La «pinche» democracia y el reloj de 12 horas
⏰ El retroceso disfrazado de «modernidad»
Nos quieren vender las jornadas 4×3 como el pasaporte al primer mundo, pero en realidad es un viaje de retorno al siglo XIX. Dicen que las empresas se irán a México o a República Dominicana si no permitimos que el trabajador se agote en turnos de 12 horas. Curiosa forma de «competir»: en lugar de apostar por el valor agregado y la educación que siempre nos distinguió, ahora queremos competir viendo quién aguanta más tiempo sin ver a su familia.
🗣️ Del insulto al vicio
Cuando los argumentos se acaban, empiezan los adjetivos. Llamar «pinche» a una fracción legislativa no solo es una falta de respeto a la investidura, sino un síntoma de desesperación. Lo que el oficialismo llama «obstrucción», en el mundo real se llama control de legalidad. El proyecto está en el congelador no por un «capricho», sino porque nació con vicios de procedimiento que lo hacen jurídicamente inviable. Querer saltarse las reglas para imponer un horario agotador es, en el fondo, un desprecio por la institucionalidad.
📉 El PLN y el peso de la coherencia
Mientras tanto, el PLN tiene el reto histórico de no caer en la trampa de este discurso simplista. Defender las zonas francas no tiene por qué significar el sacrificio del bienestar del trabajador costarricense. La verdadera modernización laboral no se mide en horas nalga, sino en productividad y calidad de vida.
💥 ¡Aguijonazo!
No se dejen engañar: cuando dicen que el empleo está en peligro por culpa de seis diputados, lo que realmente están diciendo es que no tienen los argumentos (ni los votos legales) para sostener un proyecto que cojea. ¡Más respeto a la «pinche» democracia, que es la que evita que nos conviertan en esclavos con carné de zonas francas!
Este Escorpión es una colaboración basada en el análisis de las recientes pugnas legislativas por las jornadas laborales.
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