Evita (Eva Perón)

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Carlos Revilla Maroto

Carlos Revilla

Hoy 26 de julio, se cumplen 69 años de la muerte -a los 33 años de edad- de Eva María Duarte, más conocida como Eva Perón o simplemente Evita para sus descamisados (pobres). Política y actriz argentina, primera dama de la Nación Argentina durante la presidencia de su esposo Juan Domingo Perón entre 1945 y 1952 y presidenta del Partido Peronista Femenino (fundado por ella) y de la Fundación Eva Perón. Mi primer encuentro con el personaje, fue por medio de la ópera ópera rock Evita (más adelante les hablaré de esto), y —por supuesto— esa enorme canción “No llores por mi Argentina”, que después de haberla escuchado cientos de veces, aún me conmueve.

En las siguientes líneas voy a tratar de hacer un esbozo de la vida de esta extraordinaria mujer, que todavía al día de hoy sigue siendo inspiración en Argentina y América.

De origen humilde,​ se cree nació el 7 de mayo de 1919, en Junín, al noroeste de la provincia de Buenos Aires. Migró a los quince años a la capital, donde se dedicó a la actuación, alcanzando renombre en el teatro, el radioteatro y el cine. En 1943 fue una de las fundadoras y elegida presidenta de la Asociación Radial Argentina (ARA).

En 1944 conoció a Juan Domingo Perón, entonces secretario de Trabajo y Previsión, en un acto relacionado con la ayuda a las víctimas del terremoto de San Juan de 1944.​ Ya casada con Perón, participó activamente en la campaña electoral del mismo en 1946, siendo la primera política argentina en hacerlo.​ En 1947 impulsó y consiguió la sanción de la Ley de sufragio femenino, tras la cual buscó la igualdad jurídica de los cónyuges y la patria potestad compartida.

En 1948 fundó la Fundación Eva Perón, mediante la cual construyó hospitales, asilos, escuelas, impulsó el turismo social creando colonias de vacaciones, difundió el deporte entre los niños mediante campeonatos que abarcaron todo el país, otorgó becas para estudiantes, ayudas para la vivienda y promocionó a la mujer en diversas facetas, adoptando así una posición activa en las luchas por los derechos sociales y laborales, constituyendo el vínculo directo entre Juan Domingo Perón y los sindicatos. En 1949 fundó el Partido Peronista Femenino. En 1951, debido a las primeras elecciones presidenciales con sufragio universal, el movimiento obrero propuso a Evita como compañera de fórmula de Perón, como candidata a vicepresidenta. Sin embargo, ella renunció a la candidatura el 31 de agosto en el día conocido como el “Día del Renunciamiento”, debido a la presiones de los grupos opositores al gobierno, a las luchas internas dentro del peronismo y al cáncer de cuello de útero que tenía diagnosticado desde 1950, el cual se había agudizado.

Falleció —como ya mencioné— el 26 de julio de 1952, a la edad de 33 años, debido al cáncer que padecía. Tras su muerte recibió honores oficiales, siendo velada en el Congreso de la Nación y en la Confederación General del Trabajo (CGT), en un evento multitudinario nunca antes visto en su país.​ Su cuerpo fue embalsamado y ubicado en la CGT, pero la dictadura cívico-militar autodenominada “Revolución Libertadora” secuestró y profanó su cadáver en 1955, ocultándolo durante dieciséis años. En la actualidad sus restos se encuentran en el Cementerio de la Recoleta de la Ciudad de Buenos Aires.

Recibió numerosos honores, entre ellos el título de Jefa Espiritual de la Nación, la gran Orden de Isabel la Católica en España de manos de Francisco Franco, la distinción de Mujer del Bicentenario, la Gran Cruz de Honor de la Cruz Roja Argentina, la Distinción del Reconocimiento de Primera Categoría de la CGT, la Gran Medalla a la Lealtad Peronista en Grado Extraordinario y el Collar de la Orden del Libertador General San Martín, máxima distinción argentina.

Esto solamente es una muy pequeña mención sobre Evita que no le hace justicia a todo lo que fue y representó. Por eso, para tener un panorama más completo sobre su figura, no solo el meramente biográfico; me pareció oportuno transcribirles un pequeño artículo titulado “Evita, una gran impulsora de la economía social, creadora de miles de pymes”, escrito por el historiador y periodista argentino Fernando Del Corro, que creo hace un buen resumen desde una perspectiva social y política. El artículo fue escrito hace cuatro años, recordando también un aniversario de su muerte.

Nacida probablemente como Eva María Ibarguren, nombre cambiado luego por María Eva Duarte y más recordada por su apelativo de casada, Eva Perón y por el afectuoso Evita, 65 años atrás, el 25 de junio de 1952, exactamente tres años de haber fundado el Partido Peronista Femenino, falleció esa mujer que aprovechando el poder político que poseía se convirtió en la gran impulsora del emprendedurismo convirtiendo a miles de mujeres muy humildes en pequeñas empresarias.

