La dura batalla por más ética en los sitios de sexo en la red

Por Christian Fahrenbach (dpa)

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Un hombre observa fotos pornográficas en su móvil. Ciertas páginas porno han sido foco de críticas. Algunos medios de pago han cancelado por ello su cooperación con “Pornhub” y “Xhamster”. Foto: Silas Stein/dpa

Millones de personas consumen esta oferta; en su mayoría, hombres. Pero son muy pocos los que quieren entender el verdadero trasfondo de su producción. Páginas de sexo como “Pornhub”, “Redtube” o  ”Xhamster” prometen rápida satisfacción con cientos de miles de clips, pero ocultan las turbias circunstancias durante el rodaje y carga de los videos.

Muchos grupos reflexionan acerca de qué manera podría mejorarse la seguridad y salud de los involucrados. Y, de acuerdo con reportes de diversos medios de comunicación, el debate parece ponerse en movimiento.

El columnista del “New York Times” Nicholas Kristof causó gran revuelo en Estados Unidos con un amplio informe sobre la suerte que corren menores de edad en estas plataformas.

Según puntualiza el reporte de Kristof, algunos fueron obligados a tener sexo y luego los videos fueron subidos a las páginas contra su voluntad.

Tras la difusión de “The Children of Pornhub” (Los niños de Pornhub) el 4 de diciembre pasado, los operadores de la página web explicaron rápidamente que habían eliminado millones de videos.

Además, anunciaron que se reforzaría la moderación y que la subida de videos solo se permitiría a los usuarios y artistas existentes verificados. Además la categoría “teens” fue completada en la oferta en inglés como “18+”.

”Nuestros valores centrales como inclusión, libertad de expresión y esfera privada solamente son posibles si los usuarios confían en nuestra plataforma”, indicó “Pornhub”.

”Por eso siempre nos comprometimos a borrar los contenidos ilegales, entre ellos material que no surgió con el consenso de ambas partes o tomas de abuso sexual infantil”, añadió.

El reporte tuvo consecuencias: tanto Visa como Mastercard cesaron su cooperación con “Pornhub”. Los usuarios que quieran las versiones premium sin publicidad o en mejor resolución necesitan una criptodivisa.

El servicio de pago Klarna, con sede en Suecia, también puso fin a la cooperación con “Xhamster”. Según confirmó un portavoz de la empresa a dpa en Berlín, la integración por transferencia inmediata a la página fue desconectada. La presión financiera se hace sentir. ¿Tendrán ahora algunos de los proveedores cargo de conciencia?

El manejo de la pornografía en la red es particularmente complejo, también por las opacas estructuras de las empresas.

”Pornhub”, por ejemplo, pertenece a la firma Mindgeek con sede en Luxemburgo, un gigante del rubro, que de acuerdo con sus propios datos tiene más de 1.000 colaboradores y que con docenas de ofertas similares logra a diario de forma casi monopólica millones de clics.

Pero Mindgeek no solamente opera páginas como “Pornhub” o “YouPorn”, que al igual que YouTube funciona como una suerte de catálogo, donde los videos frecuentemente son cargados de manera ilegal y sin aclaración de derechos.

La compañía también aprovechó que el hecho de que hace más de una década cada vez más productoras atraviesan dificultades financieras. Mindgeek compró estudios y sus marcas y hace que también los clips que allí se realizan aparezcan en las páginas del catálogo.

”Es como si Warner Brothers también fuera la propietaria de Pirate Bay”, describe el sitio de medios Slate este modelo, en el que un productor no se preocupa por la piratería, porque también gana buen dinero con esa forma de explotación.

Al final, apuntan las voces críticas, sufren sobre todo los actores, porque sus honorarios terminan siendo menores y simplemente no pueden permitirse denunciar en público las prácticas monopólicas y las condiciones laborales.

Actualmente es controvertido cómo proceder contra esta potencia del mercado y sus condiciones de producción. Por ejemplo la revista de izquierda “New Republic” critica al columnista del “Times” Kristof por su artículo.

”New Republic” indica que en su artículo Kristof citó sin valorar de forma crítica a “Traffickinghub”, una iniciativa que quiere clausurar por completo a “Pornhub” y cuyo fundador destaca como férreo opositor al aborto, así como con declaraciones agresivas contra homosexuales, bisexuales y transexuales. 

Los críticos de la organización de derechos cívicos Electronic Frontier Foundation EFF señalaron que no es cuestión de empresas como Visa y Mastercard proceder contra la explotación sexual. Afirman que esto es tarea del sistema educativo, organizaciones de víctimas y en caso necesario, de quienes aplican la ley.

Los defensores de los derechos cívicos también consideran que la pornografía es una forma de libre expresión en la red y creen que criminalizarla genera estigmatización y vergüenza en lugar de una verdadera ayuda.

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