WINDBLOWN JACKIE │ Ron Galella, 1971
SIMPLEMENTE LA GENTE NO SE cansaba de Jacqueline Kennedy Onassis, la joven y bella viuda del Presidente asesinado que se casó con un magnate naviero griego fabulosamente rico. Era una figura pública con una vida privada muy bien guardada, lo que la convertía en un objetivo primordial para los fotógrafos que la seguían allá donde iba. Y ninguno se dedicó tanto a capturar a la ex Primera Dama como Ron Galella. Galella, uno de los primeros fotógrafos de celebridades, creó el modelo de los paparazzi actuales con un estilo de seguimiento y persecución que atrapó a todo el mundo, desde Michael Jackson y Sophia Loren hasta Marlon Brando, a quien le molestó tanto la atención de Galella que le arrancó cinco dientes. Pero el tema favorito de Galella era Jackie O., a la que fotografió hasta la obsesión. La implacable fijación de Galella le llevó a subirse a un taxi y seguir a Onassis después de verla en el Upper East Side de Nueva York en octubre de 1971. El taxista tocó el claxon y Galella disparó justo cuando Onassis se volvió para mirar en su dirección. «No creo que ella supiera que era yo», recuerda. «Por eso sonrió un poco». La imagen, que Galella llamó con orgullo «mi Mona Lisa», destila la espontaneidad desprevenida que caracteriza a una gran foto de famosos. «Fue la fotografía icónica de la aristocracia estadounidense de famosos y creó un género», afirma el escritor Michael Gross. La imagen también puso a prueba la difusa línea que separa la recopilación de noticias de los derechos personales de un personaje público: Jackie, resentida por la constante atención que recibía, llevó dos veces a Galella a los tribunales y consiguió que le prohibieran fotografiar a su familia. No fueron pocos los que siguieron su estela.
Basado en un especial de la revista Time