Evita como las legendarias Ismat ad Din Khatum, la esposa del sultán kurdo Salah ad Dyn (Saladino); Isabel I de Inglaterra, hija de la plebeya Ana Bolena; y particularmente la chipriota Teodora, esposa del emperador bizantino Justiniano, se ocupó de atender las necesidades de los más necesitados mediante importantes transformaciones y que, no sacó de su estado de pobreza a sus beneficiarias mediante meras dádivas sino que las hizo partícipes del crecimiento de la economía.

Amada por la mayoría del pueblo argentino, pero odiada también por muchos, se la conoce por los primeros como una suerte de hada buena que se condolía de los necesitados y los hacía objetos de beneficencia, como las bicicletas a los niños, y calificada como “la yegua” por los segundos, resulta casi desconocido que en 1951, un año antes de su muerte, fue visitada por la luego primera ministra de Israel, Golda Meir, entonces ministra de Trabajo, interesada en su política de desarrollo productivo.

Fue clave para pergeñar su iniciativa la bautizada por ella como “Gira del Arco Iris” entre el 6 de junio y el 23 de agosto de 1947, acompañada por el sacerdote Hernán Benítez, cuando recorriese el Brasil y el Uruguay en Suramérica e Italia, España, Mónaco y Francia en Europa, oportunidad durante la cual se entrevistó con dirigentes demócratas cristianos, comunistas (con los que tuvo excelentes relaciones), fascistas (a los que cuestionó) y hasta con el cardenal italiano Ángelo Roncalli, luego ungido papa como Juan XXIII.

“Si de verdad lo va a hacer, le recomiendo dos cosas: que prescinda por completo de todo papelerío burocrático, y que se consagre sin límites a su tarea”, fue la sugerencia de Roncalli, la que fue clave para la tarea puesta en marcha a partir de su regreso a la Argentina, no sin antes del mismo haber obtenido del dictador español Francisco Franco de quién logró la conmutación de la pena de muerte a la que había sido condenada la guerrillera comunista Juana Doña Jiménez.

“A la mujer de Franco no le gustaban los obreros, y cada vez que podía los tildaba de rojos porque habían participado en la Guerra Civil. Yo me aguanté un par de veces hasta que no pude más, y le dije que su marido no era un gobernante por los votos del pueblo, sino por imposición de una victoria. A la gorda no le gustó nada” fue el comentario de Evita respecto de su conversación con Carmen Polo, la esposa de Franco, a la que cuestionó las duras condiciones de los pobres en España.

Ni bien regresó a la Argentina con el mismo Hernán Benítez y el médico Ramón Carrillo lanzó la “Cruzada de Ayuda Social María Eva Duarte de Perón” que devino, el 8 de junio de 1948, en el lanzamiento de la Fundación Eva Perón, mientras el 28 de agosto dio a conocer el decálogo sobre los derechos de la ancianidad, luego incorporados a la Constitución Nacional de 1949, y con el correr del tiempo se crearon varios hospitales y otros organismos sociales, desde la sede de la Fundación, Paseo Colón 850, hoy Facultad de Ingeniería.

Con espíritu keynesiano consideraba prioritario generar trabajo y así apuntando sobre todo a mujeres desprotegidas obsequiaba máquinas de coser y tejer, y otros bienes de capital que permitiesen desarrollar tareas productivas no sólo para atender las necesidades del hogar sino también para vender por lo que se encargó de la distribución de la mercadería producida convirtiéndolas en micropymes, muchas de las cuales, con el correr del tiempo crecieron y devinieron en pymes.

Aunque con una participación modesta, esas mujeres que como subsidio habían recibido máquinas de coser o de tejer, en su mayoría, contribuyeron a incrementar el Producto Interno Bruto argentino y a que ellas mismas, asociándose en cooperativas y hasta incorporando luego empleadas, se sumaron a la generación de riqueza, al tiempo que ella también ayudaba a construir el poder político de las mujeres, una necesidad planteada en el Siglo XII por el gran pensador cordobés Ibn Rusd (Averroes).

Desde su muerte se han producido numerosas películas, musicales, obras teatrales, novelas y composiciones musicales sobre el personaje, siendo el musical “Evita” de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice, uno de los más famosos, que se plasmó en un álbum conceptual antes de su estreno sobre los escenarios. El disco fue publicado por MCA Records en 1976 y contó con las voces de Julie Covington (Eva), Colm Wilkinson (Che), Paul Jones (Perón), Tony Christie (Magaldi) y Barbara Dickson (Amante de Perón). Sobre este álbum (doble), me sucedió algo muy curioso; lo descubrí en una venta de discos en oferta, pues parece que no se vendía muy bien. Me llamó la atención y lo compré, y fue ¡amor a primera oída!, especialmente la canción “Don’t Cry for me Argentina”, cantada por Covington. Eso hizo que me interesara por la figura de Evita, que en ese entonces, finales de los años 70, fuera toda una revelación, más incluso debido a que la dictadura militar gobernante en ese momento en Argentina, tenía prohibida su venta y difusión. A continuación preparé un audio de la canción, en la versión original de Covington.

