La Plaza del Teatro

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Carlos Revilla M.

Carlos Revilla

Hay una de las plazas del centro de la ciudad, que es de las que tiene una historia y entorno significativos, y que al igual que la Plazoleta Dr. Castro Madriz, es uno de los sitios icónicos de la capital; esto incluye ser también uno de los puntos más fotografiados, no por la plaza, más bien por su entorno, que incluye al Teatro Nacional, el edificio del Gran Hotel Costa Rica y las magníficas Arcadas. Me refiero por supuesto, a la “Plaza Juan Mora Fernández”, conocida popularmente como la “Plaza del Teatro”, por quedar precisamente enfrente de esa joya arquitectónica.

La historia de la plaza está, por supuesto, ligada al Teatro Nacional. Inicialmente el teatro no contaba con plaza, y era algo que desde su inauguración a finales del siglo XIX, ya se sentía como una necesidad. En frente, donde está la plaza, lo que quedaba eran las instalaciones de la Aduana Principal de San José, que se pasó a un nuevo edificio por la estación del ferrocarril del Atlántico (el que hoy conocemos como la Antigua Aduana). Sobre esto les transcribo un párrafo del Diario de Costa Rica de esa época “¡Ah! Pero lo que de veras sí es feo y se debe quitar a todo trance, es la casa vieja que está situada frente al Gran Teatro. Eso es horrible, sale uno de aquel palacio encantado para encontrarse con ese mamarracho vetusto. ¡Abajo el casuchón deforme!”. Y efectivamente lo demolieron muy pronto. En el año de 1904, gracias a una moción presentada por el historiador Ricardo Fernández Guardia –a la sazón regidor municipal–, se la bautizó “Plaza de Mora” en honor al primer jefe de Estado de Costa Rica, a quien, además, debería erigirse un monumento en el lugar.

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Veamos la biografía del prócer tomada de “Beneméritos de la Patria y Ciudadanos de Honor Costarricenses” de Guillermo Solera Rodríguez:

Juan Mora Fernández nació el 12 de julio de 1784 en la ciudad de San José. La enseñanza primaria la realizó en la capital, y posteriormente se trasladó a León de Nicaragua, con el objetivo de llevar cursos de filosofía y gramática latina.

Se desempeñó como maestro y luego como director de la Escuela de Alajuela. Más tarde fue nombrado como Juez de Primera Instancia, en la ciudad de San José, cargo que ocupó hasta 1821.

Juan Mora Fernández ha sido considerado como uno de los políticos más brillantes del periodo independentista. Se caracterizó por ser un hombre ecuánime, bondadoso y enérgico.

Fue nombrado secretario de la Primera Junta Gubernativa en noviembre de 1821 y vocal secretario en la Segunda Junta Gubernativa en enero de 1822.

El 8 de setiembre de 1824. el Congreso Constituyente lo nombró como Primer Jefe Provisorio del Estado de Costa Rica, desempeñándose en el cargo hasta 1833.

Entre sus más destacados logros se pueden mencionar: su interés por la prosperidad económica del país, abriendo en el Valle Central caminos, dando mantenimiento a las trochas existentes hacia Puntarenas y Matina: también impulsó los cultivos de caña de azúcar, café, tabaco y granos.

Por su formación de maestro, se empeñó en la creación de casas de enseñanza con el objetivo de mejorar y difundir la instrucción y disminuir el analfabetismo.

En su gestión gubernativa se dio la creación de la Casa de la Moneda; la declaratoria de la Virgen de los Angeles como Patrona de Costa Rica; el otorgamiento del título de ciudad a las villas de Heredia y Alajuela, Además, denominó como villas a los pueblos de Escazú, Barva y Bagaces.

Ante el caos de la República Federal Centroamericana, decretó el 1º de abril de 1829 la Ley Aprilia, por medio de la cual se disponía que el Estado de Costa Rica reasumía la soberanía nacional, mientras se normalizaban los altos poderes de la Federación.

Declarado Benemérito de la Patria por Acuerdo 51 del 6 de noviembre de 1848. Su muerte acaeció el 16 de diciembre de 1854.

