En memoria de Harper Lee

Eres valiente cuando de antemano sabes que éstas vencido y de todos modos emprendes el camino y sigues adelante, pase lo que pase….

En memoria de Harper Lee, a 10 años de su partida

Caryl Alonso Jiménez

Caryl Alonso

El 19 de febrero se cumplen 10 años de la ausencia de Harper Lee, una extraordinaria mujer capaz de traducir en un relato el sentido de la ética social. Su pensamiento no fue ideológico, fue la enseñanza critica que ayudó a comprender que, a veces la injusticia, no es solo legal, sino cultural.

Harper Lee tuvo la valentía y el coraje de escribir en la Alabama de años 60 en Estados Unidos. Era aquel momento crucial por la defensa de los derechos civiles y la inclusión racial.

Escribió una de las novelas más emblemáticas de la sociedad norteamericana, Matar a un ruiseñor (1960). Novela ganadora del premio Pulitzer y traducida a más de 40 idiomas y más de 40 millones de libros vendidos. Los bibliotecarios de todo Estados Unidos la nombraron la mejor novela del siglo XX. Su nombre seguramente quedará grabado en letras doradas las mentes de miles y miles de jóvenes que entienden que la inclusión social es un derecho, que eleva la dignidad al más alto sentido la virtud humana.

La primera vez que escuché el nombre de la novela fue en 1975, era casi adolescente en una visita a Louisville, Kentucky. Fue un Intercambio juvenil de la Iglesia Episcopal de Guatemala con la Diócesis de Kentucky, USA. Durante la visita, un domingo un obispo de esas inmensas catedrales episcopales, en una de las homilías recordó a Harper Lee, al destacar la ley de derechos civiles de 1964.

Pasados los años, ya a mediados de los noventa, en los estudios de maestría en Granada, España, los amigos dominicanos, en un debate sobre la inclusión social, nuevamente recordaron a Harper Lee, uno de ellos, William Lockward, excepcional abogado, fue un elegante maestro de la palabra esa mañana, al estilo de Demóstenes, recordó la vida de los esclavos negros, con parecidos al caribe dominicano.

Comenté en casa el episodio y el sentido histórico de los esclavos negros en el caribe. Años después en la celebración del Día del Maestro, mis nietos me regalaron la novela que finalmente llegó a mis manos. La leí, como aquel ícono del caribe que leía las novelas de García Márquez en una sola noche. Aun la conservo como tesoro en mis tres libritos coleccionados a lo largo de estos años.

Una noche, mi nieta me trajo a regalar otro libro de Harper Lee, “Ve y pon un centinela” (2015), escribió una dedicatoria que hoy me humedece la vista, que dice, “Para que te ayude a defender tus ideas”… y sí, me ayudo…

Vale decir que era un libro de lectura en su curso de literatura en bachillerato, le pidieron comentar, “Matar a un ruiseñor”. Quedé conmovido, su pensamiento, su encuentro con la historia y la realidad de este mundo. Pero lo más sorprendente, su colegio, uno de los que tienen el primer lugar en el ranking nacional de educación, al leerlo, reconocía el valor de la inclusión social y derechos.

No cabe duda, los jóvenes de hoy tienen un gesto humano capaz de reconocer derechos, igualdad y racismo. Los jóvenes deciden y cambian realidades… ¡Vaya, aquellos que denostan a la juventud…!

Recuerdo que hace ya dos años, escribí entonces recordando a Harper Lee en una curiosa experiencia en un largo viaje por el atlántico hacia el mar Egeo, para celebrar los 48 años de casados. Viajaba a la par un joven pasajero que iba leyendo, “To kill a Mockingbird” (Matar a un ruiseñor, 1960). Su gesto a ratos de rabia, angustia y conmoción. Le noté en sus ojos cristalinos y humedecidos.

Nunca voy a olvidarlo y hoy lo recuerdo con mayor detenimiento… solo habíamos cruzado el saludo de cortesía al inicio del vuelo… Y de ramplón, siete horas después ya de madrugada, me dijo – ¡You have to read this, it´s moving…! (-Tienes que leer esto, es conmovedor). Estaba literalmente llorando…

Y sí que lo era, leí el párrafo lentamente, “You are brave when you know beforehand that you are defeated, and you take the path anyway and keep going no matter what happens”. Que su traducción dice, Eres valiente cuando de antemano sabes que estas vencido, y de todos modos emprendes el camino y sigues adelante, pase lo que pase”. (P.128)

Hoy, en esta caminata por las calles de Núremberg, me recuerda a Hannah Arendt (1906-1975), quien nos mostró que personas corrientes y normales, a veces sostienen actos contrarios sin sentirse culpables, ese dramático sentido de la banalidad del mal.

Leer a Harper Lee, vale decir que no es nostalgia, sino una advertencia incomoda sobre el mundo contemporáneo… su lectura es una interpelación a quienes inciden en el pensamiento colectivo desde el aula, a quienes con el mallete construyan la fortaleza de la seguridad jurídica o la debilitan, a aquellos que esconden la injusticia debajo de la alfombra y eligen el silencio.

“Matar a un ruiseñor…” es el pensamiento vigente para conectar con la honestidad… y es seguir adelante, con la serenidad suficiente para las siguientes trayectorias, como pide Ricardo Castro desde Costa Rica, construyan el ideal de la sociedad que demanda compromiso…. Seguir adelante, aunque algunos denosten y den por vencidas y agotadas las ideas…. Justo es allí donde está la valentía… ¡seguir adelante… pase lo que pase…!

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