El guardacostas de la furia
🌴 Diplomacia de cóctel en Ormuz
El día lunes, al caer la tarde, Zapote decidió que ya era hora de asumir su papel de superpotencia global. Con un comunicado urgente, el gobierno deploró y condenó la «falta de colaboración» de China, Japón, Alemania, Francia, el Reino Unido y Corea del Sur. ¿Su pecado? Negarse a atender la «amable y cariñosa solicitud» de Donald Trump para enviar sus navíos de guerra al Estrecho de Ormuz, donde los «malos ayatolás» de Irán, en una represalia «injustificada», bloquearon el paso tras recibir miles de bombas de Estados Unidos e Israel. El comunicado considera una «grave descortesía» que estos países sugieran que quien empezó el desmadre, lo arregle.
📞 La «gestoría» del servilismo
Ante la «descortesía» internacional, el presidente ha decidido poner a Costa Rica a las órdenes de Trump para colaborar en la guerra contra el «imperio del mal». Con una estrategia militar sin precedentes, ha ordenado que todas las lanchas de los guardacostas ticos sean enviadas a Ormuz para despejar los obstáculos puestos por los iraníes. Además, en un giro magistral de la gestión de recursos humanos, ha cedido al ministro de Seguridad, el señor Zamora, para que se encargue de dirigir las operaciones del ejército estadounidense en Irán. Se rumorea que Trump aceptó de inmediato, maravillado ante la perspectiva de contar con tan competente servicio.
🎭 La firma en el aire de la geopolítica
Resulta patético, por no decir peligroso, que quienes ostentan el poder hoy parezcan sufrir de una amnesia histórica selectiva. No se puede pregonar el respeto a la paz mientras se coquetea con comandos armados y bombardeos en Centroamérica. Integrar a nuestra nación en una maquinaria de guerra internacional choca de frente con el Artículo 12 de nuestra Carta Magna; es querer borrar con el codo de la improvisación lo que se escribió con la mano de la historia. Jugar con la neutralidad de Costa Rica por un «check» en la agenda de Trump es, en el fondo, una puesta en escena tan falsa como aquellas firmas en el aire que ya nos hicieron famosos por el ridículo.
🦂 El aguijón
Al final, el verdadero peligro no viene del Estrecho de Ormuz, sino de la desconexión total con la realidad de quienes nos gobiernan. El delirio de Zapote no es diplomacia, es un acto de genuflexión disfrazado de geopolítica: meter a un país sin ejército en una guerra nuclear a base de lanchas guardacostas no es solidaridad, es un insulto a la inteligencia, una bofetada a la Constitución y la prueba de que en Zapote, la política exterior es tan «competente» como el ministro que cedimos para dirigir el Pentágono.
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