Destinos oscuros

Volcán Arenal │ La Fortuna, San Carlos

La Fortuna y la suerte del sobreviviente. Nivel de oscuridad: 7

Volcán Arenal

Hoy, La Fortuna de San Carlos es sinónimo de spas de lujo, aguas termales y selva exuberante. Pero bajo el asfalto de las rutas turísticas y las piscinas de agua caliente, late el recuerdo de una mañana de julio de 1968 en la que el mundo, tal como lo conocían los sancarleños, se acabó.

Durante décadas, los habitantes de la zona vivieron a la sombra de lo que llamaban el «Cerro Arenal». Lo creían extinto, una presencia verde y pacífica en el horizonte. Sin embargo, el 29 de julio de 1968, a las 7:30 a.m., el volcán decidió recordarles su verdadera naturaleza. No fue un aviso; fue una explosión apocalíptica que lanzó rocas del tamaño de casas y nubes piroclásticas a más de 500°C.

El verdadero componente de «destino oscuro» se encuentra en lo que hoy es la zona de baños térmicos. Donde hoy los turistas se relajan con un cóctel, existieron los pueblos de Tabacón y Pueblo Nuevo. En cuestión de minutos, fueron borrados del mapa.

Casi 90 personas perdieron la vida ese día. Muchos de ellos no murieron por la lava, sino por el impacto de los bloques volcánicos o la asfixia por gases incandescentes. Hoy, caminar por el sendero «Coladas de 1968» es, técnicamente, recorrer un cementerio natural. Las rocas negras que salpican el paisaje son los monumentos silenciosos de aquella masacre geológica.

El nombre del pueblo es, en sí mismo, un tributo a la supervivencia. Originalmente llamado El Burío, el pueblo fue rebautizado como La Fortuna porque, debido a la dirección de los vientos y la protección de los cerros cercanos, fue el único asentamiento que se salvó de la devastación total. La «fortuna» de unos fue la tragedia de otros.

Durante más de 40 años, el Arenal se convirtió en el espectáculo más buscado de Costa Rica: el morbo y la fascinación de ver la roca fundida iluminar la noche. Es la esencia del turismo oscuro: la atracción humana hacia el peligro y la destrucción. Aunque desde 2010 el coloso entró en una fase de reposo, su presencia sigue siendo una advertencia constante de que la paz de San Carlos es solo una tregua.

Bloc de notas

El Gigante de San Carlos

  • Erupción histórica: 29 de julio de 1968.
  • Impacto: Tres cráteres nuevos se abrieron en el flanco oeste.
  • Destrucción: 15 kilómetros cuadrados quedaron totalmente devastados.
  • Dato Oscuro: Los restos de muchas de las víctimas nunca pudieron ser recuperados, quedando fundidos o sepultados bajo las coladas de lava y ceniza.

Basado en el libro “Atlas de los destinos oscuros”

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