La independencia es lucha sin fin

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Progresemos

Carlos Manuel Echeverría E.

Carlos Manuel Echeverría

El 15 de setiembre celebramos la independencia de España de la Capitanía General de Guatemala, de la que Costa Rica formaba parte. El momento es propicio para algunas reflexiones.

Sobre la independencia. Al reflexionar sobre ésta se viene a la cabeza el término soberanía, que se refiere fundamentalmente a la capacidad nacional de ejercer el derecho a la autodeterminación, en el marco de la interdependencia moderna entre las naciones. Ergo, el ejercicio de la soberanía, que nunca puede ser autárquica, es la principal atribución de la independencia.

Nuestra situación. Los costarricenses estamos viviendo un momento crítico. Hemos abusado de nuestra economía, muchos sirviéndose de lo que parecía ser una masa inagotable de recursos económicos estatales, en base al otorgamiento de gollerías y prebendas infinanciables, mala gestión en el caso del ICE por ejemplo con sus yerros financieros y malos manejos a diferente nivel. Lo anterior como expresión de una corrupción rampante a todo nivel incluyendo el extra estatal, que se expresa desde el favoritismo y abuso en nombramientos, hasta lo que mucho se sospecha y se comenta, en el sentido de que se pagan “coimas” por favores. Puede que no sea cierto, pero como dicen…”cuando el río suena piedras trae”… Cuando una entidad no quiere someterse al SICOP por ejemplo… da que pensar.

El FMI. Estamos a punto de entrar en un convenio con el FMI para prestarnos recursos y ayudar a restaurar nuestro crédito internacional. Se nos va a exigir lo que de todas maneras tendríamos que hacer con o sin el apoyo del FMI. A diferencia de algunos que llamo practicantes de la economía vudú, no creo convenga financiarnos mientras teóricamente reformamos nuestra economía y forma de vida, de nuestras bien ganadas reservas, que son como un seguro contra lo impredecible. Además, conociéndonos, somos capaces de engañarnos a nosotros mismos y quedarnos en buenos propósitos.

Un ejemplo. Corea del Sur en los años noventa tuvo una crisis como la que tendríamos en unos meses si nada hacemos: insolvencia total. Allá, el gobierno, los trabajadores organizados y los empresarios privados en todos sus dimensiones cooperativismo incluido, se pusieron de acuerdo. Cada uno puso sus condiciones en cuanto a qué les tocaría del pastel a distribuir cuando arreglaran el país y se pusieron a hacer lo que correspondía: “matarse trabajando, dejar los dientes en la carretera, consumiendo menos, siendo más productivos y ahorrando para levantar una nueva y competitiva economía privada y socialmente rentable. Una economía donde los sectores de actividad económica tengan un balance adecuado, que facilite el progreso sostenible y sustentable de todos.

Ese esfuerzo requiere un gobierno en el que podamos confiar, con funcionarios que demuestren “experticia”, que nos inspiren confianza y definición. Si nos damos cuenta, aquí por impericia o porque “no se salen con la suya” a cada rato están “reculando”. Somos un país dividido con los sectores y hasta poderes de la República defendiendo sus privilegios como si la cosa no fuera con ellos. Pareciera que la comprensión de la ciencia económica y sus instrumentos facilitadores es nula. Así no vamos a lado alguno.

Corea del Sur hizo el casi sobrehumano esfuerzo y le pagó al FMI antes de tiempo. Veamos lo que Corea del Sur es hoy: un país rico de gente efectiva donde los sectores público y privado se complementan. Un país que se ocupa por el ambiente, que investiga y lidera en tecnologías de avanzada, que en 1960 tenía un ingreso per cápita anual de 200 dólares americanos; el de Costa Rica era de 800. ¿Por qué no podemos nosotros hacerlo también e inclusive liderar a Centroamérica, con la que necesitamos trabajar para lograr economías de escala y porque es nuestro vecindario y uno se ocupa del vecindario.

Independencia y cultura. Le pido los comunicadores, a los maestros y a su ministerio, que hagan el esfuerzo por recuperar la pureza de nuestro castellano. Aquí siempre se ha hablado “de usted” o “de vos”, según códigos claramente establecidos. Hoy es una mescolanza entre el usted, el vos, el tú y conjugaciones verbales rarísimas.

Cuando un pueblo pierde su cultura, se arriesga a perder su independencia, pues la cultura es expresión del Ser Nacional. La principal manifestación de la cultura de una nación es la forma en que comunica sus pensamientos. Si se pierda ésta, se pierde el carácter nacional. Algunos dicen que hacernos perder nuestro bagaje cultural es un esfuerzo de algunos para desnaturalizarnos. Me cuesta creerlo pero duermo con un ojo abierto.

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Exviceministro, subdirector de OFIPLAN


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