El Circo de los cachivaches
Parece que en la nueva administración la realidad es un accesorio opcional, algo que se quita y se pone según el capricho del guión diario. Si el gobierno anterior nos acostumbró al ruido, este parece especializado en el ilusionismo: nos venden rebajas de intereses que ya existían y nos inventan leyes para justificar renuncias que nadie pidió. No han terminado de acomodar las sillas y ya la función de títeres empezó con las manos bien visibles sobre los hilos.
🤥 La fábrica de mentiras
Lamentablemente, el gobierno de Laura Fernández no pinta nada bien. En apenas cinco días, ya acumula dos mentiras descaradas que insultan la inteligencia nacional. Primero, se atribuyó un «ahorro millonario» en intereses del BCIE que, según la propia Presidenta del banco, Gisela Sánchez, ya estaba contemplado mucho antes de su puesta en escena. Luego, nos monta un drama de «renuncia partidaria» alegando una normativa vigente inexistente. La Constitución no exige tal cosa, pero para quienes viven de la narrativa, la ley es apenas un estorbo que se inventa sobre la marcha.
🎬 Efectos especiales y firmas al aire
Es patético ver cómo se intenta disfrazar la improvisación con el ropaje de la ética. Fernández nos presenta sacrificios heroicos ante leyes imaginarias, olvidando que la Constitución no se lee con los ojos del fanatismo. Pero claro, para quien firmó al aire con la convicción de un premio Oscar ante toda Costa Rica —siendo noticia internacional por el ridículo—, la verdad es un detalle menor. Desconozco si creerá que todos somos tan ingenuos como su base radical, pero queda muy mal parada con estos circos que monta incluso antes de recibir sus credenciales.
🎪 La carpa sigue puesta
Si esto sigue así, nos esperan otros cuatro años avanzando a brincos y a saltos, a prueba y error. La carpa está puesta desde el 2022 y los actores básicamente siguen siendo los mismos. El bufón mayor estará detrás del trono, la investidura presidencial continuará estando manchada y la seriedad del Estado seguirá brillando por su ausencia en medio de este espectáculo de baja estofa.
🦂 El sguijón
Lo trágico no es el circo, sino la degradación de nuestros símbolos. El espectáculo es el mismo, pero con un maquillaje más espeso: el blanco, azul y rojo de nuestra bandera seguirán siendo pisoteados por aquellos que, hasta la fecha, no han dejado de gobernarnos como si estuvieran administrando un tramo de cachivaches.
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