Doña Laura y la Tercera República

José Angel Abarca Vásquez

José Angel Abarca

Los que nacimos en la década de los cincuenta o sesenta, crecimos oyendo a los mayores que unos años antes había ocurrido una revolución en el país, que los policías del gobierno asaltaban las casas de los amigos y parientes de los revolucionarios, les robaban las cosas y que muchos varones debieron huir a la montaña.

Luego nos dimos cuenta que los revolucionarios eran liderados por José Figueres y que el gobierno estaba representado por Rafael Ángel Calderón Guardia que se había asociado con los comunistas de Manuel Mora.

Cuatro años antes de la revolución, había ocurrido una gran Reforma Social mediante el Pacto entre el partido Comunista, el Catolicismo y Calderón Guardia que incluyeron la creación del Caja Costarricense del Seguro Social, el Código de Trabajo, la Ley de Casas Baratas, la Universidad de Costa Rica y otras que lograron sobrevivir a la revolución mediante un pacto entre José Figueres y Manuel Mora.

Habiendo triunfado los revolucionarios establecieron La Junta de Gobierno presidida por Figueres que se extendió del 8 de mayo de 1948 al 8 de noviembre de 1949, culminando con la redacción de la Constitución que nos rige desde esa fecha. Esa Constitución preservó las conquistas sociales y le agregó la creación del Tribunal Supremo de Elecciones, la nacionalización bancaria, el ICE, fortaleció la educación pública, creó la Contraloría General, otras institucionales y el aguinaldo para los empleados del gobierno y las instituciones públicas. También se abolió el ejército.

Ese período que comenzó el 8 de mayo de 1948 tras la Guerra Civil hasta la actualidad es lo que dio origen a la Segunda República.

Terminado el período de la Junta de Gobierno, se turnaron en la dirección del Poder Ejecutivo los partidos Liberación Nacional de corte socialdemócrata y la oposición con el nombre casi sin cambios de Partido Unidad Socialcristiana; y consolidaron un período sin interrupción lo que se llamó el bipartidismo.

Ambos partidos de corte reformista nunca estuvieron exentos de denuncias de corrupción y negligencia; aún así, la población se vio favorecida con la creación de escuelas y colegios, ayudas a los estudiantes de escasos recursos, construcción de obras pública, carreteras, creación de hospitales, Ebais, Red de Cuido a los niños mientras las señoras trabajaban, se ampliaron mejoras y se apoyó a los agricultores y pequeños empresarios.
Se generalizó el aguinaldo para los empleados del sector privado, la Caja fue cobijando a otros sectores de muy escasos recursos que vivían en abandono, de manera que hasta otorgaron pensión a los adultos mayores que no tenían como atender sus necesidades básicas.

Llegaron los gobiernos PAC, de corte más liberal, con figuras proveniente de ambos partidos que pusieron restricciones al movimiento sindical y argumentando crisis fiscal suspendieron ayudas, aumentos salariales y hasta intentaron cobrar impuestos al aguinaldo y salario escolar.

Sobrevivieron al PAC, sus Ministro y Vice Ministro de Hacienda, don Rodrigo Chaves y Nogui Acosta, llegando al poder el primero prometiendo cosas nuevas: acabar con corrupción, eliminar los problemas heredados en la salud, educación y seguridad, y el pueblo -como para probar- apoyó su forma de hablar directa, nadie les había dicho ladrones a los Arias y a Figueres. Le fue fácil ganar al candidato más malo de la historia hasta ese momento, al más cuestionado por haber salido del país para no ser juzgado.

Siendo presidente don Rodrigo, nada nuevo ha ocurrido. Como no traía agenda para gobernar, no hay obra nueva que lo respalde, pero culpó a la Contraloría, a los otros poderes y a la Fiscalía por su inutilidad.

Aumentó la corrupción y al finalizar el período la emprendió contra el Tribunal Supremo de Elecciones, quien lo acusó por sus errores con el financiamiento de su campaña electoral y está inventando que le van a dar un golpe de estado.

Entre tanta promesa no cumplida, nos ha dicho que la Segunda República está obsoleta y ha anunciado el advenimiento de la Tercera República, cuando su partido gane y obtenga 40 diputados, pero nadie nos ha explicado con qué se come eso; y su candidata no quiere ir a los debates para informarle al pueblo lo novedoso de su propuesta.

La Segunda República, obsoleta como dice que está, nos dejó salud, educación, código de trabajo, nacionalización bancaria, Contraloría, Tribunal Supremo de Elecciones, ICE, aguinaldo, división de poderes, Defensoría de los Habitantes; ¿qué nos irá a dar cambio?

Si lo que ha propuesto el gobierno es lo que vamos a ver en le Tercera República, se va a poner fea la cosa: hay proyectos haciendo fila esperando en la mente de los 40: renta global que le pone impuestos al aguinaldo y al salario escolar; estranguló la educación y la salud promoviendo su privatización; jornadas de trabajo 4 x 3 para eximir el pago de horas extra y explotar más al trabajador, eliminación de subsidios a los más vulnerables, pleitos con la Contraloría y el TSE, insultos a los magistrados y al Fiscal, limitaciones a la libertad de expresión, deterioro ambiental permitiendo la destrucción del bosque, humedales y manglares exponiendo a las poblaciones a mayor impacto por el cambio climático y provocando mayor desequilibrio biológico.

Contrataciones de obra pública escogiendo a dedo a sus constructores para hacerlo más rápido y sin control que tanto atrasa; asocio con sectores religiosos conservadores, y su candidata amenaza con la suspensión de las garantías individuales si la cosa se pone fea, o sea, se va a poner fea porque en seguridad no hicieron nada.

¿Cómo será esa Constitución que quieren crear? Los diputados constituyentes que redactaron la Constitución actual provino de lo mejor de la intelectualidad de la época, lo más calificado que había en el país; pero ahora vemos al partido gobernante rodeado por extranjeros, imputados y resentidos oportunistas del bipartidismo, sin mucho amor por la patria y de sus tradiciones; a muchos de ellos solo le hemos escuchado repetir: “tic… tac”, “crema de rosas”, “pericos”, “prensa canalla”, “los de siempre” y otros argumentos del mismo nivel.

Los costarricenses tenemos el derecho de conocer esa propuesta, pero la encargada de explicárnoslo no asiste a los debates, no contesta; Laura no está…Laura se fue.

¿A quién le preguntamos? ¡Que alguien nos lo explique por favor!

Hay muchas cosas en riesgo como para no estar atento.

Su voto cuenta.

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