Hubo que esperar hasta el 15 de setiembre de 1921, en el centenario de la independencia patria, para que se develizara la estatua de nuestro primer Jefe de Estado. Esta escultura es de bronce, con una altura aproximada de 2 metros, y está colocada sobre un pedestal de granito. El monumento fue realizado por el artista francés R. Verlet, formado en los talleres de Louis Carrier Belleuse.

Su entorno es muy especial, al costado este, está el Teatro Nacional, al norte el Gran Hotel Costa Rica, al sur, la avenida segunda y el edificio del Ministerio de Hacienda, antiguo Banco Anglo, y donde estuvo la Universidad de Santo Tomás. Y por supuesto sin olvidar las ya mencionadas Arcadas.

Vale la pena transcribir algunos párrafos sobre los inmuebles y estructuras, la mayoría patrimomiales, tomados de una publicación del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural del MCJ:

Gran Hotel Costa Rica. La edificación se levantó entre 1928 y 1930. Los trabajos de construcción fueron dirigidos por el Ing. Víctor Lorenz. Presenta una influencia arquitectónica neoclásica y es un inmueble de estructura de concreto armado y paños de fachada de ladrillo y cemento. Su primer propietario fue Luis Paulino Jiménez Ortiz. Originalmente era de cuatro pisos con una torreta, posteriormente se le agregó un quinto nivel. A mediados del siglo XX era el principal hotel del país y el más distinguido de la ciudad de San José. Por ello, en él se alojaron las personalidades extranjeras más destacadas que nos visitaban, entre ellas: John F. Kennedy, Jimmy Carter, Edson Arantes do Nascimento (Pelé) y Mario Moreno (Cantinflas). Por varias décadas fue el único edificio de cinco pisos en la ciudad. Cuenta con unas ciento siete habitaciones. Otros propietarios del inmueble fueron las familias Jiménez de la Guardia y Jiménez Borbón. En 1988 fue adquirido por el estadounidense David Brewer y en el 2000 pasó a manos de su esposa Celia Brewer. Desde el 2010 pertenece a Eric Gutiérrez Rojas. Recientemente fue adquirido por la cadena Hilton, y sufrió una remodelación importante, que no ha estado exenta de polémica. Fue declarado patrimonio histórico arquitectónico el 24 de Enero del 2005.

Arcadas. A inicios del siglo XIX surgieron los pasajes comerciales en Europa, como una corriente arquitectónica, en donde la novedad fue el empleo de estructuras de hierro y vidrio para complementar los edificios destinados al comercio. Hacia fines del siglo XIX, esta modalidad se extendió a América Latina. A Costa Rica llegó al despuntar el siglo XX con la construcción de las arcadas y el Pasaje Dent. Las arcadas eran un corredor provisto de arcos de mampostería, en forma de ele, que daban el acceso a los locales comerciales del Pasaje Dent. Se ubicaban hacia los costado Norte y Oeste de la pequeña plaza localizada frente al Teatro Nacional. En sus inicios, este espacio fue conocido como Plaza de las Arcadas, pero el 15 de Septiembre de 1921 se develizó ahí la estatua del primer Jefe de Estado de Costa Rica y por tanto se le bautizó como Plaza Juan Mora Fernández. En 1928, con la construcción del Hotel Costa Rica, se demolieron las arcadas del sector Norte y en 1975 fue demolido el Pasaje Dent. Entre 1977 y 1978 las arcadas fueron sometidas a un fuerte proceso de reconstrucción de sus catorce arcos dado su mal estado de conservación. Fueron declaradas patrimonio histórico arquitectónico el 22 de Abril de 1975.

