Penitenciaria del Estado │ Moudsville, Virginia Occidental, Estados Unidos
La fortaleza de las almas perdidas. Nivel de oscuridad: 7
Construida en 1866, justo después de la Guerra Civil, la prisión fue diseñada para ser una fortaleza inexpugnable. Sin embargo, lo que se diseñó para 400 reos terminó albergando a más de 2.000 en su época más oscura. Las celdas, apodadas «jaulas de ratas» por los mismos guardias, medían apenas metro y medio por dos metros; un espacio donde la humanidad se perdía entre el frío del granito y el óxido de los barrotes.
El destino de muchos aquí terminaba en el mismo lugar. El penal cuenta con una historia de ejecuciones que pone los pelos de punta: desde los ahorcamientos públicos iniciales hasta la llegada de «Old Sparky«, la silla eléctrica construida por los propios reos, que hoy descansa como un trofeo macabro en una de las salas.
Pero quizás lo más perturbador es el área de recreo apodada «The Sugar Shack«, un sótano donde los prisioneros eran dejados a su suerte y donde la violencia interna alcanzó niveles tan atroces que el Tribunal Supremo de Virginia Occidental terminó ordenando el cierre del penal en 1995 por considerarlo un castigo «cruel e inusual».
Hoy, Moundsville es un museo de lo que nunca debería repetirse. Al caminar por sus pasillos, todavía se siente la presión del aire y el eco de las revueltas sangrientas, como la de 1986. Es un recordatorio de que la arquitectura puede ser una herramienta de reforma o un instrumento de tortura. Como cronista, visitar este lugar no es buscar fantasmas, sino confrontar la sombra de un sistema que, en su afán de justicia, a veces se olvidó de la piedad.
Basado en el libro “Atlas de los destinos oscuros”
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