron destacadas profesoras, su colección fotográfica retrata momentos histórico y cotidianos de la institución. Su acervo documental es el más completo con respecto al movimiento feminista y al papel de la mujer en su reivindicación social y política desde principios del siglo XX. En la galería pueden ver algunas imágenes del museo.

El gimnasio en el costado sureste, es otro elemento a destacar por sus acabados y tener una importancia enorme en la historia del país. En este recinto se formó el movimiento que hizo posible que las mujeres pudieran votar. Allí se reunieron docentes, estudiantes y exestudiantes que pelearon duro por la igualdad de género con el derecho al voto femenino como su gran meta. Aquí se fundó la Liga Feminista de Costa Rica el 12 de octubre de 1923, siendo las reuniones previas a la formación de la Liga tan relevantes que en el acto de fundación estuvo hasta el mismo presidente de la República de entonces, Julio Acosta. El gimnasio es una vieja estructura con graderías de madera en la parte de arriba y columnas de acero, más un pequeño escenario a un costado. El mosaico del piso, por si solo es un tesoro nacional.

Por el papel que ha desempeñado el colegio en el desarrollo de las mujeres y del país, la Asamblea Legislativa le otorgó el título de Institución Benemérita de la Cultura, mediante Acuerdo Legislativo No. 2886 del 26 de abril de 1994 y publicado en el Diario Oficial La Gaceta, No. 86 del 5 de mayo de 1994.​

Nuestro compañero José Francisco Bolaños, escribió también una bonita reseña del colegio, que pueden leer aquí.

La galería está muy completa, con imágenes tanto del interior como del exterior, incluidas algunas del museo. La galería también se puede ver en un álbum de Facebook.

 
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Quiero dejar patente mi agradecimiento a la página oficial del Colegio Superior de Señoritas en Facebook, al MCJ, María Enriqueta Castro Castro colaboradora del colegio y la teja.cr por algunos datos e imágenes para la galería.


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Un comentario

  1. Carlos Revilla nos obliga a ver lo cotidiano e invisible, para sorprendernos nosotros mismos con lo extraordinario que no debemos pasar por alto. Un tratamiento para nuestra insensibilidad y descuido. ¡GRACIAS!

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