La ópera está inspirada en algunos de sus discursos y la historia oficial de su viaje a Europa como primera dama. Sin embargo, el musical contiene varios elementos de fantasía que no tienen un respaldo en la realidad. Por ejemplo Evita nunca dijo “No llores por mí, Argentina”, ni conoció, según los historiadores, al Che Guevara, parte importante de la obra, donde es el narrador omnipresente. Solo el inicio del disco es ya de por si impactante, con el anuncio de su muerte por la radio, y posterior sepelio, desde donde empieza una retrospectiva de su vida, para culminar con su muerte.

El musical tuvo su premiere mundial el 21 de junio de 1978 en el Prince Edward Theatre del West End londinense, donde se representó con gran éxito hasta el 8 de febrero de 1986, realizando un total de 3.176 funciones.

De la película con Madonna, ni me dan ganas de escribir…

Buscando en el Internet, me encontré este precioso poema que quiero compartir con mis lectores:

Tu luz se nos volvió estrella

EVA PERÓN…Con voluntad de Pueblo
Recordamos tu nombre a la distancia…
Tu vida se renueva en nuestra vida
¡con tu luz, con tu amor y con tu espada!

Con tu luz que fue antorcha en los senderos,
Con tu amor que fue brisa de esperanza,
Con tu acero inmortal siempre enristrado
¡caiga quien caiga…!

Así te vimos en aquel octubre
turbado de borrascas,
cuando sin rumbo el barco se perdía
y el sol de la Bandera se nublaba…

Eras niña, pequeña, pequeñita;
pero tenías la pasión del águila
y tu fuego hizo nervio nuestro fuego
y la derrota germinó bonanzas…

¡Y volvió el Coronel!
¡Tú lo trajiste! ¡Tú sola! ¡Y en la Plaza
el corazón de un Pueblo que surgía
aprendió a proclamarte ¡Abanderada!

¡De allí, cada ciudad, cada camino,
la llanura, el bosque y la montaña
se acostumbraron a seguir tus pasos
¡porque tenias vocación de Patria!

Pero un día, tu luz se volvió estrella,
¡EVITA Capitana!,
para enseñar al corazón del Pueblo
a poner en el cielo la mirada

Y hoy…, te encontramos en el firmamento,
en el dulce amargor de cada lágrima,
en el himno de fe que nos legaste
y en la memoria de tus manos blancas…

Te has quedado por siempre con nosotros
en un cielo de almas
y en cada grito, voluntad de Pueblo
que repite: ¡Presente, Abanderada!

Jorge Aguston

También recopilé las que se consideran las 10 frases más célebres de Evita (de muchas):

  1. “Donde existe una necesidad existe un derecho”.
  2. “Yo no me dejé arrancar el alma que traje de la calle, por eso no me deslumhró jamás la grandeza del poder y pude ver sus miserias. Nunca me olvidé de las miserias de mi pueblo y pude ver sus grandezas”.
  3. “Ha llegado la hora de la mujer que comparte una causa pública y ha muerto la hora de la mujer como valor inerte y numérico dentro de la sociedad”.
  4. “Nadie sino el pueblo me llama Evita. Cuando elegí ser Evita sé que elegí el camino de mi pueblo”.
  5. “No dejaré piedra sobre piedra que no sea peronista”.
  6. “Yo no quise ni quiero nada para mí. Mi gloria es y será siempre el escudo de Perón y la bandera de mi pueblo y aunque dejé en el camino jirones de mi vida, yo se que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria”.
  7. “El capitalismo foráneo y sus sirvientes oligárquicos y entreguistas han podido comprobar que no hay fuerza capaz de doblegar a un pueblo que tiene conciencia de sus derechos”.
  8. “Sangra tanto el corazón del que pide, que hay que correr y dar, sin esperar”.
  9. “De nada valdría un movimiento femenino en un mundo sin justicia social”.
  10. “Si este pueblo me pidiese la vida, se la daría cantando, porque la felicidad de un solo descamisado vale más que toda mi vida”.

Este video es de la canción “No llores por mí, Argentina” (en español) cantada por Elena Roger, con un acompañamiento de orquesta muy bueno.

Para terminar, preparé una pequeña pero bonita galería de imágenes escogidas de Eva Perón (algunas coloreadas digitalmente), que incluye también algunos retratos.

 

Con la ayuda de la Wikipedia.


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Un comentario

  1. Gustavo Elizondo

    Excelente el artículo y al igual que Carlos Manuel, apuesto por Evita más que por Juan Domingo Perón, que le quedaba muy lejos tanto en belleza humana como en su alma. Este general era un populista alineado con Franco y Hitler, por lo que no me simpatiza. Pero Eva es un personaje increíble y la melodía “no llores por mí Argentina” maravillosa; eso sí me caso con la versión de Paloma San Basilio quien la vive, la llora y nos pone a llorar a quienes la escuchamos..

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