¿Hacia dónde vamos?

…¿Y usted qué opina?

Fernando Berrocal

Fernando Berrocal Soto

La Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas sigue en el centro de una de las mayores controversias nacionales de las últimas décadas; el otro frente de conflicto social es la regulación de las huelgas en los servicios públicos esenciales. Dos temas prioritarios que tienen dividido y paralizado al país.

El dato duro es que hay una abierta y frontal rebelión en la CCSS, en las universidades públicas, en las 82 municipalidades y hasta en el Poder Judicial, que no quieren ajustarse a la regla fiscal establecida en esa Ley de la República.

Las posiciones son radicalmente opuestas y eso ha generado huelgas, manifestaciones, cierre de carreteras y acciones ante la Sala Constitucional.

Destaco las declaraciones de una voz realista, equilibrada y autorizada como es la contralora general de la República, Marta Acosta, quien dijo en DIARIO EXTRA:

“El momento que vivimos es crucial. Debemos ser responsables no solo con nosotros mismos, sino también con las futuras generaciones. Los síntomas de la crisis son muchos: alto nivel de desempleo, una economía desacelerada, desigualdad social creciente, situación fiscal sensible, un elevado déficit fiscal que muestra cifras poco sostenibles en el contexto actual (el Banco Central prevé que en el 2019 la deuda del Gobierno Central cerrará en un 59,1%)”.

Ese es el cuadro real y verdadero. No es otro. A como vamos, la regla fiscal y la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas van a quedar en nada y pintadas en la pared, excepto por el pago del 13% del IVA. Con eso no salimos. Faltan acciones decisivas en muchos otros frentes. La visión fiscalista no es suficiente.

A pocas semanas de aprobarse la controversial Ley 9635 y ante una nueva huelga en los servicios médicos y de salud, el Presidente Ejecutivo de la CCSS y los Ministros de la Presidencia y de Trabajo, con el apoyo del presidente Carlos Alvarado, cedieron ante los huelguistas y negaron lo firmado solemnemente.

Una enorme y pésima contradicción. Como consecuencia, el Gobierno enfrenta acciones en la Sala Constitucional y los funcionarios serias demandas penales.

Paralelamente, se abrieron negociaciones por tres meses entre la Casa Presidencial y la Mesa Multisectorial Sindical. Me temo que de ahí no saldrá acuerdo alguno y que, en pocas semanas, el país volverá al caos y a paralizarse.

La huelga intermitente de los educadores, lo sucedido en Limón y la manifestación de los taxistas son apenas el inicio.

La ausencia de capacidad de negociación y de un fuerte liderazgo político ha sido sustituida por la “democracia de las calles” y eso NO puede ser en un sistema democrático y representativo. Otra cosa es la libertad sindical y el derecho irrenunciable a la huelga, consagrado en nuestro Estado de Derecho.

La situación es muy delicada. Vulnerables, divididos como país, con una pésima perspectiva de crecimiento económico del 2% y sin resolverse la crisis fiscal, vamos hacia otro explosivo y violento conflicto… y otra huelga nacional.

Así no vamos para ninguna parte.

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