El Escorpión

¡Periodismo de motel y sábanas sucias!

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¡Vaya, vaya! Si pensábamos que el periodismo nacional ya había tocado fondo, hoy nos enteramos de que algunos todavía tienen palas para seguir cavando. Resulta que Douglas Sánchez, el flamante rostro de Canal Opa!, no solo se dedica a dar noticias, sino que en sus ratos libres parece que le gusta jugar a ser «estratega de alcoba». Según un informe judicial de la Unidad de Cibercrimen, el hombre andaba en un chat de WhatsApp sugiriéndole a unas mujeres «montarle una cama» al director del OIJ, Randall Zúñiga, y citarlo nada menos que en un motel. ¡Qué clase de «primicia» andaba buscando, Don Douglas! ¿O será que la ética se le quedó olvidada en la recepción del hotel de paso?

📱 «Hermanas de leche» y chats de veneno

El informe no tiene desperdicio. El periodista formaba parte de grupos con nombres tan «profesionales» como Hermanas de Leche o Tres mujeres y un ángel. Pero el «ángel» resultó ser un demonio que pedía audios y videos para hundir a Zúñiga, exigiéndoles a las denunciantes que le sacaran información sobre Pilar Cisneros y el presidente Chaves. ¡Qué joyita! Eso no es buscar la verdad, eso es fabricar un escándalo con sello de «trampa sexual». Douglas Sánchez cambió el manual de estilo por un manual de «cómo poner un fijo en horas laborales». ¡Vergüenza debería darle llamar a eso periodismo!

🧪 Entre mentiras y laboratorios

Lo más picoso del asunto es que mientras el «periodista» planeaba la emboscada en el motel, los exámenes forenses ya empezaron a desinflar el globo. Resulta que el Laboratorio de Ciencias Forenses ya descartó que Zúñiga fuera portador de enfermedades, dejando la denuncia de una de las mujeres como un puro cuento de camino. Parece que a Sánchez le urgía tanto el «bombazo» que no le importó aliarse con el engaño. ¿Será que en Canal Opa! ahora las noticias se cocinan entre sábanas y audios manipulados?

🦂 Picotazo al cierre: ¡Ética en terapia intensiva!

Tomen nota de este veneno: cuando un comunicador se convierte en cómplice de una «cama» judicial, deja de ser periodista para ser un sicario de la imagen ajena. Douglas Sánchez cruzó la línea roja y se metió en el barro más fétido, demostrando que para él la noticia no se busca, se monta a punta de trampas. ¡Cuidado, televidentes! Que el «ángel» que los acompaña en la pantalla tiene las alas manchadas de una falta de ética que ni con todo el cloro del mundo se quita. ¡A ver si se dedican a informar y dejan de jugar a los proxenetas de la información!

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