El Escorpión

Misiles en el Club de Playa

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Lo que el Gobierno de Rodrigo Chaves intentó vender como una cumbre histórica de seguridad en el «Escudo de las Américas», resultó ser una cita de pasillo en un club privado de Miami. Mientras en Zapote buscaban la foto del éxito, en Washington les daban trato de invitados de segunda, lejos del Despacho Oval y de la solemnidad que exige la representación de un Estado soberano. Es la «diplomacia del golf», donde los destinos de la región se discuten entre cócteles y no en la Casa Blanca, dejando claro el peso jerárquico que la actual administración estadounidense le otorga a sus aliados del sur.

🚀 El delirio militarista

Pero el verdadero terremoto no fue la sede, sino la escalofriante propuesta de Donald Trump: transformar la lucha contra el narcotráfico en una guerra de misiles de alta precisión y comandos letales. Pretender que Costa Rica, el país que asombró al mundo aboliendo sus cuarteles en 1948, se suba al tanque de guerra de una «coalición militar», no es una estrategia de seguridad; es un delirio que ignora décadas de tradición civilista. Óscar Arias ha sido el misil político encargado de despedazar esta narrativa, recordando que nuestra Fuerza Pública no está para jugar a los soldaditos bajo las órdenes del Pentágono.

🎭 La firma en el aire del civilismo

Resulta patético, por no decir peligroso, que quienes ostentan el poder hoy parezcan sufrir de una amnesia histórica selectiva. No se puede pregonar el respeto a la paz mientras se coquetea con comandos armados y bombardeos en Centroamérica. Integrar a nuestra nación en una maquinaria de guerra internacional choca de frente con el Artículo 12 de nuestra Carta Magna; es querer borrar con el codo de la improvisación lo que se escribió con la mano de la historia. Jugar con la neutralidad de Costa Rica por un «check» en la agenda de Trump es, en el fondo, una puesta en escena tan falsa como aquellas firmas en el aire que ya nos hicieron famosos por el ridículo.

🦂 El sguijón

Al final, el verdadero peligro no viene solo de los cárteles, sino de la ligereza de quienes gobiernan: meter a una nación sin soldados en un pacto de misiles y fuego no es cooperación, es una violación flagrante a la Constitución y un insulto a la paz que nos define ante el mundo como un país de leyes y no de cuarteles.

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