Don Pepe, audaz y temerario

Política entre bastidores

Manuel Carballo Quintana

Manuel Carballo

Es imposible describir a don José Figueres Ferrer con dos o tres adjetivos. Todos lo conocimos y nunca nos cansaremos de recordar pasajes de su vida por la política nacional e internacional que lo caracterizaron. Fue un hombre de gran disciplina personal, sencillo en su modo de ser y sencillo en su modo de hablar, austero, innovador, perseverante, terco a más no poder, tenaz y con vocación de educador, un gran estadista, audaz y temerario.

Lo vi por primera vez el 8 de mayo de 1958, siendo yo un chiquillo de dieciséis años, estudiante de tercer año de colegio, con motivo del traspaso de poderes de don Pepe a don Mario Echandi, en el kiosco del Parque Morazán. Después de colocarle la banda presidencial a Echandi, se retiró caminando cuesta arriba de la Avenida Los Dama hacia el club de Liberación Nacional, situado en una esquina del Parque Nacional (antigua sede central de la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza APSE). Atravesó valientemente las turbas echandistas que eran mayoritarias en un acto de esa naturaleza, acompañado por los miembros del gabinete saliente y un puñado de sus seguidores, entre ellos este servidor. Me impresionó que sin temor a los insultos se metió entre la turba dispuesto a enfrentarla de la forma que fuere. Su personalidad fuerte y su mirada penetrante hizo que la turba se apartara, que lo vieran con temor. Don Pepe respondía con ademanes de asco y repugnancia.

A propósito, cuando don Pepe asumió el poder en 1953 llegó al Estadio Nacional acompañado de la entonces diputada Estela Quesada; cuando entregó el poder en 1958, doña Estela se quedó acompañando a don Mario Echandi en el Parque Morazán como nueva Ministra de Educación. Cosas veredes.

Veinte años después ya lo trataba personalmente, don Pepe Presidente del PLN, yo Presidente de la Juventud. Ambos teníamos oficinas en la vieja sede principal del Partido al costado este del Parque Morazán. Nos pidió que le recomendáramos a un joven para que laborara como su secretario personal. Le recomendamos y nombró a un compañero del Directorio de la Juventud, Ricardo Salazar Solís.

En esos días le pregunté cómo le iba con Ricardo. Don Pepe, quien tenía la virtud de saber reírse de sí mismo cuando estaba de buenas, expreso: “con Ricardo todo muy bien, sólo que a veces no le entiendo porque habla muy rápido. Ayer tenía una cita con una persona que la recibí hablándole en inglés, pero no me entendía nada. Yo le escuché a Ricardo que se trataba de un periodista del New York Times, pero resulta que no, era un señor llamado Miguel Sáenz”. Y terminó don Pepe diciendo: “¡bueno… qué vamos a hacerle!, pero es muy inteligente. Carácter afable”.

Ya para entonces, don Pepe era candidato presidencial del PLN para el periodo 1970-1974. El primero de mayo de 1969 la Juventud Liberacionista le solicitó asistir con los jóvenes al desfile de los trabajadores, unidos con el movimiento sindical costarricense. Sorpresa: don Pepe, audaz y temerario, aceptó. Junto con nosotros, se unió a la marcha en la Avenida Central. Fue muy bien recibido y aceptado por los manifestantes. Pero al mismo tiempo, a la altura del antiguo Bar Chelles, se formó una gavilla de quince personas más o menos, encabezada por el abogado José Francisco Aguilar Bulgarelli (admirador confeso de la idea ‘suchi‘ del régimen de Kim Il Sung de Corea del Norte). Se plantaron detrás de don Pepe y nosotros sus acompañantes, lanzado gritos, insultos y toda clase de improperios. Ya don Pepe iba perdiendo la paciencia y de un momento a otro, frente al antiguo Más por Menos de Cuesta de Moras (actual Pali), se dio vuelta para enfrentarse a Aguilar Bulgarelli. Éste empezó a retroceder y don Pepe a alcanzarlo con la clara intención de lanzársele encima. Nuestros amigos se encargaron de detenerlo, pidiéndole a don Pepe salir de la marcha. Don Pepe se negó y para que no lo retiraran se abrazó fuertemente de un poste de la electricidad. Fue impresionante ver a don Pepe indignado y violento, pero más impresionante fue ver al grandulón de Aguilar Bulgarelli recular y prácticamente huir; terminó el acoso.

Por demás esta decir que esta fue la única vez que un candidato presidencial del PLN ha participado en un desfile sindical del 1° de mayo, mas nunca los miembros de la dirigencia nacional. A excepción de la Juventud Liberacionista.

Este hecho y muchos más en la vida de don Pepe son los que lo caracterizaron: a veces afable y complaciente; a veces audaz y temerario.

Estos apuntes no tienen ninguna pretensión literaria; son la narración de simples hechos reales que al cabo del tiempo se convierten en históricos.

Exdiputado y exviceministro de la presidencia.

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