Teatro Nacional. En 1888, un fuerte sismo dañó e inutilizó en forma definitiva el Teatro Municipal de la ciudad de San José. Esta situación hizo imperativa la construcción de un nuevo teatro para el disfrute de la ciudadanía. El teatro se construyó con fondos públicos entre 1890 y 1897. Representa el ideal de la oligarquía cafetalera de fines del siglo XIX. Previa expropiación de terrenos y demolición de viviendas de María Alvarado y Barroeta, Ramón Saborío Lizano y sucesión de Anselmo Castro Blanco. Los planos fueron realizados por los ingenieros Luis Matamoros, Nicolás Chavarría, Guillermo Reitz, Ángel Miguel Velázquez y León Tessier, dirigió la obra Antonio Varela. Posee una fachada renacentista, un vestíbulo pompeyano y un foyer Luis XV. Edificado en ladrillo, con zócalos de piedra, revestimientos de granito y mármoles de Carrara. La estructura metálica del techo y el domo fueron traídos de Inglaterra y provienen de la Britannia Iron Works. Fue inaugurado el 19 de Octubre de 1897 con la ópera Fausto de Charles Gounod, montada por la compañía de Aubry. En el exterior resaltan las alegorías de la Danza, la Música y la Fama (en la actualidad son réplicas) y las esculturas de Beethoven y Calderón de la Barca. En el interior del teatro existen otras esculturas, elaboradas por reconocidos artistas italianos: Pietro Bulgarelli, Adriático Froli y Pietro Capurro. Resalta de entre todas ellas la escultura titulada “Héroes de la Miseria” (1908) realizada por el escultor costarricense más importante de la época: Juan Ramón Bonilla e instalada en el vestíbulo de características pompeyano. También se pueden observar valiosas pinturas de los artistas Paolo Serra, Víctor Pigarmi, Luigi Vignani, José Villa, Tomás Povedano y Roberto Fontana. Este último pintó el plafón de la sala de espectáculos titulada “Apoteosis del Arte”. El teatro posee una capacidad para 1.200 personas. Fue declarado patrimonio histórico arquitectónico por Ley de la Asamblea Legislativa el 24 de Diciembre de 1965.

Ministerio de Hacienda. En el sitio en donde hoy funciona el Ministerio de Hacienda, tuvo originalmente su asiento la antigua Universidad de Santo Tomás. En 1962, se levantó en el lugar la nueva sede del Banco Anglo Costarricense. Este banco se fundó en 1863 y se mantuvo en funcionamiento hasta 1994, cuando fue cerrado al argumentarse que había acumulado pérdidas excesivas, a causa de inversiones realizadas en bonos de la deuda externa del Gobierno de Venezuela. Como institución era el banco más antiguo del país. La edificación posee una influencia modernista y cuenta con una estructura metálica y de concreto armado. Los planos fueron elaborados en los Estados Unidos y se construyó bajo la supervisión de Carlos y Jorge Escalante Van Patten. Su diseño arquitectónico permite una excelente iluminación interna gracias a los amplios ventanales de las fachadas. Otro elemento novedoso, para su época, fue la inclusión de marquesinas jardineras en cada uno de sus niveles, que además funcionan como parasoles. En uno de sus costados se ubica un mural escultórico de Manuel de la Cruz González y en el vestíbulo hay un mural de César Valverde. Hacia fines de la década de 1990 se convirtió en la sede del Ministerio de Hacienda.

La plaza, a través del tiempo ha sufrido muchas transformaciones, siendo la última de hace unos meses, coincidente con la remodelación del Gran Hotel Costa Rica. Se eliminaron los lugares de descanso, algo que parece es la nueva tendencia, creo más que todo para evitar que personas indeseables puedan estar en esos lugares. De la anterior remodelación se eliminó una bonita fuente, lo cual es una lástima. También me parece que el lugar donde está el monumento no es el adecuado. Además la entrada, desgraciadamente necesaria para el hotel, le restó terrero, que se compensa un poco con el ganado con la creación del bulevar del Teatro, donde además se integro en un solo espacio público con la Plaza de la Cultura, lo que redundó en una mejor exposición del inmueble del Teatro. La vegetación es muy pobre, al estilo de las plazas modernas. Personalmente el último cambio no me gustó.

La galería incluye imágenes de la plaza actual -como quedó- y de la anterior, que a mi gusto era más bonita, además de una buena cantidad de fotos antiguas. Por si no pueden visualizarla, hice un álbum de Facebook.

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